lunes, 19 de julio de 2021

DISCULPE QUE INSISTA

La actual crisis sanitaria ha puesto en la mente de todos la contribución vital de las enfermeras para combatir el virus, aún en plena quinta ola siguen luchando, y ahora gestionando el proceso tan complejo de la estrategia de vacunación y llevándola a efecto para llegar pronto a toda la población. No hay duda de que han sido protagonistas en las noticias y en las redes sociales, destacando su papel esencial, eso es necesario pero no suficiente, ni justo, seguimos sin estar en los espacios necesarios.

Recientemente, asistí a un foro interautonómico, en el marco de los cursos de verano de la UIMP. Derecho y Gestión Sanitaria unidos por el conocimiento, las buenas prácticas, la reflexión y el debate sobre la protección jurídica del paciente en el contexto de nuestro sistema sanitario, y dirigido a profesionales sanitarios y jurídicos. En él se abordaron los retos que ha generado esta “sindemia” (me atrevo a decir) sobre aspectos como el control judicial de la pandemia y las medidas tomadas, la salud digital, la apuesta de un posible Espacio Europeo de Salud, la estrategia de vacunación, la atención integrada y las interesantísimas cuestiones ético-legales suscitadas durante la pandemia, y también, el papel de la profesión médica.

 “Bases para el rediseño de un sistema sanitario postpandémico” un titular de expectación, que anunciaba dos cuestiones, “un debate honesto” y una “perspectiva deliberadamente interdisciplinar”. En los cinco días de programa, no hubo representación, ni participación enfermera en las distintas mesas redondas, lo cual me obliga a detenerme en el sempiterno posicionamiento al respecto de la participación enfermera en los foros de debate y toma de decisiones. Y es que aunque mi colectivo fue referenciado varias veces, lo fue desde la perspectiva funcional, “poner vacunas” o cómo gestionar la escasez de enfermeras inventando fórmulas a costa de “terrenos conquistados”, no hubo ponente que pudiera aproximar la realidad vivida, los problemas a los que nos enfrentamos, los que se han duplicado, o cuáles son nuestras propuestas de futuro para reconstruir el inmediato. 

En este sentido, no cuestionaré la voluntad organizativa o el interés en descartar nuestra óptica, pero si me mantendré firme en que la participación y representatividad enfermera es necesaria a todos los efectos para repensar, rediseñar y reconstruir un sistema de salud del que sin duda somos socios de pleno derecho. Es por ello, que me reafirmo y sostengo que el debate es incompleto y sesgado y mucho menos honesto para la sociedad y el propio sistema. Desde mi responsabilidad profesional, me corresponde esclarecer este tipo de cuestiones para no alimentar, ni mantener la confusión sobre la imagen y el constructo social de las enfermeras.

Actualmente, nuestro futuro está comprometido, faltan enfermeras, décadas de gestión ineficiente y desinversión en plantillas acucian ahora esa falta traducida en plantillas reducidas que ponen en peligro no solo la atención ya deficitaria, también la seguridad clínica del paciente. Hace más de diez años que hay evidencia científica sobre la relación significativa entre el número de pacientes por enfermera con el riesgo de que ocurran eventos adversos, reingresos y mortalidad de pacientes. Por ejemplo, por cada paciente adicional que cuidar la probabilidad de fallecimiento aumenta un 7%. Indicadores como los fundamentos enfermeros de calidad, el liderazgo, la gestión de enfermería, el entorno laboral, la relación médico-enfermera y la participación de las enfermeras en comités y en la toma de decisiones institucionales son pésimos como Grecia y Polonia que comparte esta pobre valoración, mientras que Suiza, Inglaterra e Irlanda son países que disfrutan de mejores indicadores. Esto traduce una situación precaria a la que sumar las malas condiciones laborales, no solo de contratación y provisión, también de barreras, privación de oportunidades, y dificultades para transmitir necesidades y aportar nuestras propuestas para diseño de estrategias y políticas. Recuerden que no somos, “presuntos implicados”, somos colaboradores directos, comprometidos y responsables directos en la relación con el paciente y la atención, con el ciudadano y el sistema, o...¿quién puede conocer mejor, dicho binomio, necesidad-respuesta?, ¿quién puede mejor organizar una vacunación?, ¿organizar un quirófano?, ¿calcular los espacios necesarios para una unidad nueva?, ¿optimizar los recursos?, ¿diseñar estrategias de promoción de la salud?, ¿necesidades en el domicilio?, ¿conectar la atención multiprofesional, o la innovación sobre material, procesos, dispositivos, planes, sistemas de información, metodologías y planificación?, sí, enfermeras, pero sin autoría.

