domingo, 1 de abril de 2018

SIN ELLOS, CON TODOS.



En estos días que nada cambia y una pequeña corriente sutil dinamiza el discreto sentir de las enfermeras, asistimos a una novedad. Un movimiento lanzado el 27 de este pasado febrero, “Nursing now 2020”.
Nursing Now tal y como define el propio Consejo Internacional de Enfermería, es una campaña mundial prevista para y hasta tres años, 2020 y en estrecha colaboración con la Organización Mundial de la Salud.
El objetivo principal o meta es tratar de mejorar ésta, la salud en todo el mundo a través del empoderamiento de las enfermeras.
Para ello prevé a través de una serie de objetivos, posicionar a las mismas en el contexto de liderar un movimiento global a través una serie de cambios necesarios que requieren de la implicación de responsables políticos.Y es que los desafíos en Salud, a los que distintos países se enfrentan, ponen en evidencia la necesidad imperiosa de un cambio de modelo adaptado a sus necesidades. Un modelo que de respuesta y aproveche de manera adecuada y eficiente el potencial de los efectivos enfermeras de los que dispone o en su defecto la inversión necesaria, ya sea en efectivos, medios, desarrollo, valoración de los resultados en investigación e innovación para garantizar la respuesta a las necesidades en Salud en el mundo. 
Muchas de las circunstancias de análisis de partida de este movimiento inciden en el desaprovechado potencial de las enfermeras, bien por infravaloración o subestimación de capacidades, o simplemente por barreras y escollos basados, o más bien encofrados, en estructuras jerárquicas, funcionales y otros credos.
Tengo la fe, hablando de credos, que prácticamente todo el contenido que desarrolla la estrategia  o movimiento #Nursingnow, subyace de alguna manera en el constructo de visión profesional de la mayor parte de nuestro colectivo enfermero. Quiero pensarlo, y quiero que sea así porque de no serlo, no solo estaría en la desesperanza de ver posible un atisbo de implicación por una parte, sino también de desinterés en los responsables políticos por otra. Y si no, y en relación con esto último, además de analizar y juzgar ustedes mismos, y al margen de alguna comunidad concreta, muy concreta, el panorama por el interés del contenido que entraña este movimiento se juzga así, al menos a priori, aunque más bien creo que es una constante desde hace ya, me atrevo a decir, décadas, incluso me atrevería a discutir esto mismo hasta que me convencieran con realidades…, de lo contrario.     
Revisen los objetivos a los que aspira este movimiento. No está lejos de posicionamientos declarados en reuniones, foros y reuniones tanto formales como informales en nuestro país y por líderes reconocidos e informales fundamentalmente, de los que ponen cara y no llevan "apellido adherido". Aunque bien es cierto que la estrategia es global, quiero decir mundial y en ella van ya posicionados países quizás con perspectivas diferentes y sensibilidades condicionadas por la necesidad de atender poblaciones extensas sin coberturas de garantías universales. Quizás en otros países más desarrollados este “moving”, simplemente quede en pequeños "subidones dopaminérgicos" viendo como el citado movimiento realmente “no va con nosotros” salvo, con aquellos oportunistas y agraciados que puedan en una de las acciones que describe la estrategia, crear redes de conexión para sus objetivos, pero con escasa repercusión para la salud de nuestros ciudadanos y población en general y mucho menos para mejorar la tan necesaria reconstrucción de asuntos pendientes con nuestra profesión.  
Desarrollo profesional, regulación, condiciones de empleo, influencia y máxima consideración en la participación de políticas y planes de salud global y local. Más puestos de liderazgo, una red de los mismos vinculada a propósito de dicho desarrollo etc, etc, etc…
Nursing Now basado Triple Impact, elaborado por All-Party Parliamentary Group  y publicado el 17 de octubre de 2016 argumenta que existe una necesidad global urgente de elevar el perfil de la enfermería y permitirle trabajar con todo su potencial si los países quieren alcanzar una cobertura universal en salud. La enfermería puede y debe liderar estos temas pero no podrá conseguirlo sin el apoyo de los políticos, gestores y líderes sanitarios no enfermeros. http://cuadernillosanitario.blogspot.com.es/2016/10/el-triple-impacto-de-la-enfermeria.html
De ahí que se considere necesaria la implicación de éstos, de todos. Asumir la necesaria responsabilidad sobre el cambio y modelaje, de un futuro proyectado con voluntad y compromiso tomando decisiones compensatorias y de futuro, de un cambio sustancial hacia un modelo que de participación a las enfermeras, no solo como protagonistas de su disciplina, gobierno, dirección, avance y desarrollo profesional, sino también como socios de pleno derecho en las decisiones, diseños y articulación de políticas, planes, coordinaciones y evaluaciones en, por y para Salud.   





