jueves, 5 de julio de 2018

HUMANO


Cada una de las decisiones directivas cambia vidas... por eso es tan importante una “conciencia saludable”.

Las diferentes Leyes de Prevención de las Autonomías, señalan que a fin de dar cumplimiento a su deber de protección, las organizaciones, como agentes empleadores, deben informar a sus trabajadores en relación con sus riesgos para la salud y seguridad laboral más significativos. La información debe incluir las medidas de protección y prevención aplicables e instrucciones para situaciones de emergencia.
Para lograr una mejora permanente de las condiciones de trabajo es preciso INTEGRAR la actividad preventiva en todos los procesos y servicios de los Centros Sanitarios y a tal fin se elaboran los planes de prevención de riesgos laborales.
El cumplimiento de las obligaciones que impone la normativa de prevención no es una tarea fácil en organizaciones con varios miles de trabajadores dispersos, y caracterizados además, por una amplia gama de condiciones de trabajo.
No obstante, las direcciones han de comprometerse a realizar los esfuerzos necesarios para avanzar de forma paulatina en la consecución de los objetivos de los programas de prevención.
Para ello es necesaria la participación informada y responsable de todos los trabajadores. La activa participación de sus representantes legales en el desarrollo de la actividad preventiva, debe garantizar entornos de confianza mutua y buena fe, un esfuerzo conjunto que garantice entornos favorables identificando factores de riesgo y corrigiendo deficiencias.
Pero, ¿qué ocurre cuando las condiciones de salud del trabajador no son óptimas?, cuando las personas que dispensan atención y cuidados padecen algún síndrome, enfermedad, secuela, signo o síntoma de patología de cualquier orden, los resultados de sus acciones o actos pueden no ser los esperados.
Las personas que trabajan en organizaciones sanitarias muchas veces están sometidos a situaciones de estrés tanto por el ámbito laboral, como por las relaciones complejas interprofesionales, así como por los procesos de salud-enfermedad y muerte que concurren en ellas.
En determinadas circunstancias de salud percibidas o no, y diagnosticadas o en estudio, la relación profesional-paciente puede verse afectada y en ocasiones, con resultados de salud no deseados y/o desfavorecedores para ambos. Esta relación bidireccional marcada por la interacción necesaria para el cuidado y la recuperación de los problemas de salud, puede verse influida de manera poco favorable, sobre los resultados en salud a alcanzar, mermando por tanto, las expectativas sobre los estándares de calidad establecidos.
Las actuaciones de los profesionales muchas veces vienen condicionadas por una serie de factores personales producto de su interacción con el medio y que afectan innegablemente a esa interacción profesional. Así mismo, los problemas de salud en mayor o menor medida afectan de la misma manera a dicha interacción.
Es en ese marco de las intervenciones directas o indirectas, dirigidas bien a los procesos o a pacientes, las que los gestores, directivos y mandos intermedios, debemos de garantizar que cumplan criterios de calidad hacia la excelencia.
La responsabilidad en la gestión, no ha de ser solo de delegación en los profesionales sanitarios competentes, sino que además, se ha de velar por la seguridad del paciente.
Implantar políticas y medidas de actuación y estrategias planificadas, planes de seguridad, formación, etc…para garantizar las actuaciones de los profesionales, son aspectos necesarios para el desarrollo personal y profesional.
Una visión de interés y valor añadido que contemple acciones formativas, que den respuesta no solo a necesidades intrínsecas del ejercicio profesional, también a las previstas para la implantación de programas, innovación, etc...
Pero nada de esto sería suficientemente válido si la atención al funcionamiento y rendimiento de los equipos, en el desempeño y actuación de cada proceso en el que se involucran, no fuera contemplado desde la actitud de observación y mejora, así como la de la consecución y logro de resultado eficiente.
En ocasiones, advertimos señales concretas que van sumando poder a percepciones inseguras y puestas en común entre los integrantes de los equipos. Son señales que van construyendo arquetipos sobre las personas en torno a las que gira dicho “fenómeno”. En este constructo muchas veces dudoso, muchas veces arraigado a una fuente identificada y cercana sustenta la “situación” en la que confluyen circunstancias que ponen en evidencia situaciones de riesgo de intervención para los pacientes. Una situación que unas veces crea sentimiento y parecer de intransigencia y otras de transigencia reconocida y consentida.
En el segundo caso, el profesional afectado puede ser consciente o no de un problema, pudiendo o no traspasar las líneas rojas del contexto de seguridad y por tanto generar daño real o potencial, y/o insatisfacción en el usuario al que van dirigidas las actuaciones.
En el caso de las situaciones de intransigencia, la situación se transmite y se pone en conocimiento a través de la cadena de mando, que ha de poner en marcha un mecanismo de gestión eficiente, para resolver cuanto antes, y de manera respetuosa y personalizada. Ello conlleva una serie de actuaciones determinantes que requieren habilidades concretas. Desde la identificación y seguimiento en primera instancia, a la comunicación íntima y personal buscando planteamientos de resolución eficaz. Todo ello incluye además, procesar y formalizar un informe de interconsulta claro y preciso para valoración del riesgo.

