lunes, 17 de febrero de 2020

FORMANDO LÍDERES. LIDERAZGO Y GESTIÓN DEL CAMBIO


El tiempo corre y el Año Internacional de la Enfermera y la Matrona, junto con la Campaña Nursing Now, siguen fieles al paso de los días. Uno de los grandes retos establecidos por la Campaña trata de apercibir sobre la necesidad de formar a líderes para el futuro. Profesionales capaces de ejercer adaptando su conocimiento y experiencia desde la comprensión de las distintas realidades y entornos, y a las necesidades de la población, desde cada lugar, ámbito o espacio individual, desde la interacción, desde la autonomía y desde la transdisciplinariedad.
En ese sentido pocas o muy escasas organizaciones se han prestado a establecer políticas y programas de aseguramiento y proyección del liderazgo de sus profesionales más preciadas, en el mantenimiento y cuidado de la salud del cliente o consumidor de servicios públicos (y aunque no nos guste).
En contrapartida, se han pronunciado desde ámbitos ajenos a las organizaciones, o instituciones asistenciales, distintas iniciativas con pretensiones de formar en liderazgo y aunque lejos de las condiciones que establece el “Nightingale Challenge”, algunas se antojan con más prospección y soporte.     
En el caso de FUDEN, tuve la ocasión de participar recientemente en una jornada dentro del marco del “Experto en Gestión y Calidad Asistencial desde el Liderazgo Enfermero” en concreto, con una conferencia sobre gestión y liderazgo, “Liderando la Gestión del Cambio, una experiencia innovadora basada en la Excelencia.”
Un encuentro cálido, donde se respiraba cordialidad y entusiasmo, con mucha participación presencial, unos 110 profesionales, de los que 10 eran menores de 35 años. Mucho interés también, a lo largo de las intervenciones que participaban en las dos mesas organizadas. Por un lado, la primera mesa acerca de las experiencias propias de varios participantes en la edición anterior con proyectos llevados a cabo, en su entorno, y una segunda respecto a seguridad del paciente y calidad. A destacar y realmente me llamó la atención, el número de participantes y el manifiesto interés por formarse y aprender en directo a través de los participantes, de alguna manera transmitiendo experiencias de liderazgo desarrolladas in situ y mentorizadas por las distintas tutoras asignadas. Las experiencias realmente fueron de alto interés y sobretodo la argumentación sobre las herramientas aprendidas y que utilizaron para sus objetivos. Realmente motivador, apreciar no solo el entusiasmo de compartir sus logros como hitos en su trayectoria, tras el aprendizaje práctico y guiado, sino sentir que los líderes del día a día en gestión se forman, se interesan, manejan las herramientas, implantan sus proyectos, obtienen resultados, y transmiten las experiencias.





                                                                                                                                           

MÁS CERCA Y MENOS LEJOS

Malos tiempos para la lírica…en este caso para la enfermería en general y quienes desean dentro de su disciplina y fuera de ella, que ésta sea una profesión con el suficiente posicionamiento y determinación como para tomar las decisiones pertinentes y llevarlas a cabo en el contexto local y mundial de salud.
Resulta contradictorio, y difícil de sostener, la ocasión que se nos brinda con motivo del Año Internacional de la Enfermera y la Matrona, frente a las distintas situaciones limitantes que se producen en nuestro entorno, tanto por legislaciones obsoletas respecto a las necesidades reales, como por los comportamientos de lobbies y por qué no también, por el comportamiento de una parte del colectivo que se empeña en esperar a que suceda algo por sí mismo, como por conjunción astral.
Quizás sea este último factor, el comportamiento adquirido tras años de insatisfacción en nuestro país, lo que limite y genere contraste con la movilización y necesaria esperanza de aprovechar movimientos y campañas como la internacional Nursing Now, una oportunidad memorable y única que, como refiere Barbara Stilwell, directora ejecutiva de la misma, será difícil que se vuelve a repetir una campaña de esta índole. Sin embargo, en algo estamos de acuerdo un porcentaje alto de profesionales, España es diferente.
Es cierto que este sentimiento y también slogan de otras campañas y otros momentos es tan real y certero como la posibilidad de que ello mismo sea el certificado o justificante necesario para seguir en el confort y la parálisis, recurriendo únicamente al surtido y prolífico argumentario de protestas e incredulidades ante los altavoces que hoy nos disponen las Redes Sociales.   

