sábado, 12 de enero de 2019

CASI, VIVE

Carmen sigue ahí, sigue viva y traspuesta, se esconde entre subterfugios desmontados con fuerza y virulencia periódicamente. Hace tiempo que salió del cuartel, de ahí pasó al confinamiento. Despojada de su ropa, sus zapatos, sus efectos personales, sus insignias, sus llaves…
Su pelo comenzó a declararse en guerra perdiendo vida, su piel seca y quebradiza, sus ojos más redondos y caídos, su perfil más angulado.
Aún y así conserva el ímpetu y la osadía, la fuerza y la presencia, un halo incuestionable, una atracción que fascina y enloquece, una rotunda ofensa contra legítimos inapropiados, un cobijo para los creibles.
Ella da miedo, no hace nada, no se mueve, solo fija el movimiento cercano, emana respeto, solidez y contundencia. Ella da sosiego, abre los brazos, escucha eterno, sabe ir, casi nunca vuelve, se ha construido su propio cuartel.
Ella se da miedo, sabe degustar el frío, saborearlo, sabe atemperar calidez en el gélido entorno.

Volvía de nuevo a las andadas para comenzar de nuevo, no recordaba la sensación de repetir a pesar de ya, varias ocasiones, tantas como los caprichos de mezquinos son capaces de desatarse.
Sintió miedo, miedo a lo que era suyo, miedo a lo legítimo, a lo propio, a pasar caminando entre pasillos, terror a encontrarse con una escaramuza, a las miradas, a la incertidumbre, a las expectativas, miedo al perdón ilícito.
Iniciaba la batalla del día a día, de donde salió hace años, sumaba ya varias casillas de salida. La peor la que le provocó un germen patógeno. Un antígeno virulento, si fuera persona sería psicópata inducido.


Trascurría el tiempo  diferente, a ratos lento y ondulante, a otros rápido y fugaz, sin residuo, con lagunas, sin saber cómo fijarlo, sin rescoldos, con reinicio constante. Sabía esperar.





miércoles, 9 de enero de 2019

“VII Jornada de Innovación y Cuidados centradas en las personas”


Debo una crónica sobre el último evento celebrado en Palma de Mallorca “VII Jornada de Innovación y Cuidados centradas en las personas” y organizado por el Hospital Son Espases.



Una invitación a participar en encuentros que tratan de poner en valor el trabajo, el desarrollo y los resultados de los profesionales enfermeros en su entorno de trabajo es irrechazable desde mi punto de vista, pues creo que es un objetivo prioritario dentro de las organizaciones y responsabilidad máxima de quien tenga la responsabilidad en esos momentos.
A todo ello, suman dos factores importantes, los anfitriones, mi querida @duedevocación y @jmgavala Director de Enfermería del mencionado hospital, que junto con su equipo, acompañaron dando buena cuenta de cómo organizar y trabajar este tipo de eventos científicos y por otro lado, la participación compartida en la mesa inaugural con @virgiforero.   
Fue Virginia, quien tras una serie de inconvenientes inesperados, arrancó a través de conexión remota deleitándonos con sabor a “cuidado excelente” y desde la exquisitez profesional. Una reflexión desde el cuidado y la gestión de equipos y desde mi desviación gestora una reflexión aleccionadora para la microgestión. Ambas ya habíamos compartido previamente el análisis.De hecho me quedo con esto: experiencia:
1.       De nada sirven estas unidades de gestión de cuidados y sus recursos, si no hay una apuesta clara de las direcciones enfermeras por el cuidado y su gestión, por impulsar todo el potencial del cuidado de la organización.
2.       De nada sirven estas unidades de gestión de cuidados y sus recursos, si no hay gestoras asistenciales como líderes de cuidados, es decir, líderes formales en la gestión de cuidados, que ayuden a sus equipos asistenciales a gestionar todos los cuidados que se desarrollan en sus unidades motivando las buenas prácticas en salud.
3.       De nada sirven estas unidades de gestión de cuidados y sus recursos, si no hay enfermeras asistenciales como líderes clínicos de los cuidados que ofrecen. Cada enfermera entiende que la gestión del cuidado es también su prioridad.”


Así, Teresa dio paso, de una manera como ella solo sabe, desde el cariño y el reconocimiento, a presentarme y dar paso a la siguiente intervención donde traté de trasladar cuestiones de liderazgo aplicado al ámbito que nos compete desde una perspectiva no tan manoseada a como estamos acostumbrados.

Una primera parte para agradecer y reconocer sus logros de desarrollo a lo largo del año:


Varios han sido sus logros en procesos, la implantación de estrategia ICTUS, implantación de tecnologías para control material sanitario, el triaje de las matronas, el programa de formación en diálisis, etc…

Hablar de liderazgo me entusiasma y alargaría por ello el tiempo, tanto como me gusta analizar, desgranar, exponer la experiencia, compartirla y ¿por qué no? debatirlo, pero de ser así no hubiéramos llegado a la parte importante, que era el reconocimiento a los ganadores de los premios por los trabajos que optaron a la convocatoria.
Por ello ¿qué tal si empezamos por hablar de personas?
De unas y de otras, de las que están delante del cuidado y de las que están detrás del cuidado y no solo de quien recibe dichos cuidados… esas a las que también hay que cuidar. Y cuidar desde la confianza, desde la relación bidireccional forjada y construida desde la esperanza y la seguridad, a través de prácticas de gestión que faciliten esa realidad necesaria para el trabajo conjunto en busca del mejor producto.