miércoles, 7 de marzo de 2018

GESTIÓN CASI EN VERSO



Me arrecia Fer Campaña y siento como fluyen los temas de máximo interés y lo grande que es nuestra profesión. Mil temas y un aparte, y el día que toca cocer no ataco las teclas hasta que finalmente ocurre un detonante.

Nuestra profesión crece de manera inusitada en imagen, desarrollo propio y autónomo, que no colectivo, en eso que tanto ansío y que venimos a llamar, Responsabilidad corporativa. Además cada vez nos acompañan con más convencimiento aquellos profesionales que no podrían entender su profesión y su ejercicio si no es en el marco colaborativo de una profesión como la nuestra. Pero está bien, aún queda mucho por andar, mucho por caminar largo e ir construyendo, hemos movido muchas piedras, ajenas y cercanas, lejanas y en la pared de al lado.

En el día a día, hay algo que no cuaja en corto y es que la distancia entre profesionales es bien distante. Es la distancia entre profesionales de distinto ámbito, la docencia y la clínica, la gestión y la operativa, la investigación y todos los demás. Y es la distancia entre nosotros y en el mismo ámbito. Bien es verdad que en cierto modo hemos ido acortando distancias y los encuentros reales en diferentes formatos, las reuniones de trabajo, fórums y desvirtualizaciones generan mucha emoción y recarga de pilas para seguir caminos espinosos y también entusiastas. Pero, ¿qué sucede en el día a día?. ¿Qué poema desdichado oyeron las enfermeras para desatar sus penumbras en el ejercicio más honroso que es gobernar a sus propios colegas?.

Es probable que muchos de nuestros profesionales, no hayan aún experimentado semejantes rescoldos, pero es cierto que aún con haches “H”, algunos profesionales no son capaces de asumir con normalidad, el afrontamiento de proyectos de gobierno y gestión de mayor o menor empaque, y si la humildad no controla sus sombras, esos rescoldos serán la única mísera luz entre cenizas.
La gestión es muy dura, es un proceso de madurez, es una oportunidad de crecimiento y desarrollo personal, para uno mismo y hacia los demás. A través de personas, de acciones, de voluntades, de coraje, de pulso, de firmeza, de desinterés personal y propio, de abogacía hacia los tuyos, de grises sin blancos, de negros sin gris. De perder con entusiasmo y reseteo continuo, de disfrutar con los tuyos y también con sus logros, de mantener la mirada y el entendimiento inocente… aunque te haga más vulnerable, y también más libre.

La gestión también es vida, vida y religión, es clasista y también esclava, es torrente y parálisis acostumbrada, es amante y también casada.
La misma que te trae y te lleva, a una región inhóspita, atrayente y sembrada, de todo y nada, de indiferencia e imposibilidades, de valor y logros. Contradictoria y falsa, enorme y ruin.     Una cima de altitudes diferentes, con acampadas en soledad, al albur de las nubes y tormentas, de duro frío y eterna madrugada.
Es torpe y es certera, atinada o insostenible. Posicionada e interesada, vendida y agazapada.
¿Es eso?, una arma refinada, de antiguo pensamiento que recrudece y embiste sin discriminar si no vas vestido de colores, ese arma poderosa que no es más que un sistema de ordenamiento a buen recaudo por fieles servidores, bufones de su propia imagen e interpretación.