Son muchas las limitaciones que se recogen desde el colectivo y que de algún modo justifican el desencanto o falta de credibilidad en movimientos y campañas, situación laboral precaria, déficit de profesionales en diferentes ámbitos, desigualdades laborales, retributivas y de desarrollo profesional por comunidades, escasa representación en los diferentes ámbitos sanitarios, techos de cristal, escaleras resbaladizas, legislaciones y normativas obsoletas, politización del sector y de la profesión misma, y una profunda huella heredada sobre modos de gobernanza obsoletos a los que una gran parte del colectivo se aferra en cuanto tiene oportunidad de gestionar como si de reliquias e insignias se tratase.

El desencanto generalizado puede justificar el tono y el pulso actual de este colectivo, pues siendo por un lado una profesión que ha evolucionado y se ha adaptado a los distintos espacios y normas con un crecimiento exponencial, sin embargo no ve compensado sus esfuerzos de manera externa e interna. Por ejemplo, el viaje que emprendimos con la definición de especialidades que ha acarreado tantos años de vacío e inexpresión, junto con la pérdida de oportunidades para varias décadas de profesionales y para finalmente, perpetrar tímidamente en el escenario sanitario y casi a modo de concesión…reconocidas en plantillas solo en algunos servicios de salud. Esto mismo incluso, pudiera parecer liviano, frente a la brecha que parece estar amenazando con fragmentar aún más a los profesionales entre sí y debido a las vías previstas para obtener los títulos de especialista. Y es que según sigamos sin tener responsabilidad corporativa hacia nuestra profesión, querencia interna, adhesión y apego a los nuestros, seguiremos entretenidos en luchas internas que nos impedirán poner el foco en el objetivo adecuado.

Otro caso y ejemplo ocurre en el ámbito de gestión. Los entornos sanitarios institucionales están sufriendo una notable pérdida sobre lo que en otro momento, respondiera a lo que conocemos como cultura organizacional Y LIDERAZGO. La marcada individualización y competitividad, los personalismos e intereses, la falta de estrategia corporativa y de liderazgo ético, y la politizada gestión, conforman el cóctel perfecto y suficiente, para alejar a los profesionales de la MISION y la VISION. En este suma y sigue, conviven profesionales de reconocido prestigio, profesionales con potencial pendientes de oportunidades de desarrollo y para beneficio de la organización, profesionales con expectativas en línea y alineadas hacia un profesionalismo excelente, etc…frente a una falta de líderes comprometidos, profesionales con un débil liderazgo o limitado por la gestión imperativa de “cargos”, “puestos”, estatus sociales, etc…
En este contexto, se siente como los gestores renuncian a ejercer nuevas formas de liderazgo y gestión basado en modelos relacionales, eclécticos, de participación, etc…bien por desconocimiento sobre la responsabilidad a la que optan y con la que han de dirigir personas, (y eso es algo muy grande) bien por inseguridades, inexperiencia o bien por otros motivos menos lícitos o nada éticos.

En ese sentido, recuperar el modelo de gobernanza de antaño… el del imperativo unilateral, el del manejo de la incertidumbre, el del inadecuado lenguaje, el de “casitas y soldaditos", el de conmigo o contra mí, el del sectarismo ruin y ruinoso…genera un clima proclive al desgaste profesional, al descontento y a la falta de implicación en el conjunto. Esta pequeña maraña termina convirtiéndose en un diagnóstico de enfermedad transmisible que arrasa con cualquier atisbo de innovación, profesionalidad y excelencia donde las personas sean las protagonistas. Es una forma más de involución basada en la pérdida de oportunidades y pérdida de talento. En un contexto práctico y de ese modo, cuatrienio tras cuatrienio se reproduce un modelo que hoy en pleno siglo XXI y en un renombrado 2020 y ojalá rememorado, no tiene validez para el porvenir de las organizaciones, ni de las personas que las componen. Los deseos de prosperidad son lícitos tanto en lo individual como de manera conjunta en este marco actual y desde un punto de vista corporativo. Encontrar cada uno su propia identidad, situarla en el conjunto, y en beneficio del crecimiento de la organización, es tan necesario para la supervivencia y desarrollo de las organizaciones como el oxígeno para la vida.

