viernes, 3 de mayo de 2019

Responsabilidad y Qué más!


Solo desde la necesaria cohesión y el deseo de ser excelentes podremos definir el futuro.

Actualmente y desde distintas perspectivas, unas más reconocidas que otras, estamos asistiendo a un mayor compromiso de responsabilidad enfermera. De manera global, la movilización del colectivo en el ámbito internacional, ha llegado a España a través de Nursing Now 2020. Teniendo en cuenta la peculiaridad de nuestro sistema en lo que respecta a transferencias sanitarias, el ritmo de adhesión y de posibles desarrollos, no deja de responder a la idiosincrasia particular de las distintas comunidades autónomas y también al reparto de distintos posicionamientos enfermeros. No obstante, la necesidad de agrupamiento colectivo es patente y se estima recabar fuerzas e impulso para asumir las responsabilidades ejecutoras del cuidado y atención, pero también su diseño, la oferta y participación, y poder evaluar sobre lo que nos responsabilizamos, respuestas en necesidades de salud, a la población.

Las responsabilidades de las enfermeras desde cualquier panorámica, son de las enfermeras, y por tanto en ellas y no en otros, debe recaer el diseño de propuestas y soluciones a los problemas de salud de cada individuo o comunidad. También son conocedoras de la población que atienden, de los medios con los que cuentan, conocedoras del individuo y de su interacción con el medio, y también su entorno primario. Conocen su profesión y los sistemas de salud, las carencias y las privaciones, las necesidades concretas y dónde repartir los presupuestos estimados, en dónde y en qué invertir y subsanar dichas carencias.

En definitiva, son responsables de la vigilancia, control, prevención, promoción y cuidados, y no solo como ejecutores del mismo, sino también identificando cuáles son esas necesidades de manera global y cómo paliarlas, planificando, organizando, y también (debería) consecuentemente, dirigiendo los programas de salud que nos atañen en ese sentido.

Dos grandes problemas en el momento actual se sitúan como prioridad de análisis y de valentía si se hicieran frente, el envejecimiento progresivo de la población y la imperante tecnología que no resuelve en salud, pero alarga crónicamente la vida.

El análisis, por supuesto, es más complejo, aunque es sencillo caer en la cuenta y pensar que ante el aumento de comorbilidades y enfermedades crónicas, así como situaciones de manejo complejo, por lo mismo, y sumado a la resolución tecnológica de problemas en pacientes cada vez más mayores, define un espectro más amplio en demanda y en niveles de necesidades para los cuidados. En definitiva, aumentando la carga y multiplicando la necesidad de intervenciones enfermeras, actuaciones que han de responder de un modo previsto y planificado, por las mismas.

Por otro lado, somos suficientemente profesionales, tenemos prestigio, somos confiables para la población y contribuimos a la sostenibilidad del marchito modelo. Tenemos líderes, responsables, cabezas de serie y un gran número de profesionales asumiendo los nuevos retos que este siglo y el pasado nos han ido imponiendo, hemos crecido con velocidad constante y resuelto carencias en salud y enfermedad, la actitud profesional es y ha sido por todo ello, innovadora y plástica.

Soportamos el groso asistencial y manejamos la relación directa con el paciente y el ciudadano en todos sus procesos, conocemos sus capacidades, sus debilidades, su entorno, sus barreras y hemos rendido cuentas mostrando no solo adaptación, también control desmedido y casi hasta abandono de reivindicaciones lícitas, y condescendencia incluso, con el nulo o escaso apoyo institucional, político y estatal. Tanto, que hemos asumido condiciones, absolutamente mejorables, que han causado pérdida de un modo u otro, tanto desde la perspectiva profesional, como en la social e individual de cada enfermera por una adaptación a las circunstancias sociales y económicas.

En otra vertiente, la capacidad también de adaptación se dirigió hacia la búsqueda de nuevas respuestas de nuevos patrones de salud-enfermedad. Surge ante todo ello y otros factores como son, los fracasos de planes de mejora, de ideas contenidas que más bien resultaron parches ineficientes o de resolución temporal y cortoplacistas... una necesidad sentida de movilizar y reclamar la toma de decisiones que nos corresponde, la participación en políticas de salud y la presencia decisiva en órganos y comités permanentes. La conciencia respecto a ello, surge no solo como parte lícita sustentada en el hecho de ser socios y parte protagonista esencial en la provisión de cuidados y atención, sino en la sentida corresponsabilidad como profesionales hacia los ciudadanos, un contrato de facto con la sociedad.

Por tanto, recuperar nuestra adhesión colectiva, resolver el vínculo e integración de la profesión con las metas del sistema, exigir la participación necesaria y mostrar nuestro interés en la responsabilidad de los resultados, debería resolver cuestiones ancestrales sobre dudas y mantenimiento de obstáculos por las distintas partes, para el ejercicio de su autonomía profesional y de la coordinación entre ellas.

Aprovechemos las oportunidades de coalición y revisemos por tanto, el diseño y la oferta a la ciudadanía, un modelo donde las enfermeras participen en igualdad y en proporción a la presencia en el proceso del paciente y su relación con él. Porque en definitiva, no atender a los planteamientos de las enfermeras significará no estar atendiendo las necesidades de la población, no tener en cuenta las consideraciones, propuestas, diseños y soluciones de las enfermeras en Salud, es no tener en cuenta las necesidades de la sociedad.





lunes, 29 de abril de 2019

PROYECTO HUGES. TOMANDO CAFÉ CON ZULEMA GANCEDO


"El Proyecto HUGES nace con la idea de remover conciencias, de dar un nuevo aire a la gestión sanitaria, ya que la corriente humanizadora actual nos ha de hacer ver que otra manera de gestionar es posible."