No, no es esa, es una única y posible. No es triste y tampoco tremebunda, es alcanzable y soberbia, es la forma y el pan de cada día, también de quien hace comunión o no llega. No, no es esa, no es posible, ni con escuadrillas, ni flotillas, es por y para un colectivo respetado y respetable, ansioso por crecer, atrevido y adaptable, con proyección y solvencia, resolutivo y generoso, necesitado de apoyo y extinción de barreras, estas mismas y las externas, las que nos restan, las que merman orden y posicionamiento, desarrollo y alcance, impacto y reconocimiento.

Es eso, herramienta de uso y de orden. De norma flexible, de facilitación y comprensión. De guía y camino, de entresijos con finales. De cohesión y adherencia, por salud y bienestar. Capaz de permitir instrucción, comprensible y grávida, rica en matices, llena de posibilidades. De aproximación entre distancias, cortas y emprendedoras para mayor gloria y cohesión, de un colectivo, de una profesión y un entorno saludable.      
 

   

martes, 30 de enero de 2018

LOS PURGADOS


A veces las visitas imprevistas de amigos especiales tienen cierto matiz reconfortante, como si de un bálsamo reparador se tratara. Si el mismo amigo repite la visita, la reparación puede resultar reforzada y visualizar el todo como un proceso típico, aceptado y sustentado en principios y bases empíricas.

Se acercó en estos días, a extender un poco de su ciencia y bagaje por estos lares, un hombre experto, fino, visionario e incomprendido por aquellos que nunca han mirado más allá de la siguiente esquina, más allá de la agenda del siguiente día o más allá de las tres de la tarde.Otros no solo le entendemos, sino que compartimos sus conclusiones, sentimos admiración, respeto, deseo de igualarle o al menos, formar parte de su club, el Club de los Purgados.

El es…de esa clase de personas con las que te embarcarías en proyectos, porque su brújula siempre apunta certera, porque despoja y desgrana desechando lo innecesario y redundante, porque es genuino y genial, admirable y brillante, y fundamentalmente persona, íntegra, con principios y valores.
Su especial saber estar en todos los contextos y su superioridad en términos de
conceptualización y resultados, sustenta todo lo anterior. Un bagaje de vida extraordinario.
Yo lo llamo sabio pues ya vino del futuro, lo probó y vuelve para contarlo.

Entablamos una charla encadenada a la de la última ocasión, con él no es necesario
contextualizar así que, retomamos entendiéndonos desde la primera compostura. Una cata de vino, momentos de descanso y otro sabio impertinente eran nuestros socios.
Él tiene dos aspectos muy claros, cómo resolver una gran parte de los problemas que afectan a nuestro sistema sanitario actual, desde una perspectiva de cambio de comportamiento profesional y favorecido, o no obstaculizado, por políticos y sus objetivos cortoplacistas. Y también, cómo funciona nuestro sistema, esto es, de manera inapelable, “porque así es el modelo y como así es el modelo, no lo podemos cambiar.”
El sostiene, y aseguro que no habla de boquilla, que los buenos o excelentes solo pueden
actuar, cuando tienen oportunidades y encuentran una brecha, una grieta o un momento de
acción y facilitación. El sistema no permite que continúen y les saca del mismo, anulándoles y condenándoles a dejar de hacer. Les dificulta y entorpece para que no se filtren y fluyan con sus capacidades en otros menesteres, incluso accionan mecanismos de inhibición dentro y fuera de jurisdicciones ajenas al ámbito propio.

