jueves, 14 de noviembre de 2019

“ENFERMERÍA: UNA VOZ QUE LIDERA LA SALUD PARA TODOS”


Uno de los grandes retos que afronta la profesión enfermera en el contexto de los retos de Salud del siglo XXI y a propósito de la Campaña Internacional Nursing Now es hacer partícipe a la ciudadanía, a la sociedad, a la población, de cuáles son nuestras actuaciones y nuestro papel dentro del sistema. Transmitirles nuestro protagonismo como actores indispensables desde las distintas facetas o desarrollos profesionales en la asistencia clínica, en la investigación, en la docencia y preparación del futuro de los profesionales que se incorporan, y también en la gestión y autogobierno profesional.
Transmitir el impacto de nuestras intervenciones en la mejora de la salud, de la economía, de la productividad y por tanto de la prosperidad común. En definitiva, transmitir nuestra capacidad, profesionalismo y más alto compromiso en el control y cuidado eficiente de la enfermedad, la promoción y la prevención en salud. En ello como corresponsables en la interacción, participar nuestras necesidades para llevar a efecto todo nuestro potencial y nuestra máxima contribución a la sostenibilidad del sistema, un compromiso como líder de campaña que tuve el honor de llevar a cabo en nuestra Biblioteca Central de Cantabria en el marco de la Semana de la Ciencia.

ENCUENTRO CON NUESTROS AUTORES
ZULEMA GANCEDO GONZÁLEZ
“ENFERMERÍA: UNA VOZ QUE LIDERA LA SALUD PARA TODOS”
Zulema Gancedo, es experta en comunicación en sanidad, liderazgo y dirección de equipos sanitarios.

Contenidos del encuentro:
Se trata de contar qué es la Campaña Global Nursing Now en el contexto de los retos del futuro en Salud Global. Nursing Now es una campaña global de tres años de duración realizada en colaboración con el Consejo internacional de enfermeras y la Organización Mundial de la Salud. Se trata de un programa del Fondo Burdett para la enfermería y que hasta el 2020 se extenderá por todos los países del mundo.
Las enfermeras se encuentran en el corazón de la mayoría de los equipos sanitarios, desempeñando un papel crucial en la promoción de la salud, así como en la prevención y el tratamiento de enfermedades. Al ser los profesionales sanitarios más cercanos a la comunidad, desempeñan un papel especial en el desarrollo de nuevos modelos de cuidados comunitarios y sostienen los esfuerzos realizados a escala local para promover la salud y prevenir la enfermedad. Este objetivo da respaldo a la meta marcada por la OMS y centrada en la meta en garantizar el acceso a la cobertura sanitaria universal, para las personas estén protegidas frente a las emergencias sanitarias, la atención y el cuidado procurando una mejor salud y bienestar. Es obvio que cada país y en cada continente las necesidades y coberturas para garantizar la atención médica son diferentes, por ello en cada uno, en cada localidad, se analiza y prioriza según las necesidades de la población y teniendo en cuenta los recursos. Los retos que plantea la Campaña es garantizar en el marco de la Salud Global mejorar la salud de la población a través del liderazgo de las enfermeras. El envejecimiento de la población, el aumento de esperanza de vida, la hipermedicalización, la creciente cronicidad, la inmigración, la escasez de recursos humanos, etc. recrea un futuro de alarma que requiere planificación y operatividad. Este modelo de revisión pasa por tomar decisiones desde la estrategia, decisiones políticas que tengan en cuenta como garantizar los compromisos adquiridos de salud, calidad de vida, bienestar y felicidad de los ciudadanos, la sociedad y el conjunto de la población y cómo mantener los sistemas sanitarios en equilibrio sostenible en contextos de crisis.
Un desafío para el futuro cercano y una doble dirección: 1) dar participación a las enfermeras para asumir sus responsabilidades desde el liderazgo a todos los niveles y en colaboración con otros socios de la salud y 2) enfermeras dispuestas a responder a las necesidades de la población, en atención, planificación estratégica, en el diseño de políticas de salud y en la toma de decisiones ocupando los huecos necesarios para que nuestra representación lícita forme parte de ello.














































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viernes, 23 de agosto de 2019