Pero es tiempo de dejar de justificar, enfrentando “quinta ola”, es tiempo de exigir explicaciones y acabar con la ilógica razón que admite y permite nuestra ausencia. No lo dude, no hay sistema sostenible desde una sola óptica. Privar a la fuerza sanitaria más numerosa de la autoría de su conocimiento aplicado y de la obstaculización sistemática es contraproducente para la recuperación sanitaria, económica y social, nuestra visión disciplinar contribuye a garantizar y proporcionar el derecho a la salud. Piénsenlo, y disculpen que insista.



viernes, 16 de julio de 2021

EL ARTE DE RESPIRAR

Echo de menos “respirar”. 

Creía, que respirar era automáticamente algo no planeado y a lo que no tener que recurrir salvo cuando el latido aprieta.

Respirar comienza con un llanto a la vida y continúa en un juego de contención, un reto a escondidas o una reconvertida…exhalación. En la infancia, es parte de nuestros juegos medimos la potencial capacidad, aguantamos y soltamos en un apuro por perder, o en una risa compartida e inocente.

Respirar puede ser una actuación, un concierto que dirigir, protagonizar, o ambas, en cualquier ámbito, con silencios conscientes o con estruendos ajenos, respirar alegre y suelto, o comprometido y forzado. 

Respirar también, en soledad. Me respiro y ausento para ti.

Respirar puede ser un alivio a través de una tímida bocanada de aire y un sentido placer de nostalgia.

Respirar puede ser una buena noticia…esperada o intuida.  

Respirar por otro, es compartir su pena, su desgracia…o agonía. ¿Quién respira por mí?, quizás suspires.

Respirar por los demás, en paz, solidaridad y con sentido.

Respirar, aspirándonos el alma, y sentir cómo fricciona el aire al entrar y expande lo inhabitual, aspirar el alma de alguien como quien se impregna de atmósfera y diferentes aerosoles.

Nos cuesta respirar, cuando la circunstancia ahoga y no revierte, se vuelve un nudo y ahoga.

Cuesta respirar cuando enrevesadamente, atrapamos aire, se forma una bola y se incrusta sin rodar. Cuesta respirar…cuando la dicha es descomunal y el aire entra en nuestro pecho a raudales. 

Respirar para poder vivir, vivir respirando bajo control consciente por amor a la vida y a los demás, y a ti mismo...

Tuve ocasión por circunstancias extemporáneas y condiciones sine qua non y sine die, de compartir con pacientes afectados por EPOC. Cuidados especiales a través de pruebas funcionales, educación sanitaria e intervenciones en el cuidado y mantenimiento de la salud, una etapa con dos caras, una constructiva y reparadora, sin duda un alivio reconstituyente al lado de pacientes, y otra que pospongo para mejor espacio y ocasión.

Fue un periodo de aprendizaje, en la actualización de conocimiento y habilidades para ofrecer lo mejor. Fue reconstituyente retomar la relación terapéutica desde la experiencia de tanto tiempo de aprendizaje, y supongo la emotividad y el convencimiento de que las personas necesitan ser escuchadas con rigor clínico y con empatía natural.

Conocer la enfermedad, el proceso patológico, las vivencias y poder transformarlo no en una consulta convencional, sino algo más personalizado, fue un trabajo de ajuste personalizado y a la medida de las necesidades de cada paciente. Fue realmente satisfactorio contribuir a la mejora y bienestar, como así lo referían. 

Reconstruir el proceso y explicar la degeneración, los propósitos de mantenimiento y los “cómos” ayudados por la enseñanza de ejercicios, herramientas y dispositivos fue un proceso estimulante y creativo en el que los pacientes tuvieron oportunidad de ser parte del proceso, conscientes de su enfermedad y testigos-control de su evolución y progreso. 

Respirar ante la dificultad se convierte en una recomendación preventiva, terapéutica y recuperadora para momentos tensos, para circunstancias precarias o cuando el daño físico es enfermedad.

Ahora que pasó un tiempo, echo de menos respirar como cuando tuve que aprender entonces, una respiración plena, de vaciado y llenado, de lento y sigiloso, de suave y consciente, de apertura y de…paz.

Es cierto que no todo fue armonioso, te cortan la respiración cuando adláteres interrumpen tu consulta para intentar soliviantarte y dejes de respirar, porque descubren que tu respiración es pausa limpia y acorde, y porque disfrutas “respirando” tu airoso trabajo, mientras su respiración…es tórpida y turbulenta, ineficaz e impura.