En estos días y fechas estamos asistiendo a una crisis en materia de salud, la epidemia de COVID-19 en China está siendo protagonista y apunta una forma de alerta global en la que todos estamos inmersos, ya lo hizo el ébola y volverá hacerlo cualquier virus exacerbado y caprichoso. Antes que ellos, tenemos otros serios problemas que resolver en nuestro entorno, cronicidad, fragilidad, aislamiento social, enfermedades no transmisibles como diabetes, cáncer, paliativos, acva, cardiovasculares, epoc, enfermedades mentales,  y más trabajo sobre educación para la salud a una población y sociedad inmersa en un modo de vida acelerado por la tecnología, la competitividad, la soledad, la ansiedad permanente, la globalización…

Finalmente, lo más reprochable ante esta situación descrita inicialmente, es la inacción o actitud pasiva ante la campaña, desestimando el poder de convocatoria de los socios y organismos internacionales que respaldan y demandan nuestro protagonismo. Igual de reprochable que desestimar la acción o involucración de quienes se implican en el marco de sus posibilidades y limitaciones.
Las crisis, para evolucionar y cambiar el mundo no se resuelven con pasividad y observación desde las distintas atalayas, aunque a buen seguro, es cierto que estaremos más descansados que batallando en plena llanura. 


martes, 28 de enero de 2020

HACIA EL 2020.


Llega el momento de cerrar capítulos tomando notas para abrir otros.
El próximo año 2020 se inicia con una promesa de celebración y protagonismo en torno a las enfermeras y matronas del mundo. Son muchos los agnósticos respecto al movimiento Nursing Now en nuestro país y eso hace temer que perdamos la oportunidad de hacer “ruido” al respecto. Pareciera que la campaña no diera respuestas al colectivo de nuestro entorno y dónde unos han puesto ilusión, empeño, trabajo, sacrificio, incluso priorización sobre sus intereses personales, otros vean intereses personalistas, oportunismos, inviabilidad, descoordinación y falta de transparencia al no explicitar un plan operativo con objetivos alcanzables, incluso falta de indicadores específicos. Todo ello me hace pensar en las campañas mundiales impulsadas por la OMS, por organismos y entidades institucionales, gobiernos como por ejemplo el Día Mundial sin Tabaco y sin embargo de nuevo en nuestro país, ha aumentado la cifra de fumadores. Hacemos campaña, pero cabe pensar que, o es una lucha de largo plazo en la que hay que insistir y persistir en el empeño y con buenas estrategias y evidencias para que como los recientes logros (acerca del tabaquismo) haya sido aprobada la financiación acotada, y no planteamientos burdos o  medidas torpes, como recientemente se comentaba, avisar a la policía cada vez que un fumador lo haga en zona prohibida, sanitaria en este caso. 
Son muchas las veces que esto mismo me lleva a preguntarme si habremos olvidado lo que es una campaña, en este caso global, mundial, si habremos valorado con objetividad el esfuerzo que desde el ejecutivo de la misma y desde los primeros ideólogos e impulsores han realizado  a nivel mundial, y me pregunto también si habremos olvidado las diferencias entre estrategia global, plan estratégico, operativo, campaña, promoción, y también entre oportunidad y ocasión, entre oportunos y oportunistas, entre reclamación y quejido o lamento. Y me pregunto también si de verdad alguien piensa que los últimos acontecimientos respecto a renovación de estructuras organizativas sanitarias, aunque sean pocas aún, lo ha sido a propósito de un repentino interés por las enfermeras.
En nuestro entorno, nuestro país y por supuesto tampoco en cada una de nuestras comunidades sabemos o no estamos acostumbrados a hacer campañas de este tipo. No estamos acostumbrados, pero es que tampoco sensibilizados, ni de manera profesional, ni personal, ni por nuestra profesión, ni por nuestros pacientes, ni por la población, ni por la salud pública, ni global.
Resulta fácil, aunque nos resistamos, abstraer dicha actitud de incomprensión o negación, con la misma que comporta nuestro país en los últimos tiempos y por otro lado tan nuestra. Si alguien pensó que la Campaña venía a arreglar de un “golpe en la mesa” los problemas o dificultades de nuestro colectivo y profesión y, si diferencio entre ambos, es que no ha entendido que siendo un bonito y lícito deseo no es así exactamente y que de nosotros mismos, de los propios profesionales, dependerá como siempre ha dependido.