Fui invitada a participar en "tomando café con...", una iniciativa del proyecto HUGES que recoge opiniones, debate, vivencias, valores...sobre humanización en el ámbito sanitario y desde el punto de vista de la gestión. Agradecida participé ofreciendo parte de mi experiencia y algunas concreciones de cómo hacer efectivo el discurso sin tanto pupitre, quedaron situaciones más concretas de la experiencia personal e interrelación individual en dicho ámbito, pero seguro tendré oportunidad de concretarlo o participarlo en otro momento, en otro lugar... 

1 ¿Qué es para Ud la humanización?
Proceso de reconvertir lo que previamente debiera ser y/o era “humano” y deseamos reconducir para mejor condición y beneficio de las personas. Mejorar lo que de partida debería ser y de alguna manera y por diferentes causas ha ido perdiendo las cualidades esenciales
Esa sería la respuesta sencilla y conciliadora, aunque dura. Sería fácil, desde un punto de vista mediático, ofrecer una respuesta más cándida y realzar la fascinación que genera y recrea este término en el último tramo, en los últimos tiempos y también desde una postura que contemple armonía y contemporización con todas “las partes”. No concibo actuaciones de personas hacia personas, u otras dimensiones, y en concreto en ámbitos de salud, donde los afectados de las mismas, con seguridad, partan de una situación deficitaria, emocional, física… Tengo en cuenta que diversos factores imperantes y condicionantes, como la tecnología y la fascinación que conlleva, la cambiante sociedad y despriorización de valores, la presión laboral, etc…, todo ello, y/o de manera conjunta, facilite o afecte a los profesionales profundamente y en ese sentido, de la misma manera, se traduzca en un proceso retroalimentado, y contra natura hacia pacientes, podría entenderlo, pero no lo justifico. Desde mi experiencia y escaso saber abogo por los entornos saludables, el liderazgo transformacional y sobre todo por el profesionalismo, en todos los ámbitos, entornos y posiciones.
Pero es cierto que no oculto que me resulta llamativo el término en su aplicación actual, y sobretodo el cómo. Quizás por mi propia concepción de la vida, de las relaciones interpersonales, de las interrelaciones, los valores, etc…Sobretodo porque viene a identificar que hemos fracasado en muchos aspectos esenciales, en lo colaborativo, en el humanismo, como sociedad, y en un ámbito, el sanitario, la salud…en la que esas cualidades deberían ser inherentes a los procesos que se generan en esos ámbitos y si no surgen de manera espontánea o profesional, asistimos a un estado peor, la falta de compasión. El profesionalismo en su ejercicio y para las profesiones sanitarias, conlleva implícita la esencia humanista como cualidad de la excelencia y ésta como meta. Si este aspecto clave, falla en el desempeño desde cualquier punto de intervención en nuestro sistema, no estamos “siendo”, ni siquiera profesionales. .
Sin embargo, me resulta aceptable admitir, dado que la realidad invita y ofrece amplios márgenes de mejora, que se pueda, incluso deba, utilizar en aras de advertir o corregir contextos que estén alejados de la condición referida e incluso restando dignidad a la vida. Si,  la deshumanización nos alerta, desde los comportamientos inaceptables o de baja talla moral y profesional, hasta la contribución directa o indirecta en entornos, condiciones y factores, que provocan la falta de condición humana, de dignidad, de unicidad, de respeto, de compasión… La invisibilización de nuestros congéneres, posicionando a las personas en situación deficitaria, multiplicando su vulnerabilidad y negándoles un estatus de seguridad compatible con la superación, es sin duda un auténtico problema y por ello una necesidad que requiere soluciones y deberemos intervenir para evitar la degeneración.

Entre saneamiento, curación de espacios, ambientes, entornos y formas de relación terapéutica…, vamos a llamarlo humanización, venga va... aunque me mantengo firme en la disposición natural e intrínseca, en la querencia hacia el cuidado y atención de las personas, profesionales…¿quién quiere cuidar?, ¿se puede cuidar bien o de forma correcta sin ser humano, profesional?, pensemos….Advierto que de la misma manera cuando me acerco a una ventanilla, punto de acción o provisión de servicios me gustaría encontrarme lo mismo (otras administraciones públicas, el supermercado, comercios...) y cuando no lo encuentro me disgusta. Entiendo la relación entre humanos de manera diferente a como me la encuentro en muchas ocasiones, cada día, y así mismo, cada vez que me encuentro un gesto amable, una persona sin posturas retorcidas, ni escaramuzas, confiable y no prevenida, me tranquiliza y me dispone en otro espacio más confortable. Entiendo que algo así, debe de ocurrirles a quienes reciben nuestros servicios, experiencia de paciente, si tenemos en cuenta que los factores que interfieren en dicha relación son complejos…enfermedad, desinformación, miedos, angustias, despersonalización, entrega, déficit en la comunicación…La motivación a mantenernos en claves de apertura, apoyo, facilitación, escucha…ha de ser o debiera ser inherente como respuesta a cuidar, atender, dispensar...
El ser humano es de los seres vivos con mayor factor o capacidad de adaptación si las circunstancias lo requieren, y por ello es capaz de soportar condiciones poco o nada humanas, perennes, transitorias y/o progresivamente sobrevenidas. Por lo mismo, el ser humano y por factores concomitantes o coadyuvantes es capaz de procurar y sostener acciones, actitudes que restan humanismo a la vida, a la esencia y condición de ser y convivir. El resultante de ello, es a lo que estamos asistiendo, normalización, adaptación, soberanismo del yo…
En ese sentido y por el contexto que nos sitúa (sociedad cambiante, tecnificación, inversión de categoría de valores, etc…) puedo entender la rehumanización, como proceso de reconducción sobre un fracaso patente en la interacción humana. Me parece triste, aunque quizás represente una oportunidad, si ésta no se convirtiera en una categoría más, una categoría sin valor, carente de un análisis profundo, global y desde la contemplación de la esfera biosocial y política. Un cambio que afecte al modelo, a las esferas de mando, de gestión, de la escena política, social y de la educación, un cambio paradigmático, que de no ser así, perderemos de nuevo la oportunidad, la credibilidad…y la necesidad de restituir los valores y prioridades. Un proceso que requiere profundizar en las cuestiones antropológicas que preceden y analizarlas, profundizar y entender las necesidades para compensar y mantener nuestra condición “humana” (entiéndase) y también la comprensión absoluta de todas ellas, incluido el aprendizaje continuo, ante la diversidad, la descompensación, la fragilidad…
Los procesos de humanización serán meros, simplistas y anodinos, si no revisamos y calamos en el cambio de modelo y de comportamiento, eso sí, servirán para lo que muchos ya hayan calculado de una manera u otra y desde distintos niveles de posición. Por ello, la restructuración desde los valores y la ética en todos los niveles requiere un compromiso y acción necesaria para fundamentar la humanización, en estos términos referidos, y no sustituir de nuevo, por aquello que quizás nos condujo hasta aquí, el positivismo basado en la racionalidad técnica-científica, utilitarista, promotora del poder, del poder del dinero, y de la producción.