Aprendí a respirar por ellos, aprendí a respirar para ellos, aprendí a respirar con ellos…

Aprendí, con todos y cada uno de ellos, aprendí con sus familias y…mucho de sus entornos. 

Pero tú, tu no me robes el arte de respirar...elegiste simplemente aspirar, aire, aire que te permitiera continuar vivo, vivo sin respirar. 







lunes, 17 de mayo de 2021

NURSING NOW, CUESTIÓN DE SALUD. TRIBUNA DE OPINIÓN, DIARIO MONTAÑÉS

 

Para quienes no hayan tenido oportunidad de conocer Nursing Now, ésta, es una Campaña Internacional promovida por el Consejo Internacional de Enfermería y respaldada por la OMS para promover el protagonismo y liderazgo en salud de las enfermeras en el mundo. Sin su contribución los retos en Salud Global no son viables, y aún en 2021, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 quedan pendientes de resolver junto con el escenario que deja la covid19 después de casi año y medio. Sumemos a estos factores otras condiciones como el envejecimiento poblacional y el incremento de las enfermedades crónicas, población más anciana, más frágil y vulnerable, con más necesidades de cuidados y atención, sistemas de salud basados en el modelo tradicional, paternalista y claramente reduccionista para el conocimiento actual que se tiene sobre la salud.

Dicho así, el objetivo de la campaña pudiera parecer y acaso resultar ambicioso e inalcanzable, una quimera, como pensaría algún sector concreto…, aunque deseable, pensando en términos de sostenibilidad y economía de la salud. De ahí los esfuerzos de la OMS en transmitir a los distintos gobiernos de la alianza de Naciones Unidas por la Salud, el apoyo expreso en las últimas asambleas y acciones concretas como la propuesta de asignar el año 2020 como “Año Internacional de las Enfermeras y Matronas” en la 72ª Asamblea Mundial de la Salud. Una declaración unánime por parte de todos los estados miembros, en reconocimiento a la labor y aportación enfermera a la salud. De esta manera por primera vez en la historia se reconoce y rinde homenaje a la importantísima contribución que llevan a cabo diariamente las enfermeras a través de su trabajo en el ámbito asistencial, en la investigación, en la docencia, y en la gestión.

La Campaña Nursing Now se inició a mediados del 2018 para extenderse por todos los países del mundo, incluida España y nuestra comunidad también. Se ha trabajado en sensibilizar a las enfermeras potenciando su liderazgo en salud desde cualquiera de los ámbitos y arengando a los gobiernos a contar con ellas para lograr sus objetivos en salud y a los empleadores para corregir los déficits en dotación, y mejorar las condiciones laborales. Una verdadera apuesta internacional co-liderada por Lord Nigel Crisp, experto mundial en Salud Pública y ex director general del National Health Service, que intenta asegurar que las enfermeras tengan una voz más prominente en la formulación de políticas de salud, abogando por más presencia en posiciones de liderazgo e invirtiendo en investigación para ayudar a determinar dónde las enfermeras pueden tener el mayor impacto e implementar las mejores prácticas basadas en evidencia científica.

Mejorar su desarrollo y formación, disminuir las barreras para su desempeño garantizando la autonomía profesional son también otras cuestiones para lograr contener y contrarrestar un factor de alto impacto, el déficit de enfermeras.  La escasa promoción de esta profesión, las condiciones laborales, las pocas o nulas oportunidades de desarrollo profesional, de participación en el sistema, comités, etc… el abandono precoz y una próxima alta tasa de jubilación generan un temido disbalance del que no todos los gobiernos son conscientes.

Nuestras intervenciones desde la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad, el cuidado y atención en los procesos agudos, o enfermedades crónicas, en la recuperación y rehabilitación sirven para mejorar la calidad de vida, aportan salud, mejoran las economías y contribuyen a un mejor nivel de vida.

La covid19 ha visibilizado nuestro perfil más humano, también el profesional, y sobre todo nuestro compromiso e interés por la salud.

La Campaña finaliza este mayo de 2021, pero el legado de Nursing Now debe continuar a través de los desafíos que se nos han planteado. Solo a través del diálogo y el respaldo político seremos capaces de apoyar en el alcance de los objetivos en salud global, con nuestra contribución, no solo la del trabajo diario, también a través de nuestras propuestas e ideas basadas en la experiencia, el conocimiento, en nuestra investigación, y en el conocimiento profundo de las necesidades de los pacientes, familias y ciudadanía en general.