Quedémonos como poco con el impacto que ha tenido y lo que tendrá el 2020, si ustedes quieren. Quedémonos con la esencia de la transgresora campaña, quedémonos con el esfuerzo e interés de otros “grandes” por nuestro valor, aunque los nuestros no lo vean (de momento). Quedémonos con que será una ocasión única que no se volverá a dar en mucho tiempo y quedémonos en que esta oportunidad es una ocasión para justificar todas las discrepancias y remitirlas al cajón del olvido, abriendo el de la motivación, el del desarrollo y posicionamiento.  




jueves, 14 de noviembre de 2019

“ENFERMERÍA: UNA VOZ QUE LIDERA LA SALUD PARA TODOS”


Uno de los grandes retos que afronta la profesión enfermera en el contexto de los retos de Salud del siglo XXI y a propósito de la Campaña Internacional Nursing Now es hacer partícipe a la ciudadanía, a la sociedad, a la población, de cuáles son nuestras actuaciones y nuestro papel dentro del sistema. Transmitirles nuestro protagonismo como actores indispensables desde las distintas facetas o desarrollos profesionales en la asistencia clínica, en la investigación, en la docencia y preparación del futuro de los profesionales que se incorporan, y también en la gestión y autogobierno profesional.
Transmitir el impacto de nuestras intervenciones en la mejora de la salud, de la economía, de la productividad y por tanto de la prosperidad común. En definitiva, transmitir nuestra capacidad, profesionalismo y más alto compromiso en el control y cuidado eficiente de la enfermedad, la promoción y la prevención en salud. En ello como corresponsables en la interacción, participar nuestras necesidades para llevar a efecto todo nuestro potencial y nuestra máxima contribución a la sostenibilidad del sistema, un compromiso como líder de campaña que tuve el honor de llevar a cabo en nuestra Biblioteca Central de Cantabria en el marco de la Semana de la Ciencia.

ENCUENTRO CON NUESTROS AUTORES
ZULEMA GANCEDO GONZÁLEZ
“ENFERMERÍA: UNA VOZ QUE LIDERA LA SALUD PARA TODOS”
Zulema Gancedo, es experta en comunicación en sanidad, liderazgo y dirección de equipos sanitarios.

Contenidos del encuentro:
Se trata de contar qué es la Campaña Global Nursing Now en el contexto de los retos del futuro en Salud Global. Nursing Now es una campaña global de tres años de duración realizada en colaboración con el Consejo internacional de enfermeras y la Organización Mundial de la Salud. Se trata de un programa del Fondo Burdett para la enfermería y que hasta el 2020 se extenderá por todos los países del mundo.
Las enfermeras se encuentran en el corazón de la mayoría de los equipos sanitarios, desempeñando un papel crucial en la promoción de la salud, así como en la prevención y el tratamiento de enfermedades. Al ser los profesionales sanitarios más cercanos a la comunidad, desempeñan un papel especial en el desarrollo de nuevos modelos de cuidados comunitarios y sostienen los esfuerzos realizados a escala local para promover la salud y prevenir la enfermedad. Este objetivo da respaldo a la meta marcada por la OMS y centrada en la meta en garantizar el acceso a la cobertura sanitaria universal, para las personas estén protegidas frente a las emergencias sanitarias, la atención y el cuidado procurando una mejor salud y bienestar. Es obvio que cada país y en cada continente las necesidades y coberturas para garantizar la atención médica son diferentes, por ello en cada uno, en cada localidad, se analiza y prioriza según las necesidades de la población y teniendo en cuenta los recursos. Los retos que plantea la Campaña es garantizar en el marco de la Salud Global mejorar la salud de la población a través del liderazgo de las enfermeras. El envejecimiento de la población, el aumento de esperanza de vida, la hipermedicalización, la creciente cronicidad, la inmigración, la escasez de recursos humanos, etc. recrea un futuro de alarma que requiere planificación y operatividad. Este modelo de revisión pasa por tomar decisiones desde la estrategia, decisiones políticas que tengan en cuenta como garantizar los compromisos adquiridos de salud, calidad de vida, bienestar y felicidad de los ciudadanos, la sociedad y el conjunto de la población y cómo mantener los sistemas sanitarios en equilibrio sostenible en contextos de crisis.
Un desafío para el futuro cercano y una doble dirección: 1) dar participación a las enfermeras para asumir sus responsabilidades desde el liderazgo a todos los niveles y en colaboración con otros socios de la salud y 2) enfermeras dispuestas a responder a las necesidades de la población, en atención, planificación estratégica, en el diseño de políticas de salud y en la toma de decisiones ocupando los huecos necesarios para que nuestra representación lícita forme parte de ello.














