2 ¿Tiene alguna experiencia personal en el mundo de la humanización de la sanidad?

Varias, por un lado, sobrevivir a un sistema deshumanizado en muchos aspectos, relacionales, intraprofesionales e interprofesionales en lo asistencial, docente, investigador y de gestión. Por otro lado, he vivido algunas buenas y gratas experiencias.
Ahora bien, si te refieres a experiencias participativas en el contexto de un grupo de trabajo, al amparo de alguna organización, logo o movimiento, en el marco de alguna dirección corporativa, asistencial u organizacional, no.
Si te refieres a experiencias personales y también intra e interprofesionales, tanto en la relación terapéutica, como en los distintos ámbitos, gestión, dirección, como profesional, en el marco de mi experiencia, sí.
De entre ellas y fuera del contexto asistencial, en el que creo siempre he tenido la conciencia y postura que he manifestado, de las que más me invita a sentirme orgullosa a la par que me concilia con la profesión, es todo aquello que tiene que ver y pude hacer, dando valor a los profesionales, a las personas, en el ámbito de la gestión.
En el desempeño del último tramo como directiva, desarrollamos un proyecto enfocado en la gestión del cambio, una estrategia global que contemplaba la participación de los profesionales como impulsores del mismo. Un plan en el que contemplábamos además de una gestión específica de personas, procesos, clientes/usuarios/pacientes y sociedad, un sistema de mejora continua. Nuestro departamento a través del trabajo común, la comunicación y nuestros principios, valores, misión y visión como profesión y los de la organización actúo con políticas de gestión de personas con instrumentos de facilitación y adaptación en equilibrio con necesidades por una parte y otra. Se ofertó y facilitó formación específica de mandos, se propició cambio de clima laboral se facilitaron muchos aspectos de desarrollo personal y profesional, se reconoció el talento y la aptitud dándole el valor necesario desarrollando nuevas oportunidades asistenciales al cuidado y generando respuestas a necesidades de atención a los usuarios, formación en competencias específicas, incluso avanzamos en un sistema de gestión por competencias, etc… sería largo y requeriría otro café para describir con precisión las actuaciones llevadas a cabo y los resultados y casos concretos en relación con lo mismo, algo de lo que siento mucho orgullo profesional, por sentir que realmente aún en organizaciones tan complejas como son los hospitales, se puede hacer grata gestión No me permitiría contar esta experiencia si los datos no fueran contrastables como efectivamente lo muestran las evaluaciones ad hoc que se realizaron siendo sus resultados comparados con otro momento y también desde la esfera nacional.
También se trabajó en lo inherente a nuestra profesión, el trato humanizado y la humanización de los procesos y espacios y así fuimos celebrando los días del paciente con jornadas propias y celebrando el día anual, donde reuníamos a los colectivos y asociaciones. Trabajamos con las reclamaciones y algunos procesos en concreto, incorporamos participantes voluntarios organizados al área de pediatría (nunca habían incorporado experiencias de este tipo), también voluntarios trabajadores del hospital que ofrecían sus habilidades técnicas para facilitar entornos amables, dedicamos incluso un #JuevesEnfermero a la Humanización. He de confesar que siempre he tenido especial sensibilidad por el trato correcto, la profesionalidad, la relación terapéutica, la justicia, la benevolencia, el compromiso, el deber, la ética, etc…tanto que, recuerdo dedicar dos #JuevesEnfermeros a esto mismo, uno fue “Ética y Responsabilidad Profesional” y otro “Responsabilidad profesional y Ética”.
Hubo más actuaciones en ese marco y hacia los profesionales, como entrevistarse con cada una de las incorporaciones que se producían respecto a movilidades, traslados, opes, nuevas acciones, contratación estival o cualquier otra incorporación, una bienvenida o acogida en la que también se exploraba afinidades y competencias y en la medida de lo posible se facilitaban no solo puestos ad hoc si no la adaptación. Para otras circunstancias se revisaron situaciones y facilitábamos de manera proactiva el acercamiento y entrevista, como en el caso de los listados de profesionales en situación de riesgo laboral por condiciones patológicas u otra circunstancia. Actualizamos dichos listados, revisando caso por caso, tras varios años de paralización, revisamos informes, trabajamos con departamento responsable, tanto RRHH como RRLL, realizamos informes actualizados, interconsultas y revisiones. Algunas intervenciones muy concretas en apoyo a situaciones que requerían control clínico y profesional que fundamentamos con criterios de seguridad clínica para paciente y progresión en la adaptación al puesto tras incapacidades transitorias complejas y complicadas que no procede describir en estos momentos, pero que asumí con compromiso profesional y personal.
Creamos un grupo de trabajo para ir más allá e incorporar la mejora a los procesos de clientes, generar inquietud y sensibilización al respecto y en el marco de nuestra estrategia como estaba contemplado. He de confesar que todo lo mencionado y este caso en especial costó incorporarlo tras resistencias sobretodo de cambio cultural en una organización con idiosincrasia tipo de estas organizaciones, y la propia también especial. 
Respecto a espacios y estructuras defendimos espacios apropiados en algunas áreas para preservar intimidad y dar unicidad a la persona y en otros gestos a incorporar en la atención.
Y si, nos dimos cuenta que estábamos haciendo “lo humanamente posible” por hacer una gestión de personas adaptada a las necesidades de personas y pacientes para un contexto difícil, en un momento determinado, teniendo claro que estábamos en el siglo XXI y queríamos hacer simplemente lo correcto, porque eso, ya sería lo mejor. Ahora veo claro que armonizar, equilibrar, compensar ciertos aspectos en la macrogestión es lo que debiera ser, y si ello no es así, pues podemos llamarlo reajuste, estilo de gestión o humanización en la gestión.
Creo que en la vida diaria no contemplo otra actitud e impregnación que no sea humana, inhumana o deshumanizada, aun habiendo sido víctima de actos y gestos, digamos poco humanos, por ser relativa o políticamente “correcta”. 