Necesitamos que los Cuidados profesionales, formen parte necesaria del diálogo político, que sean tenidos en cuenta en la agenda de participación, en la construcción de sociedades más dignas y más saludables, que nuestra contribución sume y aporte desarrollo y prosperidad a nuestra ciudadanía, tomando las mejores decisiones al respecto. Necesitamos resolver problemas de salud a los ciudadanos y a la población en general...porque el cuidado, emana de la condición humana y del vivir, y se conjuga con el derecho a la salud y el cuidado profesional sostenido en el artículo 43 de la Constitución, y a través de los sistemas de salud, y un sistema de salud definitivamente, no se construye con una única mirada, un único enfoque, un sistema de salud se construye con todas las partes.

Publicado el domingo 16 de mayo 2021


sábado, 15 de mayo de 2021

CONMEMORACIÓN DIE 2021. INTERVENCIÓN NURSING NOW CANTABRIA. PARLAMENTO DE CANTABRIA

 

Buenos días:

Presidente de Parlamento, consejero, portavoces, autoridades, directores, representantes de entidades y organizaciones, amigos y compañeros.

Hoy es un día de celebración para todas las enfermeras del mundo y por ello Felicidades en especial a todas las enfermeras de nuestra comunidad, por su tesón, lucha y entrega en estos últimos meses.

Gracias, por permitir y hacer posible este acto de celebración, en este entorno tan representativo para todos y ayudarnos a generar más impacto y visibilidad en nuestra sociedad y entre nuestros representantes políticos y de gobierno. Gracias también por el compromiso mostrado con la Declaración de todos los representantes portavoces, pues constituye un reconocimiento válido, expreso, muy importante, y que, desde hace tiempo, se necesitaba.

Nursing Now es una campaña mundial respaldada por la OMS ante su reto de alcanzar la Salud Global y tras el análisis y conclusiones del publicado “Informe Triple Impacto”. Dicho informe concluye que las intervenciones enfermeras mejoran la salud de la población, mejoran las economías y la igualdad de género, de ahí triple impacto y añade que la escasez de enfermeras a nivel mundial es alarmante y también la distribución tan heterogénea que sufren los distintos países, no solo los de rentas bajas, también en los países desarrollados. Reino Unido por ejemplo, acoge profesionales de todo el mundo desde hace años y España tiene una de las ratios más bajas por población respecto a los países de la OCDE.

Definitivamente, esta campaña propone una mayor inversión en la mejora de la educación, del desarrollo, de las regulaciones profesionales y de las condiciones laborales de las enfermeras. mayor y mejor difusión de la práctica eficaz e innovadora en enfermería. mayor influencia de las enfermeras y matronas en la política de salud mundial y nacional, garantizando que participen en la toma de decisiones. Más enfermeras en puestos de liderazgo y más oportunidades de desarrollo en todos los niveles. Y por último, más evidencia para los encargados de formular políticas y tomar decisiones sobre: ​​dónde la enfermería puede tener el mayor impacto y QUË impide que las enfermeras alcancen su máximo potencial y cómo abordar estos obstáculos.

Hemos renunciado a muchas cuestiones, y en este año pandémico muchas  han sido visibilizadas por toda la población. Durante este tiempo, hemos renunciado a cuestiones de sentido práctico, laborales y personales; Renunciamos también al intercambio, al diálogo con los distintos ámbitos y sectores de la sociedad, de la esfera docente, de la investigadora, de la gestión y por supuesto con representantes políticos. La COVID19 lo ocupaba todo y aun así, desde su lanzamiento hemos llegado a tener presencia en 126 países con más de 700 grupos en todo el mundo activos para elevar el estatus y el perfil de las enfermeras, España y en concreto Cantabria, también forman parte de este movimiento. Y esta misma semana nos hemos reunido todos los grupos autonómicos y locales con los responsables nacionales e internacionales para mostrar el avance de la campaña y planificar los siguientes pasos.

Ahora ya en este año 2021, la celebración de nuestro Día Internacional, refleja la trascendencia por un lado del impacto que hemos vivido todos, y las enfermeras desde una doble perspectiva, la común a los demás, y la perspectiva profesional, la directa y cercana, más humana, pero sobre todo el cómo nos ha afectado. Y por otro lado, que somos más conscientes de que la sociedad nos necesita, que somos la mayor fuerza laboral de que disponen los sistemas de salud y que nuestra contribución mejora la salud de las personas en cualquiera de los niveles de atención, desde la calidad, el acceso, los costes de los tratamientos, la reducción de la morbilidad y mortalidad de los pacientes, favoreciendo la autonomía y la funcionalidad, y también desde los hogares.