Zona de los archivos adjuntos

viernes, 23 de agosto de 2019

OPORTUNIDAD U OPORTUNISMO




En estos últimos meses de invierno y entrado el verano, las enfermeras hemos estado observando con diferentes lupas, y participando de diferentes modos y posiciones en la ya conocida campaña Nursing Now 2020.
Desde el análisis profesional, sabemos que el alcance de los objetivos a través de la campaña no transciende a todos los estratos de la profesión o colectivo y cuando llegan, en primera instancia lo hace entre la incredulidad en la consecución, el cuestionamiento apriorístico o la fe forzada por la esperanza en el cambio. Son diferentes estratos los que se pretenden alcanzar para rentabilizar la campaña ganando adhesión, ya que a pesar de la excelente e intensa promoción internacional, el apoyo de responsables a nivel mundial, la divulgación y difusión en redes sociales, los entornos locales son menos permeables y necesitarán acción planificada y concreta y por tanto, más largo plazo para prever una cultura #nursingnow.
Un factor importante es el alineado y unánime discurso respecto a los objetivos y la acción adaptada a cada país y que se ha extendido a nivel mundial. Son más de 80 países adheridos y se prevé llegar a los cien a finales de año. En ello, han contribuido las redes sociales, herramientas que han supuesto un importantísimo apoyo a la campaña tanto en la comunicación interna, como en el soporte y difusión, pero más allá de las redes sociales hay que realizar trabajo in situ, pues la brecha digital sigue siendo una realidad limitante.
Por ello el grado de penetración en nuestro entorno, siendo éste escaso, requiere trabajar la adherencia a la campaña y ello exige una necesaria dinámica de conocimiento e interés propio y profesional en el movimiento por un lado, y por otro trabajar un efecto cascada en la comunicación con implicados e implicaciones en la misma, lo que se viene a conocer como compromiso.
Es cierto que en nuestro entorno tanto nacional, como local, no estamos acostumbrados a liderar, ni participar en campañas desde ningún estrato, al menos de esta clase. En general, las campañas, por definición, lo que tratan es de influir en la toma de decisiones para generar un cambio, realmente, una campaña es un esfuerzo.
Es en este punto, y a nadie se le escapa, que sin esfuerzo y compromiso no hay acción y sin acción, salvo efectos paranormales o fenómenos meteorológicos, no hay cambio. Por ello entendiendo las condiciones necesarias mencionadas, la acción ha de ser dirigida y consecuente con el contexto, ha de ser lícita y de interés para todos y no para unos o para otros, o para unos pocos. Por tanto, identificar los problemas o factores que interfieren en la implicación de la campaña y consecución de sus objetivos sería ya en buen propósito y un buen punto de partida a la vez esclarecedor.
Como profesionales (partimos de que todos lo somos y por tanto sabemos qué perseguimos y cuál es nuestro fin como profesión) deberíamos estar al tanto de aquellos asuntos que nos competen y la campaña es uno de ellos. Conocer en profundidad no solo qué es, qué persigue, de dónde nace o surge, y por qué y por qué ahora, en cualquier ámbito de salud, ya es una reflexión importante, y de cierto nivel de madurez profesional. Si alguien ha llegado a creer o pensar que la campaña es solo un eslogan, publicidad profesional, entretenimiento o moda singular y pasajera, me atrevo a decir que está pensando con ligereza supina. Y que esa ligereza quedaría corroborada y nos dejaría a todos en mal lugar o peor, insisto, si no hubiera acción al respecto que sugiera o determine un cambio. También es cierto que “calados” sin embargo de cierta tendencia al “laissez faire”, la escasa implicación en asuntos que nos parecen estratosféricos, no sé si por la costumbre de no ver las nubes o el horizonte y la presión del día, dejan poco tiempo y mucha desmotivación para asuntos prioritarios.
Quizás muchos profesionales se hayan preguntado en qué les afecta la campaña o qué puede hacer la campaña que mejore su situación profesional, otros que en nuestro entorno es imposible cumplir tales objetivos, otros que pasará dentro de poco y seguiremos igual y algunos otros seguiremos creyendo que tenemos el deber profesional de estar presentes y activos en cualquiera de las formas posibles. También habrá algunos que crean que es el momento de dar bocado e hincar el diente, y/o dificultar y poner obstáculos para que no prospere, cuando lo que realmente se pretende es concienciar y alentar en un fin único y global, en un asunto de prioridad profesional, una grandísima oportunidad para resituar al colectivo y no un oportunismo basado en intereses grupales de minorías con mentalidades tribales. 
La campaña es una oportunidad de todas y cada una de las maneras que se quiera analizar.     
Es una oportunidad para la población porque los objetivos de la misma van enfocados a generar más y mejor salud a través de los profesionales, de las enfermeras. Trata de ofrecer nuestro desarrollo y potencial profesional, a través de la accesibilidad, del fomento de la salud, de desarrollo de roles adecuados, tanto en continuidad de cuidados, como en cuidados especializados coordinados y gestionados interdisciplinarmente.
Es una oportunidad para los profesionales porque necesitamos significar nuestra profesión entre la población, en el sistema, entre otros profesionales sanitarios y con otras disciplinas no sanitarias. Necesitamos modelar vértices, borrar aristas y más allá, adaptarnos a la demanda de necesidades actuales, hacerlo con autonomía y derecho propio, adelantándonos al futuro inmediato. Recoger la experiencia y el conocimiento, aunarla con los resultados de investigación y proyectarlo en la formación, en la práctica y en los espacios de decisiones, espacios en los que no estamos y que debemos alcanzar. Espacios que son necesarios para aportar nuestra visión como complemento ineludible en salud y sin embargo están fuera del alcance y con obstáculos no justificados en estos momentos.  
Es una oportunidad para el sistema sanitario, pues son razones ineludibles para un sistema como el nuestro, garantizar la cobertura universal y garantizar una atención digna, de calidad y sostenible para todos. En ese sentido se ha demostrado científicamente que las enfermeras no solo innovamos y producimos, sino que reducimos costes generando ahorro directo e indirecto. Gestionamos e intervenimos en procesos facilitando la accesibilidad a los cuidados y la atención del resto de equipo o disciplinas. Somos profesionales directamente implicados con la población que atendemos, sus familias y entornos, y facilitadores para la actuación precoz en promoción, prevención y curación, así como la recuperación y adaptación a contextos y entornos.
Y definitivamente, lo es también para cualquier político y gestor con visión global e integradora y de servicio público, con compromiso y esfuerzo, con responsabilidad en el amplio y complejo espectro sanitario que asuma el reto de la mejora e innovación en atención y procesos de salud.  Una oportunidad de generar cambio adaptado y aplicado a la realidad sociosanitaria con garantías de cobertura y accesibilidad que pasa por la oportunidad de las enfermeras y su  participación plena.    