OPORTUNIDAD U OPORTUNISMO




En estos últimos meses de invierno y entrado el verano, las enfermeras hemos estado observando con diferentes lupas, y participando de diferentes modos y posiciones en la ya conocida campaña Nursing Now 2020.
Desde el análisis profesional, sabemos que el alcance de los objetivos a través de la campaña no transciende a todos los estratos de la profesión o colectivo y cuando llegan, en primera instancia lo hace entre la incredulidad en la consecución, el cuestionamiento apriorístico o la fe forzada por la esperanza en el cambio. Son diferentes estratos los que se pretenden alcanzar para rentabilizar la campaña ganando adhesión, ya que a pesar de la excelente e intensa promoción internacional, el apoyo de responsables a nivel mundial, la divulgación y difusión en redes sociales, los entornos locales son menos permeables y necesitarán acción planificada y concreta y por tanto, más largo plazo para prever una cultura #nursingnow.
Un factor importante es el alineado y unánime discurso respecto a los objetivos y la acción adaptada a cada país y que se ha extendido a nivel mundial. Son más de 80 países adheridos y se prevé llegar a los cien a finales de año. En ello, han contribuido las redes sociales, herramientas que han supuesto un importantísimo apoyo a la campaña tanto en la comunicación interna, como en el soporte y difusión, pero más allá de las redes sociales hay que realizar trabajo in situ, pues la brecha digital sigue siendo una realidad limitante.
Por ello el grado de penetración en nuestro entorno, siendo éste escaso, requiere trabajar la adherencia a la campaña y ello exige una necesaria dinámica de conocimiento e interés propio y profesional en el movimiento por un lado, y por otro trabajar un efecto cascada en la comunicación con implicados e implicaciones en la misma, lo que se viene a conocer como compromiso.
Es cierto que en nuestro entorno tanto nacional, como local, no estamos acostumbrados a liderar, ni participar en campañas desde ningún estrato, al menos de esta clase. En general, las campañas, por definición, lo que tratan es de influir en la toma de decisiones para generar un cambio, realmente, una campaña es un esfuerzo.
Es en este punto, y a nadie se le escapa, que sin esfuerzo y compromiso no hay acción y sin acción, salvo efectos paranormales o fenómenos meteorológicos, no hay cambio. Por ello entendiendo las condiciones necesarias mencionadas, la acción ha de ser dirigida y consecuente con el contexto, ha de ser lícita y de interés para todos y no para unos o para otros, o para unos pocos. Por tanto, identificar los problemas o factores que interfieren en la implicación de la campaña y consecución de sus objetivos sería ya en buen propósito y un buen punto de partida a la vez esclarecedor.
Como profesionales (partimos de que todos lo somos y por tanto sabemos qué perseguimos y cuál es nuestro fin como profesión) deberíamos estar al tanto de aquellos asuntos que nos competen y la campaña es uno de ellos. Conocer en profundidad no solo qué es, qué persigue, de dónde nace o surge, y por qué y por qué ahora, en cualquier ámbito de salud, ya es una reflexión importante, y de cierto nivel de madurez profesional. Si alguien ha llegado a creer o pensar que la campaña es solo un eslogan, publicidad profesional, entretenimiento o moda singular y pasajera, me atrevo a decir que está pensando con ligereza supina. Y que esa ligereza quedaría corroborada y nos dejaría a todos en mal lugar o peor, insisto, si no hubiera acción al respecto que sugiera o determine un cambio. También es cierto que “calados” sin embargo de cierta tendencia al “laissez faire”, la escasa implicación en asuntos que nos parecen estratosféricos, no sé si por la costumbre de no ver las nubes o el horizonte y la presión del día, dejan poco tiempo y mucha desmotivación para asuntos prioritarios.
Quizás muchos profesionales se hayan preguntado en qué les afecta la campaña o qué puede hacer la campaña que mejore su situación profesional, otros que en nuestro entorno es imposible cumplir tales objetivos, otros que pasará dentro de poco y seguiremos igual y algunos otros seguiremos creyendo que tenemos el deber profesional de estar presentes y activos en cualquiera de las formas posibles. También habrá algunos que crean que es el momento de dar bocado e hincar el diente, y/o dificultar y poner obstáculos para que no prospere, cuando lo que realmente se pretende es concienciar y alentar en un fin único y global, en un asunto de prioridad profesional, una grandísima oportunidad para resituar al colectivo y no un oportunismo basado en intereses grupales de minorías con mentalidades tribales. 
La campaña es una oportunidad de todas y cada una de las maneras que se quiera analizar.     
Es una oportunidad para la población porque los objetivos de la misma van enfocados a generar más y mejor salud a través de los profesionales, de las enfermeras. Trata de ofrecer nuestro desarrollo y potencial profesional, a través de la accesibilidad, del fomento de la salud, de desarrollo de roles adecuados, tanto en continuidad de cuidados, como en cuidados especializados coordinados y gestionados interdisciplinarmente.
Es una oportunidad para los profesionales porque necesitamos significar nuestra profesión entre la población, en el sistema, entre otros profesionales sanitarios y con otras disciplinas no sanitarias. Necesitamos modelar vértices, borrar aristas y más allá, adaptarnos a la demanda de necesidades actuales, hacerlo con autonomía y derecho propio, adelantándonos al futuro inmediato. Recoger la experiencia y el conocimiento, aunarla con los resultados de investigación y proyectarlo en la formación, en la práctica y en los espacios de decisiones, espacios en los que no estamos y que debemos alcanzar. Espacios que son necesarios para aportar nuestra visión como complemento ineludible en salud y sin embargo están fuera del alcance y con obstáculos no justificados en estos momentos.  
Es una oportunidad para el sistema sanitario, pues son razones ineludibles para un sistema como el nuestro, garantizar la cobertura universal y garantizar una atención digna, de calidad y sostenible para todos. En ese sentido se ha demostrado científicamente que las enfermeras no solo innovamos y producimos, sino que reducimos costes generando ahorro directo e indirecto. Gestionamos e intervenimos en procesos facilitando la accesibilidad a los cuidados y la atención del resto de equipo o disciplinas. Somos profesionales directamente implicados con la población que atendemos, sus familias y entornos, y facilitadores para la actuación precoz en promoción, prevención y curación, así como la recuperación y adaptación a contextos y entornos.
Y definitivamente, lo es también para cualquier político y gestor con visión global e integradora y de servicio público, con compromiso y esfuerzo, con responsabilidad en el amplio y complejo espectro sanitario que asuma el reto de la mejora e innovación en atención y procesos de salud.  Una oportunidad de generar cambio adaptado y aplicado a la realidad sociosanitaria con garantías de cobertura y accesibilidad que pasa por la oportunidad de las enfermeras y su  participación plena.    



lunes, 8 de julio de 2019

La formación continuada, un compromiso profesional como enfermera



Nos encontramos en una época en la que el conocimiento está al alcance de un click, favoreciendo tanto el enriquecimiento personal como profesional. Esta ventaja tecnológica facilita el cumplimiento de nuestro compromiso social como profesionales de la salud: proporcionar la mejor atención al paciente. Ya no hay excusa, es un hecho, se puede compaginar trabajo y formación.
Enfermería es, sin lugar a dudas, una profesión evolutiva, en constante transformación. Si echamos la vista 20 años atrás comprobaremos que se han producido cambios fundamentales en la base científica, métodos, técnicas y tecnologías utilizadas, todo en favor del paciente al que atendemos.