Dejando aparte, si es que se pudiera, la pandemia que nos ocupa, el aumento de esperanza de vida, de las comorbilidades, la dependencia, la cronicidad desde la infancia hasta el envejecimiento, la salud mental…son consustanciales al trabajo de un colectivo que ya ha demostrado disponer de estrategias, competencias, capacidad y coraje para asumir su papel con pleno desarrollo y sin embargo aún, con barreras. Todo esto para contextualizar que nuestros argumentos no son deseos, son necesidades y evidencias que muestran la garantía de una profesión comprometida, confiable y preparada para asumir nuestros retos, los de nuestro entorno.

En primer lugar, esto requeriría la eliminación sistemática de barreras y el cambio de mentalidad correspondiente. Esto es muy difícil y sólo puede lograrse con un liderazgo de alto nivel vinculado a medidas prácticas adoptadas a nivel local. Trabajar con nuestros colaboradores, ayudar a que esto ocurra, e iniciar un proceso para hacerlo.

En segundo lugar, el liderazgo político es importante para que esto suceda. Invertir en programas de liderazgo que ayuden a las enfermeras a participar en la elaboración de políticas, en el diseño de los servicios y en el liderazgo de la organización.

En tercer lugar, una mejor forma de compartir y aprender de las buenas prácticas y de la investigación de nivel local, nacional y global. Necesitamos trasladar el conocimiento no solo a la práctica clínica, también a la toma de decisiones sobre cómo dar respuestas a necesidades, cambios de modelo o incluso resolver ineficiencias.

Por último, decir que son pocos los foros donde las enfermeras se reúnen como iguales con políticos y gestores de alto nivel para proponer y debatir cuestiones sobre mejoras, intervenciones, o roles profesionales sustentadas con evidencia sobre el beneficio que aportan. Hoy es uno de esos días y queremos aprovechar para motivar a todos ustedes con nuestro mensaje:

Un mensaje corto, claro y conciso: invertir en enfermería, en enfermeras es mejorar la atención sanitaria para todos los ciudadanos, del derecho a la salud, al derecho al cuidado profesional, esto es, invertir en salud.

Gracias por escucharnos, necesitamos todo su apoyo y compromiso, y si éste se da, todos saldremos reforzados.

Muchas gracias




viernes, 23 de abril de 2021

INTERVENCIÓN EN ACTO DE ENTREGA PREMIO MEJOR PROYECTO EN CONVOCATORIA NACIONAL PROYECTOS INVESTIGACIÓN "ENFERMERÍA VALDECILLA"

 

Buenas tardes

En primer lugar agradecer a los responsables de organización, a los comités, y a la dirección por seguir manteniendo estas Jornadas con la impronta para la que fueron creadas, impulsar el desarrollo profesional para mejorar a su vez la atención y calidad de este nuestro hospital.

Gracias también al Instituto de Investigación, Idival por esta Vigésima Segunda Convocatoria correspondiente al año 2020, año de Covid y “Año Internacional de las Enfermeras y Matronas”, un año que prometía ser de protagonismo enfermero tras el reconocimiento por la OMS, e impulsado por el Consejo Internacional de Enfermería, a través de la Campaña Internacional Nursing Now y de la que soy responsable para esta Comunidad.

Por tanto, ganar el “Mejor proyecto a desarrollar en Valdecilla” en esta convocatoria 2020 tiene para mí una doble gratificación y reporte.

Gracias a la Fundación Caja Cantabria, a Juan Muñiz, una vez más por su incondicional apoyo y acompañamiento en el progreso profesional y ayuda a la investigación enfermera.

Gracias a las autoridades y representantes por acompañarnos y significar el Acto de Entrega.

Gracias a mi equipo investigador “por dejarse”.

Gracias a los que me habéis acompañado en estos últimos tiempos, a los que me habéis embarcado en “historias”, a los que me habéis escuchado todos los días, Celia, Hermanas Canarias, a Punyaled… y a los míos, mi familia y…también a los otros.

Hace justamente un año, tal día como hoy, con síntomas COVID y también con mucha incertidumbre personal y profesional daba vueltas a una más de mis inquietudes profesionales y también a alguna aspiración de mayor alcance, en relación con la investigación. Y es que fruto de una experiencia asistencial y de aprendizaje en tabaquismo, me surgieron muchas preguntas.

Creo que es muy interesante que hoy en esta Jornada y precisamente en esta Convocatoria, ambos premios pongan el foco, de una manera más directa o indirecta, en dos pandemias como fondo, por un lado aspectos, intervenciones de cuidados sobre pacientes sometidos a ventilación mecánica y que todos identificamos ahora con el Covid19, a propósito de los medios de comunicación, y el análisis de aspectos más profundo sobre los factores y condicionantes en tabaquismo, ambas…pandemias con consecuencias devastadoras sanitarias, sociales, económicas y también ambientales, como en el caso del tabaco no solo por el consumo sino también por la exposición al mismo.