3 ¿Cómo humanizaría el mundo de la gestión?

Recordando… ¿qué somos, quizás?. ¿Reducando?. ¿Identificando qué es lo que nos hace ser (iba a decir peores gestores o personas, pero estoy tomando un café en público) de una manera y no de otra?.
No consintiendo actitudes, comportamientos, acciones y abusos que humillen la condición de profesional, de compañero, colega, ni de éstos a pacientes, ni entre profesionales.
Trabajando con los profesionales, la comunicación eficaz, la negociación, respetando en las dos direcciones, aportando valor, ofreciendo oportunidades con responsabilidad añadida.
Entendiendo, transmitiendo y recordando a las personas, profesionales y a quienes enfrenten esta responsabilidad que la gestión es solo una “herramienta” compleja que ha de facilitarnos el ordenamiento y la conjugación de procesos y personas, para la provisión de una atención de calidad y nunca, una excusa, disculpa o arma arrojadiza, incluso instrumento de super poder, dictadura, manipulación o deshumanización contra las personas.  
Desarrollando habilidades sociales, unos y otros, facilitando entornos saludables, identificando la vulnerabilidad, frenando la competencia desleal, el provecho interesado y personal, la jerarquización desvirtuada. Ofreciendo herramientas de canalización de ideas, de proyectos, de talento, de innovación, de proyección, de liderazgo, de participación, oportunidades.
Exigiendo responsabilidad, compromiso y rendición de cuentas.  
Comunicando el Qué y Para qué, y ofreciendo el Cómo.
 
4 ¿Opina que los valores y la ética van de la mano a la hora de re-humanizar la organización?

Sin duda. Si no fuera así no apuesto por ello en ninguna de sus formas.

5 ¿Dónde debe iniciarse la humanización?

En uno mismo.
En uno mismo y hacia los demás.

6 ¿Conoce a algún personaje histórico que fuera humanizador?

Jesucristo.

7 Por su experiencia como enfermera docente y gestora como cree que debería enfocar el Proyecto HUGES sus actividades?


Creo que estableciendo lazos de unión entre la experiencia, lo aprendido y lo que de verdad importa, las personas, y lo que ofertan a los pacientes, cuidadores y familias. Nuestro fin, no solo es resolver problemas, sino generar vínculos apropiados, CUIDAR.