Las situaciones de transigencia, sin embargo pueden alargarse en el tiempo. Estas se mantienen incluso ocultas, ocupando espacios sobrentendidos que los equipos llegan a gestionar a través de subterfugios y alternativas que pueden suponer un retraso aún más perjudicial en la atención al riesgo.

De la vulnerabilidad de los pacientes y ciudadanos, en su interrelación con el sistema a través de los profesionales, se desprende la responsabilidad inherente que deben asumir los gestores en su desempeño, siendo capaces de resolver estos procesos.
Son este tipo de situaciones íntimas, personales, sutiles y ocultas, las que te encaran de frente ante determinaciones que previamente has debido de valorar teniendo en cuenta distintos factores. Entrevistas con personas, con afectados, con observadores, valoración de actuaciones y circunstancias. Reunir datos objetivos y deseo de ayudar a la persona afectada como miembro de una organización, de un equipo que gestionas y dispensa atención a la salud de un tercero, eso, sin duda, es gestionar con responsabilidad y humanización. No obviemos que existen responsables y gestores que optan por la no implicación. De ello justamente se derivan la ocultación, la ignorancia, la complicación... con resultados a veces lamentables.

La gestión de un conflicto de este tipo, bien gestionado, a la larga facilita y favorece la identificación de un problema de salud, la recuperación de los equipos afectados, y la revisión y adecuación de puesto de trabajo tras la recuperación si así fuera, del trabajador afectado.