lunes, 8 de julio de 2019

La formación continuada, un compromiso profesional como enfermera



Nos encontramos en una época en la que el conocimiento está al alcance de un click, favoreciendo tanto el enriquecimiento personal como profesional. Esta ventaja tecnológica facilita el cumplimiento de nuestro compromiso social como profesionales de la salud: proporcionar la mejor atención al paciente. Ya no hay excusa, es un hecho, se puede compaginar trabajo y formación.
Enfermería es, sin lugar a dudas, una profesión evolutiva, en constante transformación. Si echamos la vista 20 años atrás comprobaremos que se han producido cambios fundamentales en la base científica, métodos, técnicas y tecnologías utilizadas, todo en favor del paciente al que atendemos.

Estos cambios no alcanzan únicamente a la metodología profesional de la Enfermería Laboral, sino también a la realidad que nos rodea. La evolución que ha experimentado la humanidad ha permitido la erradicación de determinadas patologías por medio de nuevos estudios, investigaciones y descubrimientos, pero también ha propiciado la aparición de otras diferentes, relacionadas con el estilo de vida actual. 
Es por eso que la evolución constante del objeto y la metodología prácticamente obligan a las enfermeras a readaptarse y formarse de forma continuada para actualizar sus conocimientos, con el objetivo de garantizar a los pacientes la mejor atención en base a los medios con los que contamos a día de hoy.