En el mundo unos 1000 millones, una séptima parte de la humanidad son fumadores. En España algo menos de 10 millones y en nuestra Comunidad, alrededor de 100.000.

Cuando ayudamos, tomamos medidas e investigamos en tabaquismo, estamos contribuyendo a frenar otra epidemia que no genera titulares en prensa y en televisión pero que causa más de 8 millones de muertes, 7 se deben al consumo directo de tabaco y aproximadamente 1,2 millones al humo al que están expuestos los no fumadores. En España, mueren unos 55.000 y en nuestra Comunidad, es responsable de la muerte de dos personas cada día.

Hasta la mitad de los fumadores acabarán falleciendo por una causa relacionada con el tabaco y también es cierto que la mortalidad por sí sola no ofrece una imagen completa de la carga de morbilidad que genera el tabaquismo causando enfermedad invalidante, restando calidad de vida, aumentando la discapacidad, y repercutiendo en otros ámbitos por los años de vida con discapacidad, o años de vida perdidos por muerte prematura. Cuando ayudamos a un paciente a dejar de fumar, estamos añadiendo salud, años y calidad de vida, estamos restando morbilidad y riesgo de mortalidad por esta causa.

No es motivo de este estudio, pero en tabaquismo siempre hablamos de impacto a nivel global y no solo en Salud, también en progreso y desarrollo de las economías por el impacto que en ellas tiene la pérdida de productividad y costes sanitarios en tratamientos e invalideces, nuestro sistema sanitario también se resiente en ese sentido y como todos sabemos, nuestras urgencias atienden un porcentaje muy alto de enfermedad relacionada con el consumo o exposición al tabaco.

De hecho podríamos hablar de 'sindemias' como refieren ya los expertos pues en el primer caso, el virus no discrimina en el contagio, las desigualdades sí, incrementan el nivel de exposición al contagio, las limitaciones para protegerse, y también el pronóstico. Y como en el caso del tabaquismo, esta “epidemia” prolongada y silente, sabemos que los factores determinantes de salud requieren un abordaje especial y definitivo para no aumentar la inequidad que ya en sí mismo, provoca el consumo de tabaco. Y además en este caso, son concurrentes.

Un creciente cuerpo de literatura confirma que los determinantes sociales , o las condiciones en las que nacemos, vivimos, trabajamos y jugamos, son los impulsores clave de estos resultados de salud e inequidades. Sabemos que el consumo de tabaco es uno de los principales contribuyentes a las desigualdades en salud en general y que las políticas de control que reducen la prevalencia del consumo, no necesariamente reducen las desigualdades, de hecho, puede empeorarlas. En ese sentido, diversos estudios muestran que actualmente las tasas de abandono del consumo de taba co son más altas en los grupos socioeconómicos más favorecidos.

Por tanto, para considerarlas eficaces deberíamos conocer el impacto en desigualdades y diseñar políticas y estrategias adecuadas para sectores o grupos sociales afectados por causas, o por algunos de los determinantes en salud.

En esa línea partimos de la siguiente hipótesis para estudiar a una población concreta atendida en la UDESTA...



miércoles, 21 de abril de 2021

VOSOTROS SEGUID CON ESO DEL CUIDADO. TRIBUNA DE OPINIÓN, DIARIO MONTAÑÉS

 

“VOSOTROS SEGUID CON ESO DEL CUIDADO”

Hace apenas tres años y a propósito de un foro que reunía a gestores de organizaciones, áreas integradas de salud, etc…y donde también se dio voz al paciente, éstos, los pacientes, exigieron una mayor participación de las enfermeras en los procesos clínicos y asistenciales, tanto desde el control y seguimiento de los planes terapéuticos, como sobre la educación sanitaria y el proceso en general. Se solicitaba más y mejor accesibilidad a los servicios socio-sanitarios y más autonomía para aumentar la capacidad resolutiva de sus problemas. Plantearon que de una manera global y homogénea las enfermeras estuvieran formadas en práctica clínica avanzada (EPA) y actualizadas en los últimos avances y desarrollos científicos. En este punto enfatizaron en concreto respecto a la innovación constante y los soportes tecnológicos más avanzados para el autocontrol de ciertas patologías en las que la inversión ha sumado valor a la autonomía del paciente en el autocuidado.