Estos cambios no alcanzan únicamente a la metodología profesional de la Enfermería Laboral, sino también a la realidad que nos rodea. La evolución que ha experimentado la humanidad ha permitido la erradicación de determinadas patologías por medio de nuevos estudios, investigaciones y descubrimientos, pero también ha propiciado la aparición de otras diferentes, relacionadas con el estilo de vida actual. 
Es por eso que la evolución constante del objeto y la metodología prácticamente obligan a las enfermeras a readaptarse y formarse de forma continuada para actualizar sus conocimientos, con el objetivo de garantizar a los pacientes la mejor atención en base a los medios con los que contamos a día de hoy.

Cada vez son más las facultades y escuelas de Enfermería, tanto públicas como privadas, que ponen a nuestro alcance un sinfín de postgrados de Enfermería, ya sean masters, expertos o cursos que nos permiten especializarnos sin necesidad de movernos de casa.
¿Es obligatorio seguir formándote una vez que has terminado la titulación? No. Si, si eres profesional. ¿Es necesario tanto para ti como para las personas que dependen de tu trabajo? Rotundamente sí. 
De hecho, así lo recoge el propio Código Deontológico de la Enfermería Española:
“Será responsabilidad de la Enfermera/o, actualizar constantemente sus conocimientos personales, con el fin de evitar actuaciones que puedan ocasionar la pérdida de salud o de vida de las personas que atiende” (art. 60).

Los códigos deontológicos son el resultado de décadas y décadas de experiencia en el ámbito laboral, y están elaborados en pro del buen hacer, dando como resultado un compendio de directrices y normas imperativas que resumen el modus operandi de una buena profesional de la enfermería.
Es probable que hace 15 años se dificultara la compatibilización del ejercicio de la profesión con la educación de postgrado y aún es posible que ocurra dependiendo de circunstancias y gestores. Sin embargo, a pesar de esto, el binomio trabajo-formación ha acompañado a los profesionales de las Ciencias de la Salud desde tiempos remotos, pues estaban más que conscientes de su responsabilidad social y de la necesidad de actualizar sus conocimientos.

Hoy en día, tenemos a nuestro alcance el e-learning, un modelo de estudio que permite a las enfermeras formarse a través de internet, de forma completamente online. Esto permite un mayor acceso y más oportunidades de participación en la educación post universitaria. 
Además, el soporte juega un papel clave, pues nos facilita el acceso a infinidad de recursos audiovisuales que favorecen el aprendizaje. Esta metodología tiene acreditada una puntuación global de 8.01 en una escala de 10, situándola entre las técnicas de estudio más efectivas.
Ahora bien, la formación continuada no es simplemente un instrumento que nos permite mejorar nuestro servicio de atención al paciente, sino que también representa una oportunidad para las enfermeras.

Más allá de la autorrealización, seguir estudiando después de haber terminado la formación reglada nos abre puertas a nuevas y mejores oportunidades profesionales. Las enfermeras que realizan estudios de postgrado amplían sus méritos ante las oportunidades de promoción interna y mejoran su calificación de cara a acceder a las distintas especialidades u oposiciones, aumentando las posibilidades de ser seleccionada. 

Somos profesionales de vocación, dedicadas a la ciudadanía con el objetivo de dar lo mejor de nosotras en función de nuestros conocimientos y de los instrumentos que tengamos a nuestra mano. Por eso, es fundamental que comprendamos y asimilemos la necesidad de especializarnos y seguir formándonos en pro del paciente, pero también de nosotras como enfermeras, profesionales y, sobre todo, personas.


viernes, 3 de mayo de 2019

Responsabilidad y Qué más!


Solo desde la necesaria cohesión y el deseo de ser excelentes podremos definir el futuro.

Actualmente y desde distintas perspectivas, unas más reconocidas que otras, estamos asistiendo a un mayor compromiso de responsabilidad enfermera. De manera global, la movilización del colectivo en el ámbito internacional, ha llegado a España a través de Nursing Now 2020. Teniendo en cuenta la peculiaridad de nuestro sistema en lo que respecta a transferencias sanitarias, el ritmo de adhesión y de posibles desarrollos, no deja de responder a la idiosincrasia particular de las distintas comunidades autónomas y también al reparto de distintos posicionamientos enfermeros. No obstante, la necesidad de agrupamiento colectivo es patente y se estima recabar fuerzas e impulso para asumir las responsabilidades ejecutoras del cuidado y atención, pero también su diseño, la oferta y participación, y poder evaluar sobre lo que nos responsabilizamos, respuestas en necesidades de salud, a la población.

Las responsabilidades de las enfermeras desde cualquier panorámica, son de las enfermeras, y por tanto en ellas y no en otros, debe recaer el diseño de propuestas y soluciones a los problemas de salud de cada individuo o comunidad. También son conocedoras de la población que atienden, de los medios con los que cuentan, conocedoras del individuo y de su interacción con el medio, y también su entorno primario. Conocen su profesión y los sistemas de salud, las carencias y las privaciones, las necesidades concretas y dónde repartir los presupuestos estimados, en dónde y en qué invertir y subsanar dichas carencias.

En definitiva, son responsables de la vigilancia, control, prevención, promoción y cuidados, y no solo como ejecutores del mismo, sino también identificando cuáles son esas necesidades de manera global y cómo paliarlas, planificando, organizando, y también (debería) consecuentemente, dirigiendo los programas de salud que nos atañen en ese sentido.