Decía que, en esas pequeñas grietas, periodos de tiempo, ofrecimientos de proyectos,
oportunidades, es donde los buenos, los brillantes, los que a la postre creen en el sistema, sin saber que el modelo es equivocado y ruin, pueden y hacen EXCELENCIA. Esos, los buenos suelen dejar cimentada una estructura y estrategia planificada con acciones a largo plazo, más las cumplidas y las por mejorar. Pero nada más que eso, pues el modelo, que siempre (y esto lo afirma taxativamente) tiende a empeorar, acabará con ellas en el corto-medio plazo, pues no permite que proyectos de éxito permanezcan en la esfera de lo brillante.
Afirma con la misma contundencia que ya no estamos en CRISIS, sino en LISIS y en breve
adoptaremos otras formas de provisión, pago y financiación, ya os dije que viene del futuro.

Tuvimos, es cierto, una oportunidad en esta recién pasada crisis, una crisis muy dura, pero ni a quien correspondiera, fue valiente, ni otros agentes sociales tampoco facilitaron el entendimiento responsable. Los profesionales fuimos afectados y tampoco generó un cambio de comportamiento, probablemente por la falta de confianza y también de inspiración en nuestros “siguientes”, tanto sociales, como económicos y políticos.
Yo le escucho embelesada, desde la confianza y también desde el temor de que no se equivoca. 
El sistema y sus personajes protagonistas rigen y son regidos por los principios que conforman este modelo sin par. Principio de Peter, Ley de Parkinson, Principio de Dilbert, Efecto Pigmalión, entendido como amenaza, Efecto Dunning-Kruger y por qué no, también la Teoría de la estupidez de Cipolla, y otros síndromes ya manejados por todos y sufridos por afectados en mayor o menor medida.

Todos esos principios reparten suerte entre “ellos” y desgracia desmedida para los implicados en la excelencia, lo que deriva en un absurdo e innecesario desperdicio de profesionales excelentes, y como bien es sabido, el propio concepto de excelencia, se sustenta en principios de ética profesional. Ya dijimos en otro momento, que el sumidero se traga a algunos excelentes que ya no quieren “saber”, y desmotivados por la sinrazón inexplicable, perdieron la adhesión cansados de luchar contra mediocres y algún obsceno presumido. Otros en esa misma tesitura pasaron desde la acción alternativa, al Club de los Purgados, donde con rigor y convencimiento sustentan por otras vías, el camino de la verdad, la excelencia y la defensa de un sistema competitivo que ha de frenar esta LISIS, también de valores, principios, sociales, políticos y económicos, aun sabiendo que el modelo es el modelo, y siempre irá a peor.

Por ellos y otros asuntos más… brindamos... ¡por un Club de Excelentes!






sábado, 6 de enero de 2018

OS VOY A CONTAR UN CUENTO


Hace ya unos años, casi 20, que vivo en una zona céntrica de una ciudad al norte de España, si no la más bonita, la más preciosa por su entorno peculiar, rodeada de playas a pocos minutos del centro, con arenales que sobresalen en plena bahía, una bahía preciosa, pequeña y blindada entre la montaña y la ciudad. Orientada al sur, en este Norte frío, rodeada de nieve en muchas ocasiones, y cálido dependiendo de los vientos que penetren, independientemente de las predicciones meteorológicas, nuestro querido viento sur, y sus “suradas”.  

Veinte años observando una zona al principio vivida como impersonal, entre recuerdos de origen, nacimiento, sensación de ciudad de paso y desconocimiento de dónde será el futuro.
Poco a poco la vida, mi vida, la tuya, transcurre entre acontecimientos, alegrías, momentos, celebraciones, dolor, experiencias, penas, felicidad, reencuentros, pérdidas, éxitos… personas que conoces, que entran, salen, se quedan y otras que permanecen ya de forma perenne.
Lo mismo ocurre con las personas que conviven en esta zona de mi “centro”, conocer a las personas de la vida cotidiana del día a día, de los sitios y de las compras donde te abasteces, es un valor añadido que valoras con el tiempo, cuando sientes que has relajado las distancias blindadas de rutinas inaccesibles y de prisas dedicadas a tu intimidad familiar, a tus hijos…
Es cierto, sin embargo que en ese “vivir”, observas personas a las que retienes por detalles que no puedes obviar y que por sentimientos que llaman tu atención o evocan tus recuerdos más anclados, vuelves una mirada hacia ellas.