En algún momento y en el mismo foro, y ante una excesiva exhibición de tecnología de vanguardia, de tecnificación de procesos, robotización y digitalización de alcance clínico, y la consiguiente fascinación (gusta mucho a los gestores y directivos este tipo de innovación sanitaria), se llegó a plantear un dilema entre los asistentes. Por un lado, un futuro de marcado protagonismo tecnológico o “maquinario”, por otro un deficiente y decreciente valor sobre el protagonismo del cuidado. Un dilema en aquel momento en el que el cuidado fue desestimado y casi despreciado. Aquella narrativa se resumió en una frase, “vosotros seguid con eso del cuidado…”, y en clara alusión a considerar éste, como un “asunto” de baja interés o valor, o fuera de toda consideración futura dadas las tendencias tecnológicas que se estaban planteando.

Sin embargo, no solo los pacientes expertos exigen y eligen tomar partido por las enfermeras como gestoras de sus procesos y autocuidado, el propio contexto poblacional y el déficit de enfermeras sugiere ponernos alerta y actuar con prontitud ante la tremenda situación no solo a nivel local o nacional sino a nivel mundial. En España concretamente llevamos décadas arrastrando esta insuficiencia, ya en el 2010 la ratio de enfermera por cada 1.000 habitantes se situaba a la cola de los países de la OCDE, siendo bastante inferior a la media, y se planteaba la necesidad de adecuar la oferta de formación y la demanda. Diez años después se ratifican estas disparidades frente a países europeos (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE) siendo la ratio enfermera de 5,3 por cada 1000 habitantes, frente al 8,8 de la media europea, es decir, el cuarto lugar por la cola y solo por delante de Bulgaria, Letonia, Chipre y Grecia, y detrás de países como Eslovenia, Hungría y Portugal que con economías más pobres, cuentan con un mayor número de enfermeras/os para atender mejor a su población. Visto de otro modo 532 enfermeras por cada 100.000 habitantes frente a 852 de la media europea y según el informe World Health Statiscis 2018, publicado por la OMS.

En España, la esperanza de vida hasta el momento de Covid, había aumentado a 83,24 años, para ambos sexos. Según la última proyección del Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud, de la Universidad de Washington, en el 2040 los españoles llegarán a los 85,8 años de edad media, casi tres años por encima del promedio actual. Esta realidad demográfica junto con la prevalencia actual y la que se proyecta con el envejecimiento progresivo y enfermedades como el Alzheimer, las enfermedades cardio-vasculares, la EPOC, cáncer…y otros indicadores de salud (tabaquismo, obesidad, consumo de alcohol, drogas…) apuntan hacia la necesidad de primar sobre el cuidado y atención a estas poblaciones. Una atención excelente y específica que requerirá, no precisamente inversión en tecnología, aparatos diagnósticos, técnicas quirúrgicas…sino un replanteamiento de la atención basada en un modelo centrado en la persona y su entorno, resolviendo problemas de salud y mejorando la calidad de vida. Necesitamos enfermeras para garantizar la sostenibilidad de este modelo y para ello compensar el número de enfermeras necesarias, mejorar la formación, el desarrollo profesional, las normas, la regulación y las condiciones de empleo.

Cantabria no difiere en exceso de esta proyección ni en estado de salud con sus indicadores, ni en la necesidad de profesionales y adecuación de ratios. La ratio en Cantabria es de 5,96 y la tasa de reposición se estima en 1340 enfermeras (2019 Satse).

Me pregunto si aquel mismo foro, con las mismas personas fascinadas por la tecnología, aplaudiendo la invisibilización y supresión del cuidado mediante robots, y alentando al progreso tecnológico frente al factor humano y la condena expresa a su desaparición, hoy, febrero de 2021, aún con cifras desquiciantes, pensaría lo mismo acerca del protagonismo de las enfermeras, su profesionalidad y la necesidad de garantizar su desarrollo profesional.

 

                                       

Publicado el 23 de febrero de 2021

martes, 9 de junio de 2020

VUELTA AL CONFORT...