Dos grandes problemas en el momento actual se sitúan como prioridad de análisis y de valentía si se hicieran frente, el envejecimiento progresivo de la población y la imperante tecnología que no resuelve en salud, pero alarga crónicamente la vida.

El análisis, por supuesto, es más complejo, aunque es sencillo caer en la cuenta y pensar que ante el aumento de comorbilidades y enfermedades crónicas, así como situaciones de manejo complejo, por lo mismo, y sumado a la resolución tecnológica de problemas en pacientes cada vez más mayores, define un espectro más amplio en demanda y en niveles de necesidades para los cuidados. En definitiva, aumentando la carga y multiplicando la necesidad de intervenciones enfermeras, actuaciones que han de responder de un modo previsto y planificado, por las mismas.

Por otro lado, somos suficientemente profesionales, tenemos prestigio, somos confiables para la población y contribuimos a la sostenibilidad del marchito modelo. Tenemos líderes, responsables, cabezas de serie y un gran número de profesionales asumiendo los nuevos retos que este siglo y el pasado nos han ido imponiendo, hemos crecido con velocidad constante y resuelto carencias en salud y enfermedad, la actitud profesional es y ha sido por todo ello, innovadora y plástica.

Soportamos el groso asistencial y manejamos la relación directa con el paciente y el ciudadano en todos sus procesos, conocemos sus capacidades, sus debilidades, su entorno, sus barreras y hemos rendido cuentas mostrando no solo adaptación, también control desmedido y casi hasta abandono de reivindicaciones lícitas, y condescendencia incluso, con el nulo o escaso apoyo institucional, político y estatal. Tanto, que hemos asumido condiciones, absolutamente mejorables, que han causado pérdida de un modo u otro, tanto desde la perspectiva profesional, como en la social e individual de cada enfermera por una adaptación a las circunstancias sociales y económicas.

En otra vertiente, la capacidad también de adaptación se dirigió hacia la búsqueda de nuevas respuestas de nuevos patrones de salud-enfermedad. Surge ante todo ello y otros factores como son, los fracasos de planes de mejora, de ideas contenidas que más bien resultaron parches ineficientes o de resolución temporal y cortoplacistas... una necesidad sentida de movilizar y reclamar la toma de decisiones que nos corresponde, la participación en políticas de salud y la presencia decisiva en órganos y comités permanentes. La conciencia respecto a ello, surge no solo como parte lícita sustentada en el hecho de ser socios y parte protagonista esencial en la provisión de cuidados y atención, sino en la sentida corresponsabilidad como profesionales hacia los ciudadanos, un contrato de facto con la sociedad.

Por tanto, recuperar nuestra adhesión colectiva, resolver el vínculo e integración de la profesión con las metas del sistema, exigir la participación necesaria y mostrar nuestro interés en la responsabilidad de los resultados, debería resolver cuestiones ancestrales sobre dudas y mantenimiento de obstáculos por las distintas partes, para el ejercicio de su autonomía profesional y de la coordinación entre ellas.

Aprovechemos las oportunidades de coalición y revisemos por tanto, el diseño y la oferta a la ciudadanía, un modelo donde las enfermeras participen en igualdad y en proporción a la presencia en el proceso del paciente y su relación con él. Porque en definitiva, no atender a los planteamientos de las enfermeras significará no estar atendiendo las necesidades de la población, no tener en cuenta las consideraciones, propuestas, diseños y soluciones de las enfermeras en Salud, es no tener en cuenta las necesidades de la sociedad.





lunes, 29 de abril de 2019

PROYECTO HUGES. TOMANDO CAFÉ CON ZULEMA GANCEDO


"El Proyecto HUGES nace con la idea de remover conciencias, de dar un nuevo aire a la gestión sanitaria, ya que la corriente humanizadora actual nos ha de hacer ver que otra manera de gestionar es posible."

Fui invitada a participar en "tomando café con...", una iniciativa del proyecto HUGES que recoge opiniones, debate, vivencias, valores...sobre humanización en el ámbito sanitario y desde el punto de vista de la gestión. Agradecida participé ofreciendo parte de mi experiencia y algunas concreciones de cómo hacer efectivo el discurso sin tanto pupitre, quedaron situaciones más concretas de la experiencia personal e interrelación individual en dicho ámbito, pero seguro tendré oportunidad de concretarlo o participarlo en otro momento, en otro lugar... 