Cada vez son más las facultades y escuelas de Enfermería, tanto públicas como privadas, que ponen a nuestro alcance un sinfín de postgrados de Enfermería, ya sean masters, expertos o cursos que nos permiten especializarnos sin necesidad de movernos de casa.
¿Es obligatorio seguir formándote una vez que has terminado la titulación? No. Si, si eres profesional. ¿Es necesario tanto para ti como para las personas que dependen de tu trabajo? Rotundamente sí. 
De hecho, así lo recoge el propio Código Deontológico de la Enfermería Española:
“Será responsabilidad de la Enfermera/o, actualizar constantemente sus conocimientos personales, con el fin de evitar actuaciones que puedan ocasionar la pérdida de salud o de vida de las personas que atiende” (art. 60).

Los códigos deontológicos son el resultado de décadas y décadas de experiencia en el ámbito laboral, y están elaborados en pro del buen hacer, dando como resultado un compendio de directrices y normas imperativas que resumen el modus operandi de una buena profesional de la enfermería.
Es probable que hace 15 años se dificultara la compatibilización del ejercicio de la profesión con la educación de postgrado y aún es posible que ocurra dependiendo de circunstancias y gestores. Sin embargo, a pesar de esto, el binomio trabajo-formación ha acompañado a los profesionales de las Ciencias de la Salud desde tiempos remotos, pues estaban más que conscientes de su responsabilidad social y de la necesidad de actualizar sus conocimientos.

Hoy en día, tenemos a nuestro alcance el e-learning, un modelo de estudio que permite a las enfermeras formarse a través de internet, de forma completamente online. Esto permite un mayor acceso y más oportunidades de participación en la educación post universitaria. 
Además, el soporte juega un papel clave, pues nos facilita el acceso a infinidad de recursos audiovisuales que favorecen el aprendizaje. Esta metodología tiene acreditada una puntuación global de 8.01 en una escala de 10, situándola entre las técnicas de estudio más efectivas.
Ahora bien, la formación continuada no es simplemente un instrumento que nos permite mejorar nuestro servicio de atención al paciente, sino que también representa una oportunidad para las enfermeras.

Más allá de la autorrealización, seguir estudiando después de haber terminado la formación reglada nos abre puertas a nuevas y mejores oportunidades profesionales. Las enfermeras que realizan estudios de postgrado amplían sus méritos ante las oportunidades de promoción interna y mejoran su calificación de cara a acceder a las distintas especialidades u oposiciones, aumentando las posibilidades de ser seleccionada. 

Somos profesionales de vocación, dedicadas a la ciudadanía con el objetivo de dar lo mejor de nosotras en función de nuestros conocimientos y de los instrumentos que tengamos a nuestra mano. Por eso, es fundamental que comprendamos y asimilemos la necesidad de especializarnos y seguir formándonos en pro del paciente, pero también de nosotras como enfermeras, profesionales y, sobre todo, personas.


viernes, 3 de mayo de 2019

Responsabilidad y Qué más!


Solo desde la necesaria cohesión y el deseo de ser excelentes podremos definir el futuro.

Actualmente y desde distintas perspectivas, unas más reconocidas que otras, estamos asistiendo a un mayor compromiso de responsabilidad enfermera. De manera global, la movilización del colectivo en el ámbito internacional, ha llegado a España a través de Nursing Now 2020. Teniendo en cuenta la peculiaridad de nuestro sistema en lo que respecta a transferencias sanitarias, el ritmo de adhesión y de posibles desarrollos, no deja de responder a la idiosincrasia particular de las distintas comunidades autónomas y también al reparto de distintos posicionamientos enfermeros. No obstante, la necesidad de agrupamiento colectivo es patente y se estima recabar fuerzas e impulso para asumir las responsabilidades ejecutoras del cuidado y atención, pero también su diseño, la oferta y participación, y poder evaluar sobre lo que nos responsabilizamos, respuestas en necesidades de salud, a la población.

Las responsabilidades de las enfermeras desde cualquier panorámica, son de las enfermeras, y por tanto en ellas y no en otros, debe recaer el diseño de propuestas y soluciones a los problemas de salud de cada individuo o comunidad. También son conocedoras de la población que atienden, de los medios con los que cuentan, conocedoras del individuo y de su interacción con el medio, y también su entorno primario. Conocen su profesión y los sistemas de salud, las carencias y las privaciones, las necesidades concretas y dónde repartir los presupuestos estimados, en dónde y en qué invertir y subsanar dichas carencias.