Tres meses de contención y confinamiento y otras acciones previas de presión y hostigamiento no acaban de posponer o mermar esas ganas de emprender y luchar por lo que creo es innegable desde nuestro contexto profesional y en nuestro marco sanitario, la necesaria presencia y participación enfermera.
No me canso de sentirlo, si más de replicarlo, aunque empiezo a entender que la vida laboral empieza su cuenta atrás y no siendo esta lucha de corto plazo, parecería razonable ceder y dejarlo para mayores pudientes, o acabar así en lo que quede por venir.
Ha sido en el duro camino de la profesionalización y pasando por distintas áreas de especialización y desarrollo donde he aprendido lo que llevo en la mochila, y no se acaba de llenar, siento la inquietud constante por aprender de las circunstancias, de los medios, de las oportunidades y sobre todo de las personas que tienen algo que ofrecer y son capaces de compartir. También he aprendido de las otras, de las que no solo no aportan, si no que te deportan y bloquean, o te exprimen, succionan y vampirizan hasta intentar convertirte en “despojo radiactivo” o “residuo tóxico”, una vez utilizado tu producto. De estas últimas se bastante. También de otras especies, pero no es este el capítulo que les corresponde.   
Varias reflexiones para este segundo semestre del 2020 agotados por la sacudida de la pandemia covid19, un fenómeno brutal, expansivo que ha irrumpido en nuestro escenario personal y vital, en nuestro entorno social y laboral, y con mayor o menor carga sobre la ya extenuante presión acumulada. Por aquello de que se ha sentido en el plano personal y profesional como nunca había sido y para varias generaciones, creímos durante unos días y abrazando esperanzas, que la recuperación de la “normalidad” daría lugar a un deseo unánime de generar cambio de posiciones y redirigir las inercias. Aprovechar el momento crisis como momento de cambio para dar oportunidad a todo lo guardado en los cajones, en las carpetas y archivos y otros proyectos, incluso apuntalar aquellas innovaciones que sobre la marcha han dado respuesta a problemas no solo situacionales y de contexto pandémico, si no también necesarias como es el cambio de comportamiento social y sanitario, digamos que no solo por parte del usuario, sino también por los profesionales.    
Sin embargo, se empiezan a sentir las esperadas desilusiones y desconfianzas al respecto, es normal, los momentos álgidos, de crisis y de tragedia recuperan la sensibilidad personal y colectiva y despiertan la solidaridad más expansiva. De esa misma manera en el repliegue de los acontecimientos y la paulatina recuperación, el estado basal anterior, recobra pulso y se readapta la normalidad perdida. En este proceso, quienes aspiraban ilusionados, a un cambio o al menos un giro de tuerca para forzar el siguiente y el siguiente, y otro más, de nuevo cargan con la desilusión por la oportunidad perdida, y obligados en esa tesitura, se reajustan los niveles de participación, cuestionándose si todo ello, además de ser una quimera constante, es una condición mantenida y permitida por falta de condición y peso ético. Parece lógico pensar que si en condiciones de alerta y alarma por coronavirus hemos sabido dar respuestas profesionales urgentes, innovadoras y adaptadas a las necesidades, la reflexión post crisis se hace necesaria para al menos mantener las inercias emprendidas y desterrar las que nos mantenían monótonos y confortables. Por ello y desde una mirada responsable y acorde con la profesionalidad que se nos supone, ¿sería ético volver al lugar y modo de donde nos movimos por una crisis para dar respuestas eficaces, y suprimirlas?, ¿sería ético y profesional hacer borrón y…cuenta vieja, cuando estamos necesitados de cambios y repensamientos estratégicos y operativos?, ¿Qué nos licitaría en una siguiente queja, reivindicación, necesidad, reconocimiento, propuesta, proyecto, participación…?
Analizar lo inservible y duplicado, acortar los procesos y estancias, disminuir la complejidad y diversidad de procesos, la variabilidad en los mismos, potenciar el profesionalismo, la alta resolución para procesos comunes y protocolizados, etc…serviría para sumar eficiencia a un sistema complejo y sobrecargado.
Si cambiamos las pequeñas acciones en el día a día, si asumimos nuestras competencias, las nuestras si, las propias de nuestra profesión, las que descartamos día a día, las que no desarrollamos por inhibición propia o ante el medio, y el miedo también. Las que obviamos por organización no consensuada, por limitación de tiempo, por liderazgos diferidos y obsoletos, las limitadas por falta de visión y oportunidad, las que nos limitan otros por creer que somos dependientes y sumisos, las que obviamos o postponemos por modelos educativos, docentes y de referentes trasnochados, las que descartamos por dictado en organizaciones imperativas y jerárquicas. Las que obviamos por no analizar las necesidades y expectativas de la población, las que subestimamos al restarles prioridad, y las que ignoramos aún por subestimar nuestro desarrollo y sobre todo por dar oportunidad a las que aún no hemos descubierto.
Si cambiamos, si aprovechamos las inercias, si las organizaciones suman y se suman, si el liderazgo se hace cómplice como parte esencial de nuestra identidad, y la unión es factible, la posición será más firme para el desarrollo de una profesión, que pretende favorecer una sociedad más próspera y saludable con nuestra inequívoca y necesaria aportación a la salud y a los sistemas.



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