1 ¿Qué es para Ud la humanización?
Proceso de reconvertir lo que previamente debiera ser y/o era “humano” y deseamos reconducir para mejor condición y beneficio de las personas. Mejorar lo que de partida debería ser y de alguna manera y por diferentes causas ha ido perdiendo las cualidades esenciales
Esa sería la respuesta sencilla y conciliadora, aunque dura. Sería fácil, desde un punto de vista mediático, ofrecer una respuesta más cándida y realzar la fascinación que genera y recrea este término en el último tramo, en los últimos tiempos y también desde una postura que contemple armonía y contemporización con todas “las partes”. No concibo actuaciones de personas hacia personas, u otras dimensiones, y en concreto en ámbitos de salud, donde los afectados de las mismas, con seguridad, partan de una situación deficitaria, emocional, física… Tengo en cuenta que diversos factores imperantes y condicionantes, como la tecnología y la fascinación que conlleva, la cambiante sociedad y despriorización de valores, la presión laboral, etc…, todo ello, y/o de manera conjunta, facilite o afecte a los profesionales profundamente y en ese sentido, de la misma manera, se traduzca en un proceso retroalimentado, y contra natura hacia pacientes, podría entenderlo, pero no lo justifico. Desde mi experiencia y escaso saber abogo por los entornos saludables, el liderazgo transformacional y sobre todo por el profesionalismo, en todos los ámbitos, entornos y posiciones.
Pero es cierto que no oculto que me resulta llamativo el término en su aplicación actual, y sobretodo el cómo. Quizás por mi propia concepción de la vida, de las relaciones interpersonales, de las interrelaciones, los valores, etc…Sobretodo porque viene a identificar que hemos fracasado en muchos aspectos esenciales, en lo colaborativo, en el humanismo, como sociedad, y en un ámbito, el sanitario, la salud…en la que esas cualidades deberían ser inherentes a los procesos que se generan en esos ámbitos y si no surgen de manera espontánea o profesional, asistimos a un estado peor, la falta de compasión. El profesionalismo en su ejercicio y para las profesiones sanitarias, conlleva implícita la esencia humanista como cualidad de la excelencia y ésta como meta. Si este aspecto clave, falla en el desempeño desde cualquier punto de intervención en nuestro sistema, no estamos “siendo”, ni siquiera profesionales. .
Sin embargo, me resulta aceptable admitir, dado que la realidad invita y ofrece amplios márgenes de mejora, que se pueda, incluso deba, utilizar en aras de advertir o corregir contextos que estén alejados de la condición referida e incluso restando dignidad a la vida. Si,  la deshumanización nos alerta, desde los comportamientos inaceptables o de baja talla moral y profesional, hasta la contribución directa o indirecta en entornos, condiciones y factores, que provocan la falta de condición humana, de dignidad, de unicidad, de respeto, de compasión… La invisibilización de nuestros congéneres, posicionando a las personas en situación deficitaria, multiplicando su vulnerabilidad y negándoles un estatus de seguridad compatible con la superación, es sin duda un auténtico problema y por ello una necesidad que requiere soluciones y deberemos intervenir para evitar la degeneración.

Entre saneamiento, curación de espacios, ambientes, entornos y formas de relación terapéutica…, vamos a llamarlo humanización, venga va... aunque me mantengo firme en la disposición natural e intrínseca, en la querencia hacia el cuidado y atención de las personas, profesionales…¿quién quiere cuidar?, ¿se puede cuidar bien o de forma correcta sin ser humano, profesional?, pensemos….Advierto que de la misma manera cuando me acerco a una ventanilla, punto de acción o provisión de servicios me gustaría encontrarme lo mismo (otras administraciones públicas, el supermercado, comercios...) y cuando no lo encuentro me disgusta. Entiendo la relación entre humanos de manera diferente a como me la encuentro en muchas ocasiones, cada día, y así mismo, cada vez que me encuentro un gesto amable, una persona sin posturas retorcidas, ni escaramuzas, confiable y no prevenida, me tranquiliza y me dispone en otro espacio más confortable. Entiendo que algo así, debe de ocurrirles a quienes reciben nuestros servicios, experiencia de paciente, si tenemos en cuenta que los factores que interfieren en dicha relación son complejos…enfermedad, desinformación, miedos, angustias, despersonalización, entrega, déficit en la comunicación…La motivación a mantenernos en claves de apertura, apoyo, facilitación, escucha…ha de ser o debiera ser inherente como respuesta a cuidar, atender, dispensar...
El ser humano es de los seres vivos con mayor factor o capacidad de adaptación si las circunstancias lo requieren, y por ello es capaz de soportar condiciones poco o nada humanas, perennes, transitorias y/o progresivamente sobrevenidas. Por lo mismo, el ser humano y por factores concomitantes o coadyuvantes es capaz de procurar y sostener acciones, actitudes que restan humanismo a la vida, a la esencia y condición de ser y convivir. El resultante de ello, es a lo que estamos asistiendo, normalización, adaptación, soberanismo del yo…
En ese sentido y por el contexto que nos sitúa (sociedad cambiante, tecnificación, inversión de categoría de valores, etc…) puedo entender la rehumanización, como proceso de reconducción sobre un fracaso patente en la interacción humana. Me parece triste, aunque quizás represente una oportunidad, si ésta no se convirtiera en una categoría más, una categoría sin valor, carente de un análisis profundo, global y desde la contemplación de la esfera biosocial y política. Un cambio que afecte al modelo, a las esferas de mando, de gestión, de la escena política, social y de la educación, un cambio paradigmático, que de no ser así, perderemos de nuevo la oportunidad, la credibilidad…y la necesidad de restituir los valores y prioridades. Un proceso que requiere profundizar en las cuestiones antropológicas que preceden y analizarlas, profundizar y entender las necesidades para compensar y mantener nuestra condición “humana” (entiéndase) y también la comprensión absoluta de todas ellas, incluido el aprendizaje continuo, ante la diversidad, la descompensación, la fragilidad…
Los procesos de humanización serán meros, simplistas y anodinos, si no revisamos y calamos en el cambio de modelo y de comportamiento, eso sí, servirán para lo que muchos ya hayan calculado de una manera u otra y desde distintos niveles de posición. Por ello, la restructuración desde los valores y la ética en todos los niveles requiere un compromiso y acción necesaria para fundamentar la humanización, en estos términos referidos, y no sustituir de nuevo, por aquello que quizás nos condujo hasta aquí, el positivismo basado en la racionalidad técnica-científica, utilitarista, promotora del poder, del poder del dinero, y de la producción.


2 ¿Tiene alguna experiencia personal en el mundo de la humanización de la sanidad?