Alrededor de mi manzana, lo más céntrico de la ciudad, me suelo encontrar a ritmo de paseo, dos señoras de edad avanzada, siempre a ritmo casi militar, siempre juntas, pequeñas, del brazo. Parecen mellizas, lo que es seguro es que son hermanas. Visten prácticamente igual, el pelo recogido en forma de moño bajo, rizado, canoso, de cara menuda y semblante firme, graciosas, entre ellas no filtra el viento. Pero descubro felicidad entre ellas, lazos firmes, “de Santander de toda la vida”.
Me intrigan, me provocan, me parecen interesantes, las descubro amenas, con mucha vida,  y mucha tranquilidad en plena juventud senil. Muy frecuentemente las veo, de ida si yo vengo, o de vuelta si yo voy. Las observo y miro con mucho cariño, como quien quiere saludarles por conocidas y caigo entonces en la cuenta que irán tan a lo suyo, que no caerán en cuenta de tantas personas que cruzan el centro a diario.   
   
Un día cualquiera, esta semana de Navidad, se respira ese “algo” en el que la gente empieza a transformarse y que entre modales y ademanes parece desvanecerse la acumulada “tensión” del año. Salgo con paso firme calle abajo y en la transversal ancha… aparecen ellas, caminan firmes vestidas en mismo estilo y compostura de siempre y viendo cómo van a coincidir a mi altura, las miro, me miran, sonrío y más… me observan, se despegan y una de ellas, se echa la mano a la boca, diciendo antes…-ay…, espera… y yo sonrío más, sin dar crédito a la magia, pero encantada.
-Espera…te conozco… -y me mira-,… enfermera…!
Atónita, dije: -sí, enfermera!. Y entre batiburrillos y alborozos comenzaron entre ellas a dilucidar y descubrir cómo, por qué y dónde…-y ¿cómo te llamas?, -Zulema, y sí, soy enfermera, pero no nos conocemos por ello, creo. Vivo aquí y ustedes también, creo adivinar. Les conozco de verles, siempre juntas del brazo, pasear como un frente infranqueable, llenas de vida, saludando a sus amigos, siempre con mucha energía y con derroche de vitalidad, siempre las miro con mucho cariño.
-… ¡Bueno no te creas!, también reñimos, pero si es cierto, vivimos aquí, de toda la vida, en esta calle, te podemos ver desde el balcón, tan cerquita, Yo soy Tona y ella Chus. Nuestros padres vivieron aquí, antes de reconstruir el edificio y nosotras nacimos aquí, y aquí seguimos.
-Qué gusto, pues me encanta saludarles…
-¡Por favor!, trátanos de tú, que nos haces mayores…ja, ja, ja, y llámanos siempre, qué gusto, danos un beso.
-Por supuesto, y ¡Feliz Navidad!

Las besé, juntillas, se emocionaron, me emocionaron, entrañables…
Me habían sujetado la mano, una y otra, al despedirnos, una de ellas se aferró y apretó hasta que nuestros brazos se extendieron al iniciar la marcha…

Feliz Navidad Tona y Chus.         

sábado, 9 de diciembre de 2017

MI DIR


Cada día recogemos más y más información, opiniones y referencias diversas de nuestro entorno y otros ajenos con muchos denominadores comunes y que por tanto, compartimos y sumamos a nuestro constructo. Gracias también a nuestros contactos en red y las propias redes sociales, estamos más actualizados en conocimiento corriente y específico, generando por ello, más caudal de opiniones y más espíritu crítico. Compartimos, generamos foros de discusión aportando y dando valor y adherimos  nuestra conciencia profesional a la evolutiva y dinámica sociedad.

