miércoles, 29 de noviembre de 2017

SENTIMIENTO BIPOLAR



En estos días, y otros más, de manera periódica y recurrente, se está hablando mucho sobre  cultura digital en las organizaciones, innovación en los ámbitos sanitarios, liderazgo directivo y también operativo, profesionalización de la gestión, desarrollo profesional inherente al avance y progreso social y sanitario, y así un largo etc…
Asistí al último congreso, con sensaciones de vuelta muy depurativas y ganas de seguir la estela que allí se marcó y unos cuantos afortunados vivimos. Un fin único, una meta clara y unos cuantos referentes profesionales transgresores que bien por su entusiasmo, trabajo, sacrificio y dedicación requiere y exige al menos respuesta.
Casi todos los días, en estos dos últimos años, reflexiono un mínimo de tiempo, unas veces de manera inusitada y otros por imperativo situacional. Son reflexiones duras, compartidas muchas veces con los que me acompañan en este fortuito y exasperante momento. Compañeras y compañeros que si bien me soportan prácticamente a diario, comparten un llamado “#otraformaesposible”, aquí añadiría incluso de 8h. a 15h., y que se resisten a las batallas estériles, no sintiéndose cómodos en la guerra. Son profesionales no solo de mi entorno, algunos son compañeros separados solo, por la enorme distancia kilométrica y a los que me siento más unida, quizás y sin pesar, que a otros de distancia más comarcal.
A menudo o con cierta frecuencia, recibo mensajes, correos, de realidades muy diversas y adversas. En unas ocasiones me transmiten apoyo, reconocimiento, gratitud, pero en muchas más, y son estas las que me perturban, me hacen reflexionar, situaciones muy concretas de realidades vividas, situaciones desde diferente ámbito de trabajo profesional y de distinto rango etario. Respondo a todas las cuestiones que se me plantean, trato de transmitir mi visión o perspectiva en el contexto al que se refiere y sobre todo intento apoyar y ofrecer una esperanza de cambio realista, y muchas veces solo cercanía, no puedo ser de otra manera.
Yo solo sé que no se nada, pero que mi afán por saber y aprender todos los días, me ayuda a sortear ciertas cuestiones, tanto las que están de mi mano, como las que no dependen de mí directamente y también, a calarme en otras que creo corresponden por mi implicación y sentir. Son estas últimas  por las que creo tengo la desgraciada empatía de entender prácticamente a todo el “mundo”, a todos esos profesionales que muestran una realidad vivida, discordante y desestabilizadora, emocionalmente desenfundada y con la vulnerabilidad resentida y convertida en "lecho" por tratar, o en barco de papel a merced del oleaje y en pleno océano.

Es por ello, que aprecio y agradezco la confianza descrita que muchos profesionales me ofrecen ante realidades cuanto menos bipolares, entre lo que acontece y lo que concurre, lo que se muestra y lo que se esconde, lo que se percibe y lo que se siente, quizás como cuando, quien ofreciendo una sonrisa,  guarda un resentimiento o una desgracia. Y en medio, el instinto de supervivencia disfrazado de una y diez versiones, tratando de dar respuestas a Maslow.     











2 comentarios:

  1. Gracias por el post Zulema. Muchas veces tengo la sensación de que se vende un mundo “happy flower” de la Enfermería y por otro lado, te encuentras con la realidad del cuidado en cada paciente y, a su vez, las dificultades y barreras para crecer en cada turno. Celebrar los avances y mantener la actitud crítica para no dejar de construir (gran cantante y gran canción)
    @perezfuilleratn

    ResponderEliminar
  2. Si, exacto, somos conscientes de una realidad disonante y poliédrica, con muchas aristas, por eso hay que contarla y participarla, para visibilizarla y actuar.
    Graciass

    ResponderEliminar

Respeto y sentido, del común también

Entrada destacada

La formación continuada, un compromiso profesional como enfermera

Nos encontramos en una época en la que el conocimiento está al alcance de un click, favoreciendo tanto el enriquecimiento personal com...