En definitiva, son responsables de la vigilancia, control, prevención, promoción y cuidados, y no solo como ejecutores del mismo, sino también identificando cuáles son esas necesidades de manera global y cómo paliarlas, planificando, organizando, y también (debería) consecuentemente, dirigiendo los programas de salud que nos atañen en ese sentido.

Dos grandes problemas en el momento actual se sitúan como prioridad de análisis y de valentía si se hicieran frente, el envejecimiento progresivo de la población y la imperante tecnología que no resuelve en salud, pero alarga crónicamente la vida.

El análisis, por supuesto, es más complejo, aunque es sencillo caer en la cuenta y pensar que ante el aumento de comorbilidades y enfermedades crónicas, así como situaciones de manejo complejo, por lo mismo, y sumado a la resolución tecnológica de problemas en pacientes cada vez más mayores, define un espectro más amplio en demanda y en niveles de necesidades para los cuidados. En definitiva, aumentando la carga y multiplicando la necesidad de intervenciones enfermeras, actuaciones que han de responder de un modo previsto y planificado, por las mismas.

Por otro lado, somos suficientemente profesionales, tenemos prestigio, somos confiables para la población y contribuimos a la sostenibilidad del marchito modelo. Tenemos líderes, responsables, cabezas de serie y un gran número de profesionales asumiendo los nuevos retos que este siglo y el pasado nos han ido imponiendo, hemos crecido con velocidad constante y resuelto carencias en salud y enfermedad, la actitud profesional es y ha sido por todo ello, innovadora y plástica.

Soportamos el groso asistencial y manejamos la relación directa con el paciente y el ciudadano en todos sus procesos, conocemos sus capacidades, sus debilidades, su entorno, sus barreras y hemos rendido cuentas mostrando no solo adaptación, también control desmedido y casi hasta abandono de reivindicaciones lícitas, y condescendencia incluso, con el nulo o escaso apoyo institucional, político y estatal. Tanto, que hemos asumido condiciones, absolutamente mejorables, que han causado pérdida de un modo u otro, tanto desde la perspectiva profesional, como en la social e individual de cada enfermera por una adaptación a las circunstancias sociales y económicas.

En otra vertiente, la capacidad también de adaptación se dirigió hacia la búsqueda de nuevas respuestas de nuevos patrones de salud-enfermedad. Surge ante todo ello y otros factores como son, los fracasos de planes de mejora, de ideas contenidas que más bien resultaron parches ineficientes o de resolución temporal y cortoplacistas... una necesidad sentida de movilizar y reclamar la toma de decisiones que nos corresponde, la participación en políticas de salud y la presencia decisiva en órganos y comités permanentes. La conciencia respecto a ello, surge no solo como parte lícita sustentada en el hecho de ser socios y parte protagonista esencial en la provisión de cuidados y atención, sino en la sentida corresponsabilidad como profesionales hacia los ciudadanos, un contrato de facto con la sociedad.

Por tanto, recuperar nuestra adhesión colectiva, resolver el vínculo e integración de la profesión con las metas del sistema, exigir la participación necesaria y mostrar nuestro interés en la responsabilidad de los resultados, debería resolver cuestiones ancestrales sobre dudas y mantenimiento de obstáculos por las distintas partes, para el ejercicio de su autonomía profesional y de la coordinación entre ellas.

Aprovechemos las oportunidades de coalición y revisemos por tanto, el diseño y la oferta a la ciudadanía, un modelo donde las enfermeras participen en igualdad y en proporción a la presencia en el proceso del paciente y su relación con él. Porque en definitiva, no atender a los planteamientos de las enfermeras significará no estar atendiendo las necesidades de la población, no tener en cuenta las consideraciones, propuestas, diseños y soluciones de las enfermeras en Salud, es no tener en cuenta las necesidades de la sociedad.





Entrada destacada

FORMANDO LÍDERES. LIDERAZGO Y GESTIÓN DEL CAMBIO

El tiempo corre y el Año Internacional de la Enfermera y la Matrona, junto con la Campaña Nursing Now, siguen fieles al paso de los días. ...