Según esto y según el alcance tan próximo de fórmulas y medios para formarse, intercambiar y experimentar hoy en día, y desde un punto de vista profesional, permanecer en la ignorancia o en la desidia parece más un ejercicio voluntario que un impedimento insalvable y por tanto reprochable cuando la actitud se sobrepone en contra del crecimiento y proyección. No solo el propio sino el de las personas que pudieran estar colaborando bien en tu área de trabajo o en dependencia absoluta directamente de ti.

Por tanto, estar actualizado, formado y con actitud a propósito de un fin encomendado, parece necesario, ineludible y muy poco excusable. Si tenemos en cuenta el entorno tan competitivo y cambiante podremos observar que existe cierta diacronía entre lo que pensamos, opinamos, nos formamos… y lo que vivimos realmente en nuestras organizaciones, observamos también que nos posiciona en desventaja contra un ritmo más acelerado respecto a otros sectores. Aún más, contra el cronológico.  

En lo que a organizaciones sanitarias se refiere, parece que el foro de opinión profesional centra el foco en los hospitales como núcleo de problemas y coyunturas en el establecimiento de prioridades necesarias para el desarrollo profesional, al menos del colectivo más mayoritario y que más peso asistencial soporta.

Aún a pesar de los distintos aspectos en los que podríamos profundizar, intrínsecos a la profesión, internos de organización y externos de planificación y presupuestación entre otros, y también más específicos, resulta redundante, y hasta asumido por consentimiento generalizado, el comportamiento de algunos y ciertos gestores de esta, nuestra profesión enfermera. De una manera u otra y por distintos medios se aglutinan las distintas y numerosas opiniones al respecto destacando la escasa involucración de direcciones de enfermería, salvo contadas excepciones y con escaso poder extramural, para sumar valor al posicionamiento interno de identidad profesional.

Un valor mermado por escasa y pobre actuación de responsables, al hilo de un liderazgo frágil, el de dichas direcciones. Se echa en falta un protagonismo auténtico, capaz y no exento de fuerza necesaria, para las contradicciones de un sistema que en sí mismo no facilita a dichos profesionales la cohesión interna.  Muchas veces la dirección es más bien confundida como un sistema de control delegado que reprime la expansión necesaria para lograr los desdibujados objetivos o insostenibles argumentos por carentes planes.

Necesitamos direcciones implicadas, atrevidas con identidad profesional colectiva, como elemento globalizador de peso que equilibre las necesidades de los profesionales en el desarrollo autónomo y profesional y por supuesto, la actuación consecuente de lo que de ellos se espera. Unas direcciones que regeneren la “marca profesional”, con capacidad de decisión en el marco de las decisiones conjuntas asistenciales y con participación en procesos, con cuenta de propuestas y de marco, también de presupuesto, con planificación y evaluación para la mejora. Esta regeneración es posible no solo por resultados extrapolables, difundibles y necesarios para el reclamo social, la adherencia colectiva y la coherencia disciplinar, sino que previamente hay que trabajar en la mejora de equipos y a través de los mandos intermedios.

Ellos son canalizadores y transmisores con responsabilidades operativas y estratégicas. Han de estar formados en las competencias necesarias para su desarrollo profesional y el que desempeñan. Habilidades personales, profesionales y sociales. Parece de alta exigencia pero nada más desolador para nuestro colectivo, ya de partida en clara desventaja respecto a otros, que un staff de profesionales desencantados, carentes de motivación personal o profesional que justifican su permanencia, por el confort y miedo a la pérdida del mismo y del tan necesitado por muchos, el estatus social que le confiere dentro de la organización y también fuera. Otros permanecen ante el claro convencimiento de que algún día aquello que no les gusta cambiará, y aguantan sujetos y firmes, bien intentando sostener algún criterio, bien  trasladando sin discriminación, ni filtro, su “disconfort” a profesionales. El desasosiego puede ser la menor de las consecuencias, pero internamente todos y cada uno de los profesionales procesa la indiferencia, la falta de orientación e incluso la omisión consciente, como efecto devastador en el seno de los equipos.