sábado, 2 de febrero de 2019

CAMINA CONTIGO, CAMINA CONMIGO

Un día alguien pulsa un botón y todo lo tuyo se para y arranca al revés de lo previsto, en otra dirección por otro camino. Un camino enajenado, donde no tomas parte y pierdes la consciencia habitual. Sales de un escenario y tu foco se centra desde una perspectiva observadora tratando de integrar en una sola pieza, todas las que acaban de saltar. Un mar de confusión que prepara futuros tsunamis.
La primera ola te arrastra directamente al fondo donde das unas cuantas vueltas y notas la debilidad impuesta y la labilidad contenida. Las mil imágenes que aporrean a la puerta de tu consciencia se suceden como un repertorio importante y desordenado…y comienzas a observar diferente mientras te miran con compasión.
EL reto es dejarte llevar en la cadena de producción mientras estás polimorfa en varias dimensiones, la íntima, la real, la participada, la que quieres vivir, la que prefieres que sea, la de los tuyos y la de para con ellos. Sin embargo será un episodio tolerable con resaca de excesos y cariños que se irán recolocando con el tiempo hasta notar su ausencia e incluso casi un vacío. Quizás un vacío necesario, quizás una resignada necesidad.
Dos contrapuestas situaciones, tu vida cambia de repente y a la vez…de manera lenta sobreviene un proceso de cambio inconsciente, que se alargará en el tiempo, hasta que lejos, muy lejos, serás quien no eras. El diagnóstico se vuelve pivote, único y exclusivo, puede no haber más, incluso solo es el centro de atención y atracción.
Y la persona, comenzará a sentir, no está absorta, solo piensa detenida en el trascurrir del tiempo, en el deseo de ser consciente del tiempo real, de lo que sabe y anuncia el pronóstico, sin ser consecuente con el tiempo que duplicará eventos y lateralidades.
Cuando empiezas a pasar por lo necesariamente superable y secuencial aprendes a través de un ejercicio de introspección descomunal a interiorizar y gestionar las emociones, a leer a las personas, a acompañarlas en su capacidad o déficit para tratar nuestras cuestiones, adviertes como se separan los espacios, también como tú asciendes a una esfera de observación, a veces de impotencia y por desequilibrio se empaña, pero controlarás el equilibrio “térmico” para evitarlo, y ello se convertirá en una habilidad tan poderosa que querrás y desearás la tengan ellos, pero solo será tuya y de aquellos que pasan por estos largos caminos que empujan a la introspección profunda.
Un año largo que se antoja pertinente aunque ya, nunca acabará…
Los siguientes son venideros, otros también vendrán. Los inmediatos son de etiquetas, todo corre como la pólvora y por si no fuera así, de las circunstancias visibles haces asunto propio y aceptación rotunda. Pero todos saben allá a dónde vas, y sabes que son murmuradores y que tu bio-presentación se reduce a dicha circunstancia. Te escondes, apareces…quieres ser tú, pero ya nunca serás, ya no puedes, ni te dejarán ser.
La transformación personal es tan desmedida que no eres consciente hasta años después, años en los que vas reconociéndote de nuevo, tus incapacidades, tus secuelas…las que nadie te cuenta, porque no las conocen, las que tu descubres, las que te vas encontrando, las que nadie te comprende, las que están fuera del pivote central, fuera de la exploración, fuera de la escucha, fuera de las respuestas, fuera de nuestra comprensión, fuera de cada uno, porque somos eso, uno y único.
Quizás esta reflexión se aleje del objetivo y pretensión inicial, pero fue espontáneo el deseo de transmitir a los lectores experiencias introspectivas frente al abordaje del cáncer. Porque cáncer no solo es un diagnóstico, sino un camino de experiencias, y no solo físicas, también emocionales y existenciales. Una época de desenganche de patrón… del social, del familiar, del personal…de tus asuntos pendientes y de tus colecciones atrasadas. Una época en la que los días no cuentan, se atascan, no suman, y quieres cerrar los ojos para encontrarte temprano con el final, y el final no llega, inusitadamente aparece cuando dejas de contar los días…
Pretendes seguir y seguir nadando contracorriente, a ritmo, a brazadas, sin descanso, agotado, hasta que cedes tranquilo y como quien se da la vuelta dejas flotar tu cuerpo y tu mente en un mar de zozobra y calma alternantes. Es ahí cuando la experiencia va tornando sobre el camino del sosiego, sobre el rehacer personal, sobre el coraje emocional, sobre los cimientos de tu valor y también de tus valores, de tus prioridades, de tus querencias y deseos, de tu infinita comprensión contigo y para los demás. De la definición de caminos que no, ausencia de dificultades, porque seguirán siendo y existiendo, no habrá atenuantes.
La recomposición es ardua y áspera, regeneradora desde la mirada retrospectiva, desde el largo plazo, el que todo lo ve y que de algún modo nos sitúa en un diferente mirador.
Un mirador agradecido donde ver cómo va pasando la vida y el orden que con sus arreglos recoloca el ritmo adecuado, y te mide y te exige, te doblega y te impulsa, te abandona y retoma, para de nuevo darte.
Y serás alguien nuevo, una oportunidad diferente, con retorno, fortalecido y con ventaja hacia al futuro. Con favor ante el reto de seguir viviendo, con otro sentido, más propio, más dueño, más vida.
Pareciera ciertamente paradójico que “algo” que acorta la vida o la sesga a traición, sin esperarlo, sin entenderlo, sin provocarlo, algo que ciertamente rebusca en tu interior y lo encuentra, y te lo sitúe de frente, termines por abrazarlo y caminar con ello. Esa es la vida con cáncer, esa es la vida habiendo padecido cáncer, esa es la vida con secuelas de cáncer. En la vida, como vida, solo es eso, vida por vivir y VIVIR SOLO CUESTA VIDA. Te acompaño en el #diadelcancer y en los demás días. Por ti y por una vida sin días con cáncer. 
Zulema Gancedo