                                                       #otraformaesposible





martes, 5 de junio de 2018

OBLIGADOS A REPETIR

Obligados a repetir situaciones que no nos agradan, Julia volvía a ese nuevo encuentro entre diagnósticos, controles y pronósticos. Hace un año que tomaba descanso y tranquilidad hasta nueva revisión.
Una cita... que surgió adelantada de un encuentro casual.
Cuando Julia recorría el largo pasillo siguiendo la línea roja y en busca del nuevo lugar de citación, una voz tímida de fondo…Julia!, y ella tardó segundos en reaccionar, seguramente por inesperada, una voz delicada en un pasillo de alto tránsito. Volvió la cara y buscó entre personas ajenas hasta que localizó una cara de gesto sereno, amigo, y de sonrisa blanca. Sorprendida gritó sin contención, -¡hola!, por fin, una cara amable-, y él sonrío aún más.
Se abrazaron fuerte, como la gente noble que no esconde y que no traiciona, como transparentes y lúcidos de sentimiento, conscientes de que como quien del mar hubiera llegado a tocar tierra, el otro sabe, que aún en el agua, el oleaje lo empuja, lo trae y lo lleva, y comparten en silencio, conocedores de que las tormentas y mareas se hacen largas y se antojan caprichosas.
Arrancó el “volante” de su mano y entró amable a procurar una cita pronta. Lo siguiente fueron intercambios de estados y guiños comprensivos hacia las circunstancias que imperan en el “hábitat” laboral. Lo siguiente, una oportunidad de cobertura asistencial propiciada por las sinergias entre profesionales que creen #otraformaesposible y sobretodo que el beneficio último ha de redundar en la salud del paciente. Fue en esa conversación en la que se detectó que pacientes tratados por su amigo y colega podrían beneficiarse de la intervención de ella como agente de salud, favoreciendo la disminución del riesgo de recidiva para los pacientes que él trataba…
Mucha satisfacción de ese “trato cerrado”, como muchos otros, de los que profesionales implicados resuelven sin mediación de gestores, abigarrados en la tribuna de la burocracia insolvente.
Marchó Julia satisfecha, cuando una llamada desde el hospital le indicó cita para el día siguiente. Ese día, puntual y curiosa por medir la situación frente al año anterior fue un encuentro en cadena de personas descontentas en el “hábitat”, pero sí, amables y sinceras.
Julia había acudido, como el día, radiante de luz y ánimo, como siempre al fin y al cabo. Escuchó a cada una de las personas como debía, atenta, comprensiva y acompañante. Fue escoltada hasta el lugar de la prueba donde le fueron referidas confesiones que le recordaban como nostálgicas…in illo témpore otras formas, otros modos, otras perspectivas…
Llegó el momento de la espera y con el tiempo…el rotundo, contundente y entonado llamamiento de volumen desorbitado. El espacio era pequeño para semejante trueno, la misma sala que el año anterior, y este año sí había pacientes, familiares…, innecesario, también como el pasado, imprudente y despersonalizado, inquietante e intencionado pues...no hubo nadie en la sala de espera. Este año la sobrexposición fue aún mayor, al salir de la prueba, un familiar acompañante se acercó a saludar a Julia, -He oído tu nombre cuando te han llamado y he pensado que solo podías ser tú, ¿qué haces por aquí?-, y a Julia solo le quedó contestar, -pues como tú, de revisiones, ya sabes-.
Al entrar Julia en la sala, sin prejuicios ni valores, siguió las indicaciones ordenadas, muy pueriles y frías, como previstas y preacordadas. Así que se dispuso a esperar, y ya preparada, a resolver la identidad de quién trataría aquella situación. Pasaron unos cuantos minutos al igual que varias escenas posibles por la mente de Julia, actores potenciales, composturas, tonos..., evocaba el año anterior pero no era el mismo momento y sabía que por ello, no iba a causar el mismo “daño”. Seguido entró alguien inesperado, no previsto en sus cálculos y evocaciones y Julia sintió reposo, tanto que tras el saludo hubo un siguiente…-¿estás preocupada?- y ella contestó un rotundo y firme, -no-. Él se quedó sorprendido, -ah, ¿no? - Y ella volvió a asegurar que no. Comenzó a darse en ese momento, cierta empatía añadida a la que cada uno de ellos traía de serie, -esa es buena señal…,veamos… ¿cuánto tiempo hace…?- y ella contestó, -pues no lo sé-, -¿en serio?-, -no recuerdo-, dijo Julia, con tono de estar mientras tanto, calculando. Finalmente recordó el posible tiempo y ello ayudó a fluir aún más la interacción.
Todo visto, todo correcto, alguna puntualización a la espera en el tiempo y una explicación comprensible, amable, correcta, un trato profesional ameno... y ambos agradecidos y cordiales.

¿Acaso alguien pide más?, Clase, él tenía mucha clase.    