El interés inequívocamente ha de ser profesional, de todos y para todos, la formación es necesaria y ha de ser calculada para tal fin. Así como la responsabilidad en asumir la gestión como un encuentro en el que servir en distintas direcciones, ha de ser profesada con dedicación y ello ha de superar al individualismo e intento de crecederas personales y profesionales. Por ello la responsabilidad de los gestores enfermeros ha de pasar por una reflexión seria sobre el imponderable cometido y lo que de ellos se espera, pero lo que no hemos de permitir como profesionales, observadores, afectados, o partícipes son “suicidios profesionales” en formas diferentes y con consecuencias nefastas no solo personales si no para mayor detrimento de una profesión valiosa que lucha todos los días contra la ignominia de propios y ajenos.         




miércoles, 29 de noviembre de 2017

EL MISMO GÉNERO


Desde hace mucho tiempo, sigo con mucho interés lo movimientos de comunidades u organizaciones y también a grandes referentes o líderes que desde una perspectiva humanista y global persiguen acercar conciencias en temas como la igualdad, la violencia de género y el emprendimiento femenino, entre otros.

El fin último, bien podría ser el acercamientos entre géneros para una visión compartida y  participación conjunta y unívoca, que nos haga crecer como complementarios, sin el tan dificultoso esfuerzo de ser mujer en ámbitos no tan normalizados en cotas de género, y también en otros no solo normalizados, sino mayoritarios.
Una motivación y un interés que ha ido creciendo, a medida que he sido consciente del entorno que enmarca a mi profesión y madurando también en el proceso de desarrollo y crecimiento profesional. Un entorno, sanitario, particularizado, y no exento de una transformación paulatina, en cuanto al peso y distribución de género en sus diferentes profesiones.

En dichas organizaciones trabajan mujeres con muchas capacidades de innovación, de trabajo, de emprendeduría, de conjugación de ritmos vitales, de mantenimiento y cuidado de los de otros, de superación, de vivencias hostiles, de ambientes misóginos y clasistas, profesionales que dejan huella en el destino y fin de su trabajo.   
Parece también que el ámbito sanitario, tan endogámico y sustrayente, cohíbe a sus profesionales en las relaciones extradisciplinares hacia otros escenarios, y por reciprocidad, mujeres de otros ámbitos, de objetivos no tan sociales y diferente posición en mapeos sociales, desconocen los intereses de las primeras.

También es cierto y volviendo al interés inicial, la transmisión de estos objetivos y movimientos, no alcanza a todas las mujeres, muchas de ellas están inmersas en ámbitos laborales lejos de este contexto de ayuda, reconocimiento y emancipación.
Pertenezco a un colectivo profesional  en el que justamente, las mujeres viven contextos ambivalentes, realidades muy dispares dependiendo de los dados jugados o simplemente de los designios y cortapisas de otros. Mujeres que quieren emprender, que quieren mejorar, que quieren aportar y desarrollarse, pero las organizaciones de este tipo, suelen ser y actuar más como freno y sumidero que como impulsores de talento, oportunidades y reconocimiento. Son organizaciones, en un sistema muy complejo, con estructuras, redes y doctrinas internas, que la mayoría de mujeres del ámbito empresarial, desconocen. Parece en principio, que unas y otras, fuéramos mujeres de diferente orden, de entornos lejanos y que no compartiéramos las necesarias reivindicaciones de género y los mismos intereses.