Varias, por un lado, sobrevivir a un sistema deshumanizado en muchos aspectos, relacionales, intraprofesionales e interprofesionales en lo asistencial, docente, investigador y de gestión. Por otro lado, he vivido algunas buenas y gratas experiencias.
Ahora bien, si te refieres a experiencias participativas en el contexto de un grupo de trabajo, al amparo de alguna organización, logo o movimiento, en el marco de alguna dirección corporativa, asistencial u organizacional, no.
Si te refieres a experiencias personales y también intra e interprofesionales, tanto en la relación terapéutica, como en los distintos ámbitos, gestión, dirección, como profesional, en el marco de mi experiencia, sí.
De entre ellas y fuera del contexto asistencial, en el que creo siempre he tenido la conciencia y postura que he manifestado, de las que más me invita a sentirme orgullosa a la par que me concilia con la profesión, es todo aquello que tiene que ver y pude hacer, dando valor a los profesionales, a las personas, en el ámbito de la gestión.
En el desempeño del último tramo como directiva, desarrollamos un proyecto enfocado en la gestión del cambio, una estrategia global que contemplaba la participación de los profesionales como impulsores del mismo. Un plan en el que contemplábamos además de una gestión específica de personas, procesos, clientes/usuarios/pacientes y sociedad, un sistema de mejora continua. Nuestro departamento a través del trabajo común, la comunicación y nuestros principios, valores, misión y visión como profesión y los de la organización actúo con políticas de gestión de personas con instrumentos de facilitación y adaptación en equilibrio con necesidades por una parte y otra. Se ofertó y facilitó formación específica de mandos, se propició cambio de clima laboral se facilitaron muchos aspectos de desarrollo personal y profesional, se reconoció el talento y la aptitud dándole el valor necesario desarrollando nuevas oportunidades asistenciales al cuidado y generando respuestas a necesidades de atención a los usuarios, formación en competencias específicas, incluso avanzamos en un sistema de gestión por competencias, etc… sería largo y requeriría otro café para describir con precisión las actuaciones llevadas a cabo y los resultados y casos concretos en relación con lo mismo, algo de lo que siento mucho orgullo profesional, por sentir que realmente aún en organizaciones tan complejas como son los hospitales, se puede hacer grata gestión No me permitiría contar esta experiencia si los datos no fueran contrastables como efectivamente lo muestran las evaluaciones ad hoc que se realizaron siendo sus resultados comparados con otro momento y también desde la esfera nacional.
También se trabajó en lo inherente a nuestra profesión, el trato humanizado y la humanización de los procesos y espacios y así fuimos celebrando los días del paciente con jornadas propias y celebrando el día anual, donde reuníamos a los colectivos y asociaciones. Trabajamos con las reclamaciones y algunos procesos en concreto, incorporamos participantes voluntarios organizados al área de pediatría (nunca habían incorporado experiencias de este tipo), también voluntarios trabajadores del hospital que ofrecían sus habilidades técnicas para facilitar entornos amables, dedicamos incluso un #JuevesEnfermero a la Humanización. He de confesar que siempre he tenido especial sensibilidad por el trato correcto, la profesionalidad, la relación terapéutica, la justicia, la benevolencia, el compromiso, el deber, la ética, etc…tanto que, recuerdo dedicar dos #JuevesEnfermeros a esto mismo, uno fue “Ética y Responsabilidad Profesional” y otro “Responsabilidad profesional y Ética”.
Hubo más actuaciones en ese marco y hacia los profesionales, como entrevistarse con cada una de las incorporaciones que se producían respecto a movilidades, traslados, opes, nuevas acciones, contratación estival o cualquier otra incorporación, una bienvenida o acogida en la que también se exploraba afinidades y competencias y en la medida de lo posible se facilitaban no solo puestos ad hoc si no la adaptación. Para otras circunstancias se revisaron situaciones y facilitábamos de manera proactiva el acercamiento y entrevista, como en el caso de los listados de profesionales en situación de riesgo laboral por condiciones patológicas u otra circunstancia. Actualizamos dichos listados, revisando caso por caso, tras varios años de paralización, revisamos informes, trabajamos con departamento responsable, tanto RRHH como RRLL, realizamos informes actualizados, interconsultas y revisiones. Algunas intervenciones muy concretas en apoyo a situaciones que requerían control clínico y profesional que fundamentamos con criterios de seguridad clínica para paciente y progresión en la adaptación al puesto tras incapacidades transitorias complejas y complicadas que no procede describir en estos momentos, pero que asumí con compromiso profesional y personal.
Creamos un grupo de trabajo para ir más allá e incorporar la mejora a los procesos de clientes, generar inquietud y sensibilización al respecto y en el marco de nuestra estrategia como estaba contemplado. He de confesar que todo lo mencionado y este caso en especial costó incorporarlo tras resistencias sobretodo de cambio cultural en una organización con idiosincrasia tipo de estas organizaciones, y la propia también especial. 
Respecto a espacios y estructuras defendimos espacios apropiados en algunas áreas para preservar intimidad y dar unicidad a la persona y en otros gestos a incorporar en la atención.
Y si, nos dimos cuenta que estábamos haciendo “lo humanamente posible” por hacer una gestión de personas adaptada a las necesidades de personas y pacientes para un contexto difícil, en un momento determinado, teniendo claro que estábamos en el siglo XXI y queríamos hacer simplemente lo correcto, porque eso, ya sería lo mejor. Ahora veo claro que armonizar, equilibrar, compensar ciertos aspectos en la macrogestión es lo que debiera ser, y si ello no es así, pues podemos llamarlo reajuste, estilo de gestión o humanización en la gestión.
Creo que en la vida diaria no contemplo otra actitud e impregnación que no sea humana, inhumana o deshumanizada, aun habiendo sido víctima de actos y gestos, digamos poco humanos, por ser relativa o políticamente “correcta”. 

3 ¿Cómo humanizaría el mundo de la gestión?