martes, 1 de mayo de 2018

...Y QUE SEA


Hay muchas razones para creer que a pesar de ser, el nuestro, un sistema de salud maduro y “eficiente”, calificado como entre los mejores del mundo y también envidiado por muchos de “nuestros vecinos”, el escenario sanitario desde una mirada interior e introspectiva según el sentir de muchos, es una auténtica jungla. De hecho y en términos de generalidad, cada año que pasa, cada día mundial, cada acontecimiento, cada reivindicación, cada voz, cada momento… creemos que el punto de partida para la reivindicación es el mismo, que nada ha cambiado y que de nuevo esperaremos al año nuevo con más y nuevos deseos sobre los que el anterior, no se cumplieron.  
No es así del todo, solo lo parece. Son muchos los profesionales sanitarios conscientes de que nuestro sistema es eficaz, y también que presenta deficiencias, fisuras y parches poco resistentes en el tiempo. La repercusión de éstas deficiencias son de gran impacto económico, y social y trasladan cierta inquietud a los profesionales implicados. Creen estos profesionales que dichas deficiencias no serán muy fáciles de sostener en el tiempo y por ello debaten y proponen soluciones alternativas que reiteradas en el tiempo, pudieran ya sonarnos como el estribillo aprendido de una dulce y tímida melodía.
Pero es apreciable que a pesar de ser fundadas las propuestas con retrospectiva y proyección, la voluntad política no adelanta ni medio, ni tercio en el discurso, y por tanto lejos, el planteamiento de una estrategia o planificación operativa. El desencanto al respecto y sobre el suspiro de que alguien arroje un poco de luz en los asuntos pendientes, no ya de cambios estructurales sustanciales, legislativos etc…que también serían necesarios ante la inflexibilidad e ilógica actual, si no de replanteamientos inaplazables, como la cronicidad, atención primaria, la cohesión autonómica, gestión eficiente probada, control sobre la innovación y tecnología, participación del paciente y ciudadano…, como decía, el desencanto, está en sus cotas más altas.
Desde un punto de vista profesional exigiría una revisión del modelo de ejercicio profesional basado en las nuevas relaciones con el paciente y su participación, y en un marco en el que el profesional pueda trabajar con calidad y seguridad sin que agentes externos, internos y otras limitaciones devalúen su papel, función e interdisciplinariedad.  
Borraría las barreras limitantes, las que permitimos y las que nos imponen, las que nos autoimponemos y las colaterales, evitaría los coros, esos que hacen el “bajo” como fondo de canto gregoriano el estribillo …”todos juntos…pequeños gestos…cada día suma…, es cierto pero no es suficiente, es lento y mortecino, repetitivo y reiterado.
Se necesita por tanto, audacia, se necesita personalidad, se necesita traspasar barreras, se necesita poner voz en los distintos foros, voz de firmeza en el debate, debates de verdades y compromisos, compromisos de unos para con otros y que los atrevidos, los que tienen algo que contar, los que destacan por su leal integridad en la participación, que sean escuchados como transmisores de necesidades y que su mensaje se multiplique y cale. Que la participación sea honesta y se agiten en debates con conclusiones, no en despedidas contiguas, hasta el foro siguiente. Que se agite, que se agite y mueva el profesionalismo maduro, el que aporta experiencia y conocimiento, que sea considerado como condición de partida para contienda sobre el cambio de modelo, profesionales sanitarios respetados y respetados por todos.  

Y es que  a veces, las insatisfacciones y descontentos conducen a compartir visiones que tienen sentido y fundamento pero también, mucho freno y obstáculo. Un menoscabo importante de  la voluntad e iniciativa de los profesionales a dar respuestas con soluciones operativas. Algo que muchos desean y el sistema les impide.

domingo, 1 de abril de 2018

SIN ELLOS, CON TODOS.