#JUNTOSXELCÁNCER







                           


sábado, 19 de enero de 2019

Cartas a Cris

Cartas a Cris II
Vivimos de nuevo tiempos convulsos…¿cómo de nuevo?, ¿acaso Cris, hemos dejado algún momento de vivirlos? Recuerdo agosto, aquel cálido agosto…
Los eventos y circunstancias no ocurren solos, generalmente hay un espectro de mínimos a máximos, de intervención de personas. De hecho creo, que muchas “convulsiones” suceden provocados por acción directa de ciertos seres, los que además, mantienen el tono exaltado e irritante del contexto.
¿Recuerdas a Carmen, Cris?.
Continúa bloqueada por esos seres extraños, antes en la oscuridad plena, sin una luz mínima, ni una guía, en una continua y sistemática deportación, marginal, tú sabes…aderezada por y con discriminación, aislamiento, negación al desarrollo y participación, desprestigio, falsedades, silencios, hostigamiento, perturbación, amenaza…y otros intangibles y desmedidas miserias.  En estos momentos, y ya desde, algún otro despiste azorado de un alma vapuleado por estos seres, puso alguna cara a estos seres. Nada nuevo que no intuyéramos Cris, pero no nos atrevíamos a creer. Ahí están, unos adormecen, otros comienzan a apagarse, otros silentes apuran golpes represivos.  
Próximos a iniciar los pródromos de nuevo de un periodo incierto Cris, sabes lo que eso significa, nuestra aventurada Carmen, afronta no tanto por intrépida, como por valentía al continuo y tenso bloqueo, una acción-proyecto que solo cuenta con intenciones ajenas.
¿Recuerdas cuando hablamos del respaldo estructural, logístico… a proyectos? Lo contrario es de pobreza conceptual, si no es considerado, aunque lo sea, necesario, oportuno, estratégico y sostenible, el avance es incierto, inseguro, sobrexpuesto y abocado al cuestionamiento.   
Carmen solo dispone de apoyo informal y contabilizado. Pero la amenaza a la situación ya ha comenzado. ¿Recuerdas Cris, aquellos informales tóxicos? ¿Los de poder informal, al paraguas de poderes fácticos, políticos, y sectas de líneas intraprofesionales.? Hablamos de sus maneras, sus ataques, sus estrategias... Ya han aparecido. Algunos (as) tienen serviles que les hacen el trabajo por adelantado, se atreven a deslizarse entre profesionales indagando lo que les es ajeno, laboral y relacionalmente, en torno a Carmen. Luego ellos (as) hacen el segundo abordaje, menos sutil, más intervenido y mediatizado. Vileza y bajeza grado máximo, Cris. Esas cabezas de sección informales, sin responsabilidades, más que su desempeño en el marco de su puesto laboral deben tener poca ocupación en la búsqueda de resultados en salud, pues andan más preocupados (as) en vida ajena que en la propia y en sostén de allá, otra vida.
Pero somos nosotros Cris, los profesionales, quienes estamos dejando que esos informales negativos, tomen el control en las grandes organizaciones desde sus chiringitos tecno-clínicos. Adoptaron por puertas laterales a otros profesionales huidos, sí, sí, huidos, de otros espacios, acogiéndoles bajo el confort calorífico de sus alas y ahora caminan cual polluelos o soldados en breve, sin desviarse de la instrucción y probablemente futuros tóxicos formales. 

En ese tránsito dejamos a Carmen, a expensas de la deriva provocada, subclínica, prodrómica, clínica ya, y a falta de una definitiva resolución, en cualquiera de sus formas.

 
                                

sábado, 12 de enero de 2019

CASI, VIVE


Carmen sigue ahí, sigue viva y traspuesta, se esconde entre subterfugios desmontados con fuerza y virulencia periódicamente. Hace tiempo que salió del cuartel, de ahí pasó al confinamiento. Despojada de su ropa, sus zapatos, sus efectos personales, sus insignias, sus llaves…
Su pelo comenzó a declararse en guerra perdiendo vida, su piel seca y quebradiza, sus ojos más redondos y caídos, su perfil más angulado.
Aún y así conserva el ímpetu y la osadía, la fuerza y la presencia, un halo incuestionable, una atracción que fascina y enloquece, una rotunda ofensa contra legítimos inapropiados, un cobijo para los creibles.
Ella da miedo, no hace nada, no se mueve, solo fija el movimiento cercano, emana respeto, solidez y contundencia. Ella da sosiego, abre los brazos, escucha eterno, sabe ir, casi nunca vuelve, se ha construido su propio cuartel.
Ella se da miedo, sabe degustar el frío, saborearlo, sabe atemperar calidez en el gélido entorno.

Volvía de nuevo a las andadas para comenzar de nuevo, no recordaba la sensación de repetir a pesar de ya, varias ocasiones, tantas como los caprichos de mezquinos son capaces de desatarse.
Sintió miedo, miedo a lo que era suyo, miedo a lo legítimo, a lo propio, a pasar caminando entre pasillos, terror a encontrarse con una escaramuza, a las miradas, a la incertidumbre, a las expectativas, miedo al perdón ilícito.
Iniciaba la batalla del día a día, de donde salió hace años, sumaba ya varias casillas de salida. La peor la que le provocó un germen patógeno. Un antígeno virulento, si fuera persona sería psicópata inducido.
Trascurría el tiempo diferente, a ratos lento y ondulante, a otros rápido y fugaz, sin residuo, con lagunas, sin saber cómo fijarlo, sin rescoldos, con reinicio constante. Sabía esperar.





miércoles, 9 de enero de 2019

“VII Jornada de Innovación y Cuidados centradas en las personas”


Debo una crónica sobre el último evento celebrado en Palma de Mallorca “VII Jornada de Innovación y Cuidados centradas en las personas” y organizado por el Hospital Son Espases.