Recordando… ¿qué somos, quizás?. ¿Reducando?. ¿Identificando qué es lo que nos hace ser (iba a decir peores gestores o personas, pero estoy tomando un café en público) de una manera y no de otra?.
No consintiendo actitudes, comportamientos, acciones y abusos que humillen la condición de profesional, de compañero, colega, ni de éstos a pacientes, ni entre profesionales.
Trabajando con los profesionales, la comunicación eficaz, la negociación, respetando en las dos direcciones, aportando valor, ofreciendo oportunidades con responsabilidad añadida.
Entendiendo, transmitiendo y recordando a las personas, profesionales y a quienes enfrenten esta responsabilidad que la gestión es solo una “herramienta” compleja que ha de facilitarnos el ordenamiento y la conjugación de procesos y personas, para la provisión de una atención de calidad y nunca, una excusa, disculpa o arma arrojadiza, incluso instrumento de super poder, dictadura, manipulación o deshumanización contra las personas.  
Desarrollando habilidades sociales, unos y otros, facilitando entornos saludables, identificando la vulnerabilidad, frenando la competencia desleal, el provecho interesado y personal, la jerarquización desvirtuada. Ofreciendo herramientas de canalización de ideas, de proyectos, de talento, de innovación, de proyección, de liderazgo, de participación, oportunidades.
Exigiendo responsabilidad, compromiso y rendición de cuentas.  
Comunicando el Qué y Para qué, y ofreciendo el Cómo.
 
4 ¿Opina que los valores y la ética van de la mano a la hora de re-humanizar la organización?

Sin duda. Si no fuera así no apuesto por ello en ninguna de sus formas.

5 ¿Dónde debe iniciarse la humanización?

En uno mismo.
En uno mismo y hacia los demás.

6 ¿Conoce a algún personaje histórico que fuera humanizador?

Jesucristo.

7 Por su experiencia como enfermera docente y gestora como cree que debería enfocar el Proyecto HUGES sus actividades?


Creo que estableciendo lazos de unión entre la experiencia, lo aprendido y lo que de verdad importa, las personas, y lo que ofertan a los pacientes, cuidadores y familias. Nuestro fin, no solo es resolver problemas, sino generar vínculos apropiados, CUIDAR.



sábado, 2 de febrero de 2019

CAMINA CONTIGO, CAMINA CONMIGO

Un día alguien pulsa un botón y todo lo tuyo se para y arranca al revés de lo previsto, en otra dirección por otro camino. Un camino enajenado, donde no tomas parte y pierdes la consciencia habitual. Sales de un escenario y tu foco se centra desde una perspectiva observadora tratando de integrar en una sola pieza, todas las que acaban de saltar. Un mar de confusión que prepara futuros tsunamis.
La primera ola te arrastra directamente al fondo donde das unas cuantas vueltas y notas la debilidad impuesta y la labilidad contenida. Las mil imágenes que aporrean a la puerta de tu consciencia se suceden como un repertorio importante y desordenado…y comienzas a observar diferente mientras te miran con compasión.
EL reto es dejarte llevar en la cadena de producción mientras estás polimorfa en varias dimensiones, la íntima, la real, la participada, la que quieres vivir, la que prefieres que sea, la de los tuyos y la de para con ellos. Sin embargo será un episodio tolerable con resaca de excesos y cariños que se irán recolocando con el tiempo hasta notar su ausencia e incluso casi un vacío. Quizás un vacío necesario, quizás una resignada necesidad.
Dos contrapuestas situaciones, tu vida cambia de repente y a la vez…de manera lenta sobreviene un proceso de cambio inconsciente, que se alargará en el tiempo, hasta que lejos, muy lejos, serás quien no eras. El diagnóstico se vuelve pivote, único y exclusivo, puede no haber más, incluso solo es el centro de atención y atracción.
Y la persona, comenzará a sentir, no está absorta, solo piensa detenida en el trascurrir del tiempo, en el deseo de ser consciente del tiempo real, de lo que sabe y anuncia el pronóstico, sin ser consecuente con el tiempo que duplicará eventos y lateralidades.
Cuando empiezas a pasar por lo necesariamente superable y secuencial aprendes a través de un ejercicio de introspección descomunal a interiorizar y gestionar las emociones, a leer a las personas, a acompañarlas en su capacidad o déficit para tratar nuestras cuestiones, adviertes como se separan los espacios, también como tú asciendes a una esfera de observación, a veces de impotencia y por desequilibrio se empaña, pero controlarás el equilibrio “térmico” para evitarlo, y ello se convertirá en una habilidad tan poderosa que querrás y desearás la tengan ellos, pero solo será tuya y de aquellos que pasan por estos largos caminos que empujan a la introspección profunda.
Un año largo que se antoja pertinente aunque ya, nunca acabará…
Los siguientes son venideros, otros también vendrán. Los inmediatos son de etiquetas, todo corre como la pólvora y por si no fuera así, de las circunstancias visibles haces asunto propio y aceptación rotunda. Pero todos saben allá a dónde vas, y sabes que son murmuradores y que tu bio-presentación se reduce a dicha circunstancia. Te escondes, apareces…quieres ser tú, pero ya nunca serás, ya no puedes, ni te dejarán ser.
La transformación personal es tan desmedida que no eres consciente hasta años después, años en los que vas reconociéndote de nuevo, tus incapacidades, tus secuelas…las que nadie te cuenta, porque no las conocen, las que tu descubres, las que te vas encontrando, las que nadie te comprende, las que están fuera del pivote central, fuera de la exploración, fuera de la escucha, fuera de las respuestas, fuera de nuestra comprensión, fuera de cada uno, porque somos eso, uno y único.
Quizás esta reflexión se aleje del objetivo y pretensión inicial, pero fue espontáneo el deseo de transmitir a los lectores experiencias introspectivas frente al abordaje del cáncer. Porque cáncer no solo es un diagnóstico, sino un camino de experiencias, y no solo físicas, también emocionales y existenciales. Una época de desenganche de patrón… del social, del familiar, del personal…de tus asuntos pendientes y de tus colecciones atrasadas. Una época en la que los días no cuentan, se atascan, no suman, y quieres cerrar los ojos para encontrarte temprano con el final, y el final no llega, inusitadamente aparece cuando dejas de contar los días…
Pretendes seguir y seguir nadando contracorriente, a ritmo, a brazadas, sin descanso, agotado, hasta que cedes tranquilo y como quien se da la vuelta dejas flotar tu cuerpo y tu mente en un mar de zozobra y calma alternantes. Es ahí cuando la experiencia va tornando sobre el camino del sosiego, sobre el rehacer personal, sobre el coraje emocional, sobre los cimientos de tu valor y también de tus valores, de tus prioridades, de tus querencias y deseos, de tu infinita comprensión contigo y para los demás. De la definición de caminos que no, ausencia de dificultades, porque seguirán siendo y existiendo, no habrá atenuantes.
La recomposición es ardua y áspera, regeneradora desde la mirada retrospectiva, desde el largo plazo, el que todo lo ve y que de algún modo nos sitúa en un diferente mirador.
Un mirador agradecido donde ver cómo va pasando la vida y el orden que con sus arreglos recoloca el ritmo adecuado, y te mide y te exige, te doblega y te impulsa, te abandona y retoma, para de nuevo darte.
Y serás alguien nuevo, una oportunidad diferente, con retorno, fortalecido y con ventaja hacia al futuro. Con favor ante el reto de seguir viviendo, con otro sentido, más propio, más dueño, más vida.
Pareciera ciertamente paradójico que “algo” que acorta la vida o la sesga a traición, sin esperarlo, sin entenderlo, sin provocarlo, algo que ciertamente rebusca en tu interior y lo encuentra, y te lo sitúe de frente, termines por abrazarlo y caminar con ello. Esa es la vida con cáncer, esa es la vida habiendo padecido cáncer, esa es la vida con secuelas de cáncer. En la vida, como vida, solo es eso, vida por vivir y VIVIR SOLO CUESTA VIDA. Te acompaño en el #diadelcancer y en los demás días. Por ti y por una vida sin días con cáncer. 
Zulema Gancedo