En estos días que nada cambia y una pequeña corriente sutil dinamiza el discreto sentir de las enfermeras, asistimos a una novedad. Un movimiento lanzado el 27 de este pasado febrero, “Nursing now 2020”.
Nursing Now tal y como define el propio Consejo Internacional de Enfermería, es una campaña mundial prevista para y hasta tres años, 2020 y en estrecha colaboración con la Organización Mundial de la Salud.
El objetivo principal o meta es tratar de mejorar ésta, la salud en todo el mundo a través del empoderamiento de las enfermeras.
Para ello prevé a través de una serie de objetivos, posicionar a las mismas en el contexto de liderar un movimiento global a través una serie de cambios necesarios que requieren de la implicación de responsables políticos.Y es que los desafíos en Salud, a los que distintos países se enfrentan, ponen en evidencia la necesidad imperiosa de un cambio de modelo adaptado a sus necesidades. Un modelo que de respuesta y aproveche de manera adecuada y eficiente el potencial de los efectivos enfermeras de los que dispone o en su defecto la inversión necesaria, ya sea en efectivos, medios, desarrollo, valoración de los resultados en investigación e innovación para garantizar la respuesta a las necesidades en Salud en el mundo. 
Muchas de las circunstancias de análisis de partida de este movimiento inciden en el desaprovechado potencial de las enfermeras, bien por infravaloración o subestimación de capacidades, o simplemente por barreras y escollos basados, o más bien encofrados, en estructuras jerárquicas, funcionales y otros credos.
Tengo la fe, hablando de credos, que prácticamente todo el contenido que desarrolla la estrategia  o movimiento #Nursingnow, subyace de alguna manera en el constructo de visión profesional de la mayor parte de nuestro colectivo enfermero. Quiero pensarlo, y quiero que sea así porque de no serlo, no solo estaría en la desesperanza de ver posible un atisbo de implicación por una parte, sino también de desinterés en los responsables políticos por otra. Y si no, y en relación con esto último, además de analizar y juzgar ustedes mismos, y al margen de alguna comunidad concreta, muy concreta, el panorama por el interés del contenido que entraña este movimiento se juzga así, al menos a priori, aunque más bien creo que es una constante desde hace ya, me atrevo a decir, décadas, incluso me atrevería a discutir esto mismo hasta que me convencieran con realidades…, de lo contrario.     
Revisen los objetivos a los que aspira este movimiento. No está lejos de posicionamientos declarados en reuniones, foros y reuniones tanto formales como informales en nuestro país y por líderes reconocidos e informales fundamentalmente, de los que ponen cara y no llevan "apellido adherido". Aunque bien es cierto que la estrategia es global, quiero decir mundial y en ella van ya posicionados países quizás con perspectivas diferentes y sensibilidades condicionadas por la necesidad de atender poblaciones extensas sin coberturas de garantías universales. Quizás en otros países más desarrollados este “moving”, simplemente quede en pequeños "subidones dopaminérgicos" viendo como el citado movimiento realmente “no va con nosotros” salvo, con aquellos oportunistas y agraciados que puedan en una de las acciones que describe la estrategia, crear redes de conexión para sus objetivos, pero con escasa repercusión para la salud de nuestros ciudadanos y población en general y mucho menos para mejorar la tan necesaria reconstrucción de asuntos pendientes con nuestra profesión.  
Desarrollo profesional, regulación, condiciones de empleo, influencia y máxima consideración en la participación de políticas y planes de salud global y local. Más puestos de liderazgo, una red de los mismos vinculada a propósito de dicho desarrollo etc, etc, etc…
Nursing Now basado Triple Impact, elaborado por All-Party Parliamentary Group  y publicado el 17 de octubre de 2016 argumenta que existe una necesidad global urgente de elevar el perfil de la enfermería y permitirle trabajar con todo su potencial si los países quieren alcanzar una cobertura universal en salud. La enfermería puede y debe liderar estos temas pero no podrá conseguirlo sin el apoyo de los políticos, gestores y líderes sanitarios no enfermeros. http://cuadernillosanitario.blogspot.com.es/2016/10/el-triple-impacto-de-la-enfermeria.html
De ahí que se considere necesaria la implicación de éstos, de todos. Asumir la necesaria responsabilidad sobre el cambio y modelaje, de un futuro proyectado con voluntad y compromiso tomando decisiones compensatorias y de futuro, de un cambio sustancial hacia un modelo que de participación a las enfermeras, no solo como protagonistas de su disciplina, gobierno, dirección, avance y desarrollo profesional, sino también como socios de pleno derecho en las decisiones, diseños y articulación de políticas, planes, coordinaciones y evaluaciones en, por y para Salud.   





miércoles, 7 de marzo de 2018

GESTIÓN CASI EN VERSO



Me arrecia Fer Campaña y siento como fluyen los temas de máximo interés y lo grande que es nuestra profesión. Mil temas y un aparte, y el día que toca cocer no ataco las teclas hasta que finalmente ocurre un detonante.

Nuestra profesión crece de manera inusitada en imagen, desarrollo propio y autónomo, que no colectivo, en eso que tanto ansío y que venimos a llamar, Responsabilidad corporativa. Además cada vez nos acompañan con más convencimiento aquellos profesionales que no podrían entender su profesión y su ejercicio si no es en el marco colaborativo de una profesión como la nuestra. Pero está bien, aún queda mucho por andar, mucho por caminar largo e ir construyendo, hemos movido muchas piedras, ajenas y cercanas, lejanas y en la pared de al lado.

En el día a día, hay algo que no cuaja en corto y es que la distancia entre profesionales es bien distante. Es la distancia entre profesionales de distinto ámbito, la docencia y la clínica, la gestión y la operativa, la investigación y todos los demás. Y es la distancia entre nosotros y en el mismo ámbito. Bien es verdad que en cierto modo hemos ido acortando distancias y los encuentros reales en diferentes formatos, las reuniones de trabajo, fórums y desvirtualizaciones generan mucha emoción y recarga de pilas para seguir caminos espinosos y también entusiastas. Pero, ¿qué sucede en el día a día?. ¿Qué poema desdichado oyeron las enfermeras para desatar sus penumbras en el ejercicio más honroso que es gobernar a sus propios colegas?.