No podemos dispersarnos e ignorarnos aumentando la distancia entre los ámbitos, sin llegar a confluir como si de mundos paralelos se tratara. Vivir fuera de los movimientos en red y del empoderamiento conjunto nos aleja de la convergencia necesaria. Estamos obligados a buscar fórmulas de acercamiento, confluir y sumar valor, ahí donde las mujeres puedan reaccionar y construir una estructura sólida de liderazgo genuino y sin opresión. Busquemos el nexo que acerque, aúne y afiance a las mujeres, las de todos los ámbitos, conformemos una estructura de oportunidad, seamos el pegamento social necesario reafirmando nuestros valores e intereses comunes, los que nos incumben a todos, los de una visión más social, más genuina, menos amarga, más iguales y más participativos.  




SENTIMIENTO BIPOLAR II



He decidido escribir una segunda parte, porque esas vivencias que me transmiten no me son ajenas. Cada individuo, tiene sus propias circunstancias, personales, su círculo familiar, de amigos…, pero me refería al ámbito laboral y por eso creo que no son ajenas.

Cada una de esas situaciones, emana de la interacción entre personas de la misma profesión, la nuestra, y de un contexto determinado. Un contexto laboral, profesional, verticalizado donde los factores más comunes a esas situaciones, son sentimientos, percepciones y objetivaciones de frustración, indignación o pérdida de dignidad, desamparo, incapacidad para tomar decisiones, afectación emocional, pérdida de estatus previo, adecuación situacional y profesional forzosa, pérdida de derechos, pérdida y menoscabo de la salud, pérdida del respeto, contraprestación descompensada etc… podría parecer esto, un suplicante y plañidero testimonio de lo que directa o indirectamente, ofrecen los escenarios actuales dentro de las organizaciones sanitarias, las relaciones e interacción que en ella se establecen y la gestión frente a las mismas.
Existe y se establece una exaltación del “yo puedo” frente a todo lo que representa limitación profesional en forma de obstáculos, negativas y otras formas torticeras de frenar, no solo el desarrollo de aptitudes y capacidades sino también la sostenibilidad y mantenimiento de la motivación personal. Una exaltación, que frente a los límites de la incomprensión, desconocimiento e intereses de gestores “adaptados” y “situacionales” requiere cuanto menos, sosiego en la viabilidad de planteamientos para que el “yo” no quede herido.

Problemas graves los que describen, sobre una enfermedad común, una epidemia, una plaga, es contagiosa, pasa inadvertida o vivida de manera “cómplice”, salpica, deja secuelas, a veces mata poco a poco, lentamente, si tienes seguro te puede cubrir aunque no siempre, depende de las “condiciones firmadas”, si no tienes seguro, necesitarás muchas defensas, dependerás de tu estado inmunológico y caerás en el desamparo, no hay antibiótico de última generación, ni fármaco innovador, demasiados antígenos para débiles recuerdos de vacuna. Algunos son vectores, muy mecánicos, que actúan transversal y verticalmente, verdaderos artrópodos transportadores de patógenos, en un medio inanimado y sin ánimas.

Es el norte, es el sur, es el este y lejano oeste. Es la expresión, es el sentir, mi hermano extraño, mi amiga fiel, es la real, la vida mísera, el entorno laboral, en el cuidado descuidado, en la intemperie forzada, en ambientes permitidos, en la inequidad, en la ansiedad, en el conflicto, en organizaciones enfermas de las que salir huyendo. No son cuatro paredes, son tú y yo, nosotros y ellos, vosotros y los que no estáis, los que fueron y los que serán, los que están, y son ellos. Tu que lo compartes, tu que lo ves, tu que lo callas, tu que lo respaldas, tu que lo amparas y a ti, que te culpas, te desanimas, sufres, enfermas, te repones, desgastas y afrontas.

Somos, tú y yo. Y sabes, que... #OTRAFORMAESPOSIBLE 




Entrada destacada

SIN ELLOS, CON TODOS.

En estos días que nada cambia y una pequeña corriente sutil dinamiza el discreto sentir de las enfermeras, asistimos a una novedad. Un m...