#JUNTOSXELCÁNCER







                           


sábado, 19 de enero de 2019

Cartas a Cris

Cartas a Cris II
Vivimos de nuevo tiempos convulsos…¿cómo de nuevo?, ¿acaso Cris, hemos dejado algún momento de vivirlos? Recuerdo agosto, aquel cálido agosto…
Los eventos y circunstancias no ocurren solos, generalmente hay un espectro de mínimos a máximos, de intervención de personas. De hecho creo, que muchas “convulsiones” suceden provocados por acción directa de ciertos seres, los que además, mantienen el tono exaltado e irritante del contexto.
¿Recuerdas a Carmen, Cris?.
Continúa bloqueada por esos seres extraños, antes en la oscuridad plena, sin una luz mínima, ni una guía, en una continua y sistemática deportación, marginal, tú sabes…aderezada por y con discriminación, aislamiento, negación al desarrollo y participación, desprestigio, falsedades, silencios, hostigamiento, perturbación, amenaza…y otros intangibles y desmedidas miserias.  En estos momentos, y ya desde, algún otro despiste azorado de un alma vapuleado por estos seres, puso alguna cara a estos seres. Nada nuevo que no intuyéramos Cris, pero no nos atrevíamos a creer. Ahí están, unos adormecen, otros comienzan a apagarse, otros silentes apuran golpes represivos.  
Próximos a iniciar los pródromos de nuevo de un periodo incierto Cris, sabes lo que eso significa, nuestra aventurada Carmen, afronta no tanto por intrépida, como por valentía al continuo y tenso bloqueo, una acción-proyecto que solo cuenta con intenciones ajenas.
¿Recuerdas cuando hablamos del respaldo estructural, logístico… a proyectos? Lo contrario es de pobreza conceptual, si no es considerado, aunque lo sea, necesario, oportuno, estratégico y sostenible, el avance es incierto, inseguro, sobrexpuesto y abocado al cuestionamiento.   
Carmen solo dispone de apoyo informal y contabilizado. Pero la amenaza a la situación ya ha comenzado. ¿Recuerdas Cris, aquellos informales tóxicos? ¿Los de poder informal, al paraguas de poderes fácticos, políticos, y sectas de líneas intraprofesionales.? Hablamos de sus maneras, sus ataques, sus estrategias... Ya han aparecido. Algunos (as) tienen serviles que les hacen el trabajo por adelantado, se atreven a deslizarse entre profesionales indagando lo que les es ajeno, laboral y relacionalmente, en torno a Carmen. Luego ellos (as) hacen el segundo abordaje, menos sutil, más intervenido y mediatizado. Vileza y bajeza grado máximo, Cris. Esas cabezas de sección informales, sin responsabilidades, más que su desempeño en el marco de su puesto laboral deben tener poca ocupación en la búsqueda de resultados en salud, pues andan más preocupados (as) en vida ajena que en la propia y en sostén de allá, otra vida.
Pero somos nosotros Cris, los profesionales, quienes estamos dejando que esos informales negativos, tomen el control en las grandes organizaciones desde sus chiringitos tecno-clínicos. Adoptaron por puertas laterales a otros profesionales huidos, sí, sí, huidos, de otros espacios, acogiéndoles bajo el confort calorífico de sus alas y ahora caminan cual polluelos o soldados en breve, sin desviarse de la instrucción y probablemente futuros tóxicos formales. 

En ese tránsito dejamos a Carmen, a expensas de la deriva provocada, subclínica, prodrómica, clínica ya, y a falta de una definitiva resolución, en cualquiera de sus formas.

 
                                

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