Es probable que muchos de nuestros profesionales, no hayan aún experimentado semejantes rescoldos, pero es cierto que aún con haches “H”, algunos profesionales no son capaces de asumir con normalidad, el afrontamiento de proyectos de gobierno y gestión de mayor o menor empaque, y si la humildad no controla sus sombras, esos rescoldos serán la única mísera luz entre cenizas.
La gestión es muy dura, es un proceso de madurez, es una oportunidad de crecimiento y desarrollo personal, para uno mismo y hacia los demás. A través de personas, de acciones, de voluntades, de coraje, de pulso, de firmeza, de desinterés personal y propio, de abogacía hacia los tuyos, de grises sin blancos, de negros sin gris. De perder con entusiasmo y reseteo continuo, de disfrutar con los tuyos y también con sus logros, de mantener la mirada y el entendimiento inocente… aunque te haga más vulnerable, y también más libre.

La gestión también es vida, vida y religión, es clasista y también esclava, es torrente y parálisis acostumbrada, es amante y también casada.
La misma que te trae y te lleva, a una región inhóspita, atrayente y sembrada, de todo y nada, de indiferencia e imposibilidades, de valor y logros. Contradictoria y falsa, enorme y ruin.     Una cima de altitudes diferentes, con acampadas en soledad, al albur de las nubes y tormentas, de duro frío y eterna madrugada.
Es torpe y es certera, atinada o insostenible. Posicionada e interesada, vendida y agazapada.
¿Es eso?, una arma refinada, de antiguo pensamiento que recrudece y embiste sin discriminar si no vas vestido de colores, ese arma poderosa que no es más que un sistema de ordenamiento a buen recaudo por fieles servidores, bufones de su propia imagen e interpretación.

No, no es esa, es una única y posible. No es triste y tampoco tremebunda, es alcanzable y soberbia, es la forma y el pan de cada día, también de quien hace comunión o no llega. No, no es esa, no es posible, ni con escuadrillas, ni flotillas, es por y para un colectivo respetado y respetable, ansioso por crecer, atrevido y adaptable, con proyección y solvencia, resolutivo y generoso, necesitado de apoyo y extinción de barreras, estas mismas y las externas, las que nos restan, las que merman orden y posicionamiento, desarrollo y alcance, impacto y reconocimiento.

Es eso, herramienta de uso y de orden. De norma flexible, de facilitación y comprensión. De guía y camino, de entresijos con finales. De cohesión y adherencia, por salud y bienestar. Capaz de permitir instrucción, comprensible y grávida, rica en matices, llena de posibilidades. De aproximación entre distancias, cortas y emprendedoras para mayor gloria y cohesión, de un colectivo, de una profesión y un entorno saludable.      
 

   

martes, 30 de enero de 2018

LOS PURGADOS


A veces las visitas imprevistas de amigos especiales tienen cierto matiz reconfortante, como si de un bálsamo reparador se tratara. Si el mismo amigo repite la visita, la reparación puede resultar reforzada y visualizar el todo como un proceso típico, aceptado y sustentado en principios y bases empíricas.

Se acercó en estos días, a extender un poco de su ciencia y bagaje por estos lares, un hombre experto, fino, visionario e incomprendido por aquellos que nunca han mirado más allá de la siguiente esquina, más allá de la agenda del siguiente día o más allá de las tres de la tarde.Otros no solo le entendemos, sino que compartimos sus conclusiones, sentimos admiración, respeto, deseo de igualarle o al menos, formar parte de su club, el Club de los Purgados.

El es…de esa clase de personas con las que te embarcarías en proyectos, porque su brújula siempre apunta certera, porque despoja y desgrana desechando lo innecesario y redundante, porque es genuino y genial, admirable y brillante, y fundamentalmente persona, íntegra, con principios y valores.
Su especial saber estar en todos los contextos y su superioridad en términos de
conceptualización y resultados, sustenta todo lo anterior. Un bagaje de vida extraordinario.
Yo lo llamo sabio pues ya vino del futuro, lo probó y vuelve para contarlo.