Una invitación a participar en encuentros que tratan de poner en valor el trabajo, el desarrollo y los resultados de los profesionales enfermeros en su entorno de trabajo es irrechazable desde mi punto de vista, pues creo que es un objetivo prioritario dentro de las organizaciones y responsabilidad máxima de quien tenga la responsabilidad en esos momentos.
A todo ello, suman dos factores importantes, los anfitriones, mi querida @duedevocación y @jmgavala Director de Enfermería del mencionado hospital, que junto con su equipo, acompañaron dando buena cuenta de cómo organizar y trabajar este tipo de eventos científicos y por otro lado, la participación compartida en la mesa inaugural con @virgiforero.   
Fue Virginia, quien tras una serie de inconvenientes inesperados, arrancó a través de conexión remota deleitándonos con sabor a “cuidado excelente” y desde la exquisitez profesional. Una reflexión desde el cuidado y la gestión de equipos y desde mi desviación gestora una reflexión aleccionadora para la microgestión. Ambas ya habíamos compartido previamente el análisis.De hecho me quedo con esto: experiencia:
1.       De nada sirven estas unidades de gestión de cuidados y sus recursos, si no hay una apuesta clara de las direcciones enfermeras por el cuidado y su gestión, por impulsar todo el potencial del cuidado de la organización.
2.       De nada sirven estas unidades de gestión de cuidados y sus recursos, si no hay gestoras asistenciales como líderes de cuidados, es decir, líderes formales en la gestión de cuidados, que ayuden a sus equipos asistenciales a gestionar todos los cuidados que se desarrollan en sus unidades motivando las buenas prácticas en salud.
3.       De nada sirven estas unidades de gestión de cuidados y sus recursos, si no hay enfermeras asistenciales como líderes clínicos de los cuidados que ofrecen. Cada enfermera entiende que la gestión del cuidado es también su prioridad.”


Así, Teresa dio paso, de una manera como ella solo sabe, desde el cariño y el reconocimiento, a presentarme y dar paso a la siguiente intervención donde traté de trasladar cuestiones de liderazgo aplicado al ámbito que nos compete desde una perspectiva no tan manoseada a como estamos acostumbrados.

Una primera parte para agradecer y reconocer sus logros de desarrollo a lo largo del año:


Varios han sido sus logros en procesos, la implantación de estrategia ICTUS, implantación de tecnologías para control material sanitario, el triaje de las matronas, el programa de formación en diálisis, etc…

Hablar de liderazgo me entusiasma y alargaría por ello el tiempo, tanto como me gusta analizar, desgranar, exponer la experiencia, compartirla y ¿por qué no? debatirlo, pero de ser así no hubiéramos llegado a la parte importante, que era el reconocimiento a los ganadores de los premios por los trabajos que optaron a la convocatoria.
Por ello ¿qué tal si empezamos por hablar de personas?
De unas y de otras, de las que están delante del cuidado y de las que están detrás del cuidado y no solo de quien recibe dichos cuidados… esas a las que también hay que cuidar. Y cuidar desde la confianza, desde la relación bidireccional forjada y construida desde la esperanza y la seguridad, a través de prácticas de gestión que faciliten esa realidad necesaria para el trabajo conjunto en busca del mejor producto.

La confianza es crítica y también necesaria para construir relaciones de trabajo.  Su ausencia o merma progresiva debilita las relaciones y el avance continuado, del mismo modo que el desarrollo y estabilización, redunda en contextos prolíficos. Las investigaciones al respecto así lo explicitan estimando que los déficits de este factor, propician relaciones precarias en ambos sentidos favoreciendo la mínima cooperación y las actitudes preventivas con escasa o nula predisposición y mucho menos la asunción de riesgos.
Es cierto que desde cualquiera de las partes deberíamos de buscar las claves necesarias para ofrecer credibilidad anticipada, sobre todo ante y entre el equipo, y sugerir de manera natural, para despertar la confianza, la necesaria antesala, confiabilidad.
Ambas partes necesitan de la confianza y para ello ser confiables. De parte de los líderes la primera es necesaria para mantener los niveles de interdependencia sujetos al alto grado de compromiso en proyectos y políticas de organización e implementación de procesos. De la otra parte, se sustenta en la necesaria cooperación y recreación de futuro compartido hacia la meta.

La confianza por tanto es necesaria y supone o sugiere tomar y decidir correr el riesgo con alguien y por algo. Mientras la confiabilidad supone dar por hecho que existen antecedentes o evaluación de atributos personales y actitudes sobre la parte “contratante”…habilidades, benevolencia, integridad, actitudes en el trabajo, ejemplaridad, ciudadanía, compromiso organizacional, resultados, percepción de efectividad, etc…en una relación que crecerá según el grado de implicación y logro, creciendo a su vez la satisfacción. Es esta última, aspecto clave, que según distintos estudios se relaciona en gran medida con el resultado de un ejercicio de liderazgo adecuado, lo que consecuentemente favorecerá entornos y desempeños también idóneos. 
Que duda cabe que el liderazgo está asociado también a la eficacia, a la aptitud frente el bienestar de la “comunidad” y el logro compartido.
Pero el liderazgo dónde y cuándo surge, cómo se muestra…
Un momento, en un lugar, una circunstancia, ante un evento crítico u otro con calma sosegada, de manera fortuita, inesperada o...necesitada. Lo que bien seguro parece, es que nunca aflorará el liderazgo hacia las personas, sin ejercer control sobre tu vida, es decir, el liderazgo de tu mundo interior, la verdadera circunstancia de ser con máxima plenitud.
¿Si uno no es consigo mismo, cómo lo va a ser con los demás?, ¿De qué manera puede poner el propósito hacia los demás desconociéndose a sí mismo?, ¿cómo estabilizar las relaciones y mantener los flujos de comunicación, sin autoconocimiento para llegar a los demás?
En los entornos de salud, los profesionales enfermeros ejercen liderazgos de distinto nivel, en la relación con el paciente, en la relación gestora con sus profesionales, en la interdisciplinar, en la relación o el desempeño con la micro, macro y ojalá fuera más, con la mesogestión.
Desde ese marco y siempre desde la responsabilidad profesional, los profesionales deben asumir distintas responsabilidades:

-La responsabilidad corporativa
-La responsabilidad política
-La responsabilidad interprofesional
-La responsabilidad sobre el futuro.