Entablamos una charla encadenada a la de la última ocasión, con él no es necesario
contextualizar así que, retomamos entendiéndonos desde la primera compostura. Una cata de vino, momentos de descanso y otro sabio impertinente eran nuestros socios.
Él tiene dos aspectos muy claros, cómo resolver una gran parte de los problemas que afectan a nuestro sistema sanitario actual, desde una perspectiva de cambio de comportamiento profesional y favorecido, o no obstaculizado, por políticos y sus objetivos cortoplacistas. Y también, cómo funciona nuestro sistema, esto es, de manera inapelable, “porque así es el modelo y como así es el modelo, no lo podemos cambiar.”
El sostiene, y aseguro que no habla de boquilla, que los buenos o excelentes solo pueden
actuar, cuando tienen oportunidades y encuentran una brecha, una grieta o un momento de
acción y facilitación. El sistema no permite que continúen y les saca del mismo, anulándoles y condenándoles a dejar de hacer. Les dificulta y entorpece para que no se filtren y fluyan con sus capacidades en otros menesteres, incluso accionan mecanismos de inhibición dentro y fuera de jurisdicciones ajenas al ámbito propio.

Decía que, en esas pequeñas grietas, periodos de tiempo, ofrecimientos de proyectos,
oportunidades, es donde los buenos, los brillantes, los que a la postre creen en el sistema, sin saber que el modelo es equivocado y ruin, pueden y hacen EXCELENCIA. Esos, los buenos suelen dejar cimentada una estructura y estrategia planificada con acciones a largo plazo, más las cumplidas y las por mejorar. Pero nada más que eso, pues el modelo, que siempre (y esto lo afirma taxativamente) tiende a empeorar, acabará con ellas en el corto-medio plazo, pues no permite que proyectos de éxito permanezcan en la esfera de lo brillante.
Afirma con la misma contundencia que ya no estamos en CRISIS, sino en LISIS y en breve
adoptaremos otras formas de provisión, pago y financiación, ya os dije que viene del futuro.

Tuvimos, es cierto, una oportunidad en esta recién pasada crisis, una crisis muy dura, pero ni a quien correspondiera, fue valiente, ni otros agentes sociales tampoco facilitaron el entendimiento responsable. Los profesionales fuimos afectados y tampoco generó un cambio de comportamiento, probablemente por la falta de confianza y también de inspiración en nuestros “siguientes”, tanto sociales, como económicos y políticos.
Yo le escucho embelesada, desde la confianza y también desde el temor de que no se equivoca. 
El sistema y sus personajes protagonistas rigen y son regidos por los principios que conforman este modelo sin par. Principio de Peter, Ley de Parkinson, Principio de Dilbert, Efecto Pigmalión, entendido como amenaza, Efecto Dunning-Kruger y por qué no, también la Teoría de la estupidez de Cipolla, y otros síndromes ya manejados por todos y sufridos por afectados en mayor o menor medida.

Todos esos principios reparten suerte entre “ellos” y desgracia desmedida para los implicados en la excelencia, lo que deriva en un absurdo e innecesario desperdicio de profesionales excelentes, y como bien es sabido, el propio concepto de excelencia, se sustenta en principios de ética profesional. Ya dijimos en otro momento, que el sumidero se traga a algunos excelentes que ya no quieren “saber”, y desmotivados por la sinrazón inexplicable, perdieron la adhesión cansados de luchar contra mediocres y algún obsceno presumido. Otros en esa misma tesitura pasaron desde la acción alternativa, al Club de los Purgados, donde con rigor y convencimiento sustentan por otras vías, el camino de la verdad, la excelencia y la defensa de un sistema competitivo que ha de frenar esta LISIS, también de valores, principios, sociales, políticos y económicos, aun sabiendo que el modelo es el modelo, y siempre irá a peor.

Por ellos y otros asuntos más… brindamos... ¡por un Club de Excelentes!






sábado, 6 de enero de 2018

OS VOY A CONTAR UN CUENTO


Hace ya unos años, casi 20, que vivo en una zona céntrica de una ciudad al norte de España, si no la más bonita, la más preciosa por su entorno peculiar, rodeada de playas a pocos minutos del centro, con arenales que sobresalen en plena bahía, una bahía preciosa, pequeña y blindada entre la montaña y la ciudad. Orientada al sur, en este Norte frío, rodeada de nieve en muchas ocasiones, y cálido dependiendo de los vientos que penetren, independientemente de las predicciones meteorológicas, nuestro querido viento sur, y sus “suradas”.  

Veinte años observando una zona al principio vivida como impersonal, entre recuerdos de origen, nacimiento, sensación de ciudad de paso y desconocimiento de dónde será el futuro.
Poco a poco la vida, mi vida, la tuya, transcurre entre acontecimientos, alegrías, momentos, celebraciones, dolor, experiencias, penas, felicidad, reencuentros, pérdidas, éxitos… personas que conoces, que entran, salen, se quedan y otras que permanecen ya de forma perenne.
Lo mismo ocurre con las personas que conviven en esta zona de mi “centro”, conocer a las personas de la vida cotidiana del día a día, de los sitios y de las compras donde te abasteces, es un valor añadido que valoras con el tiempo, cuando sientes que has relajado las distancias blindadas de rutinas inaccesibles y de prisas dedicadas a tu intimidad familiar, a tus hijos…
Es cierto, sin embargo que en ese “vivir”, observas personas a las que retienes por detalles que no puedes obviar y que por sentimientos que llaman tu atención o evocan tus recuerdos más anclados, vuelves una mirada hacia ellas.

Alrededor de mi manzana, lo más céntrico de la ciudad, me suelo encontrar a ritmo de paseo, dos señoras de edad avanzada, siempre a ritmo casi militar, siempre juntas, pequeñas, del brazo. Parecen mellizas, lo que es seguro es que son hermanas. Visten prácticamente igual, el pelo recogido en forma de moño bajo, rizado, canoso, de cara menuda y semblante firme, graciosas, entre ellas no filtra el viento. Pero descubro felicidad entre ellas, lazos firmes, “de Santander de toda la vida”.
Me intrigan, me provocan, me parecen interesantes, las descubro amenas, con mucha vida,  y mucha tranquilidad en plena juventud senil. Muy frecuentemente las veo, de ida si yo vengo, o de vuelta si yo voy. Las observo y miro con mucho cariño, como quien quiere saludarles por conocidas y caigo entonces en la cuenta que irán tan a lo suyo, que no caerán en cuenta de tantas personas que cruzan el centro a diario.   
   
Un día cualquiera, esta semana de Navidad, se respira ese “algo” en el que la gente empieza a transformarse y que entre modales y ademanes parece desvanecerse la acumulada “tensión” del año. Salgo con paso firme calle abajo y en la transversal ancha… aparecen ellas, caminan firmes vestidas en mismo estilo y compostura de siempre y viendo cómo van a coincidir a mi altura, las miro, me miran, sonrío y más… me observan, se despegan y una de ellas, se echa la mano a la boca, diciendo antes…-ay…, espera… y yo sonrío más, sin dar crédito a la magia, pero encantada.
-Espera…te conozco… -y me mira-,… enfermera…!
Atónita, dije: -sí, enfermera!. Y entre batiburrillos y alborozos comenzaron entre ellas a dilucidar y descubrir cómo, por qué y dónde…-y ¿cómo te llamas?, -Zulema, y sí, soy enfermera, pero no nos conocemos por ello, creo. Vivo aquí y ustedes también, creo adivinar. Les conozco de verles, siempre juntas del brazo, pasear como un frente infranqueable, llenas de vida, saludando a sus amigos, siempre con mucha energía y con derroche de vitalidad, siempre las miro con mucho cariño.
-… ¡Bueno no te creas!, también reñimos, pero si es cierto, vivimos aquí, de toda la vida, en esta calle, te podemos ver desde el balcón, tan cerquita, Yo soy Tona y ella Chus. Nuestros padres vivieron aquí, antes de reconstruir el edificio y nosotras nacimos aquí, y aquí seguimos.
-Qué gusto, pues me encanta saludarles…
-¡Por favor!, trátanos de tú, que nos haces mayores…ja, ja, ja, y llámanos siempre, qué gusto, danos un beso.
-Por supuesto, y ¡Feliz Navidad!

Las besé, juntillas, se emocionaron, me emocionaron, entrañables…
Me habían sujetado la mano, una y otra, al despedirnos, una de ellas se aferró y apretó hasta que nuestros brazos se extendieron al iniciar la marcha…

Feliz Navidad Tona y Chus.         

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