Un profesionalismo moderno que asuma con naturalidad y soberana pertinencia los retos del futuro, nuevos tiempos, nuevos escenarios.


Lo siguiente que expuse fue un proyecto implantado con éxito, una estrategia globalizadora con los profesionales y hacia los pacientes basado en el liderazgo como estrategia. Un modelo necesario para entender el futuro de las organizaciones, al menos desde el cuidado.





Acciones representativas como los Jueves Enfermeros, el plan de Formación como eje vertebrador de la estrategia, formación de impulsores, Plan de Innovación, la Mejora Continúa como eje transversal, las Redes Sociales como herramienta facilitadora en la comunicación interna y en la externa como canales de traslación del conocimiento, y otras tantas iniciativas más de carácter colectivo. 
También individuales, de los propios profesionales que protagonizaron procesos impulsados para el desarrollo y con la certeza de resultados.


Un entorno y contexto de liderazgo positivo, de escucha a los profesionales en el que se persiguió detectar el talento las capacidades y las actitudes, así como la participación.

"Se entiende que el liderazgo tiene pocas probabilidades de avanzar en la enfermería, si no es innovando por medio de actitudes innovadoras, de proyectos e inversiones personales y grupales y por la unión de todos los enfermeros."
Lanzoni GMM, Meirelles BHS,Liderazgo del enfermero: Una revisión integradora de la literatura. Latino-Am- Enfermagen. Mayo Junio 2011.

Una experiencia probada y con resultados de cómo gestionar y dirigir los cuidados en una organización sanitaria, innovando.




                                                                                      Hospital Son Espases, Palma de Mallorca.                                                                                           12 de diciembre 2018 



domingo, 23 de diciembre de 2018

A VUELTAS



A vueltas y cuestionando, en un continuo y permanente bucle, la profesión que me trae a cuento, que tanto me ha dado y que tanto me ha quitado, que tanto nos gusta y que tanto nos perturba, que tanto defendemos y que tan poco nos reporta…
No, en este punto no cuestiono lo que a cada uno le reporte, una vez más, hablo desde la perspectiva de colectivo. 
De igual manera que conozco a muchas enfermeras, mujeres y hombres, que mantienen un discurso ambivalente y disonante al respecto, hay otras que mantienen posturas que van desde el fanatismo más fiel y amor profundo, y sometido a la “causa”, a la convivencia meramente soportable, incluidas las melosas y melodramáticas poses (de postureo) que desde las distintas y pocas atalayas alcanzadas aúllan al rebaño. Una heterogeneidad, en el sentir profesional, marcado con toda seguridad por el diferencial evolutivo entre las sumas de expectativas lícitas, también otras, y su resultado o cumplimiento de las mismas, teniendo en cuenta como determinantes, el grado de frustración o éxito, el esfuerzo a propósito, el factor suerte y los intermediarios benefactores o maleficentes que se hayan sumado a cada trayectoria.
Supongo que son aspectos que coexisten también en otras profesiones no sanitarias, supongo que ninguna de ellas se dedique a entender, el impacto de la enfermedad en las personas, el déficit de la salud o como resolver las consecuencias de ambas. Supongo que de seguir por aquí, caeré en el manido e indeseable, por mi parte en este momento, discurso sobre lo buenas que somos las enfermeras, lo poco que nos tienen en cuenta, lo poco que significamos para la sociedad, la escasa participación en foros representativos locales, regionales, nacionales e internacionales sobre políticas de salud y  decisiones de dicho ámbito, etc...De seguir, podrían emprenderla con los discursos contrarios sobre lo que hemos avanzado en los últimos cuarenta años, los logros alcanzados como profesión en lo académico, la satisfacción de relacionarse y ayudar a las personas, la visión holística y poquito más…   
Pareciera siempre desde mi punto de vista y “cuatro amigos”, como si ser reivindicativo, reclamar mejoras laborales, manifestar sentirse el proletariado de la sanidad, reconocer la oprimente y opresiva realidad desde distintos frentes, los intraprofesionales, los interdisciplinares, y también de otras disciplinas cercanas, reclamar una remuneración acorde a desempeño, o desilusionarse por el inagotable y escaso reconocimiento social así como la desacreditación de otras maestrías y también el sometimiento a gestores y administradores que vapulean a los profesionales e impiden su avance y desarrollo y el evidente y manifiesto desinterés político por nuestra profesión…fuera tabú o impropio de un colectivo que exige más de vocación que de profesionalismo, como si la reivindicación no fuera necesaria para la mejora colectiva o ello mismo estuviera en oposición con ser un auténtico profesional y/o pusiera en peligro la voluntad de poner el arte del cuidado que producimos en disposición.
Son siempre las mismas frustraciones las que permanecen en el tiempo y llevamos décadas resobando, madurando en el discurso y por ello popularizando, ya casi como sainetes para algunos, pero sin más mejoras que pequeños conatos con escasa duración. Además, las perspectivas económicas del país en estos momentos no hacen ni siquiera ánimo de provisión y de esperanzas, como las que algunas campañas profesionales y de calado internacional tratan de impulsar, y no por ello dejaremos de participar incluso aunque sea perpetuando el bucle que dio pie a esta reflexión.
                                                                                     
                                                   #otraformaesposible




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