La confianza es crítica y también necesaria para construir relaciones de trabajo.  Su ausencia o merma progresiva debilita las relaciones y el avance continuado, del mismo modo que el desarrollo y estabilización, redunda en contextos prolíficos. Las investigaciones al respecto así lo explicitan estimando que los déficits de este factor, propician relaciones precarias en ambos sentidos favoreciendo la mínima cooperación y las actitudes preventivas con escasa o nula predisposición y mucho menos la asunción de riesgos.
Es cierto que desde cualquiera de las partes deberíamos de buscar las claves necesarias para ofrecer credibilidad anticipada, sobre todo ante y entre el equipo, y sugerir de manera natural, para despertar la confianza, la necesaria antesala, confiabilidad.
Ambas partes necesitan de la confianza y para ello ser confiables. De parte de los líderes la primera es necesaria para mantener los niveles de interdependencia sujetos al alto grado de compromiso en proyectos y políticas de organización e implementación de procesos. De la otra parte, se sustenta en la necesaria cooperación y recreación de futuro compartido hacia la meta.

La confianza por tanto es necesaria y supone o sugiere tomar y decidir correr el riesgo con alguien y por algo. Mientras la confiabilidad supone dar por hecho que existen antecedentes o evaluación de atributos personales y actitudes sobre la parte “contratante”…habilidades, benevolencia, integridad, actitudes en el trabajo, ejemplaridad, ciudadanía, compromiso organizacional, resultados, percepción de efectividad, etc…en una relación que crecerá según el grado de implicación y logro, creciendo a su vez la satisfacción. Es esta última, aspecto clave, que según distintos estudios se relaciona en gran medida con el resultado de un ejercicio de liderazgo adecuado, lo que consecuentemente favorecerá entornos y desempeños también idóneos. 
Que duda cabe que el liderazgo está asociado también a la eficacia, a la aptitud frente el bienestar de la “comunidad” y el logro compartido.
Pero el liderazgo dónde y cuándo surge, cómo se muestra…
Un momento, en un lugar, una circunstancia, ante un evento crítico u otro con calma sosegada, de manera fortuita, inesperada o...necesitada. Lo que bien seguro parece, es que nunca aflorará el liderazgo hacia las personas, sin ejercer control sobre tu vida, es decir, el liderazgo de tu mundo interior, la verdadera circunstancia de ser con máxima plenitud.
¿Si uno no es consigo mismo, cómo lo va a ser con los demás?, ¿De qué manera puede poner el propósito hacia los demás desconociéndose a sí mismo?, ¿cómo estabilizar las relaciones y mantener los flujos de comunicación, sin autoconocimiento para llegar a los demás?
En los entornos de salud, los profesionales enfermeros ejercen liderazgos de distinto nivel, en la relación con el paciente, en la relación gestora con sus profesionales, en la interdisciplinar, en la relación o el desempeño con la micro, macro y ojalá fuera más, con la mesogestión.
Desde ese marco y siempre desde la responsabilidad profesional, los profesionales deben asumir distintas responsabilidades:

-La responsabilidad corporativa
-La responsabilidad política
-La responsabilidad interprofesional
-La responsabilidad sobre el futuro.








Un profesionalismo moderno que asuma con naturalidad y soberana pertinencia los retos del futuro, nuevos tiempos, nuevos escenarios.


Lo siguiente que expuse fue un proyecto implantado con éxito, una estrategia globalizadora con los profesionales y hacia los pacientes basado en el liderazgo como estrategia. Un modelo necesario para entender el futuro de las organizaciones, al menos desde el cuidado.





Acciones representativas como los Jueves Enfermeros, el plan de Formación como eje vertebrador de la estrategia, formación de impulsores, Plan de Innovación, la Mejora Continúa como eje transversal, las Redes Sociales como herramienta facilitadora en la comunicación interna y en la externa como canales de traslación del conocimiento, y otras tantas iniciativas más de carácter colectivo. 
También individuales, de los propios profesionales que protagonizaron procesos impulsados para el desarrollo y con la certeza de resultados.


Un entorno y contexto de liderazgo positivo, de escucha a los profesionales en el que se persiguió detectar el talento las capacidades y las actitudes, así como la participación.

"Se entiende que el liderazgo tiene pocas probabilidades de avanzar en la enfermería, si no es innovando por medio de actitudes innovadoras, de proyectos e inversiones personales y grupales y por la unión de todos los enfermeros."
Lanzoni GMM, Meirelles BHS,Liderazgo del enfermero: Una revisión integradora de la literatura. Latino-Am- Enfermagen. Mayo Junio 2011.

Una experiencia probada y con resultados de cómo gestionar y dirigir los cuidados en una organización sanitaria, innovando.




                                                                                      Hospital Son Espases, Palma de Mallorca.                                                                                           12 de diciembre 2018 



domingo, 23 de diciembre de 2018

A VUELTAS



A vueltas y cuestionando, en un continuo y permanente bucle, la profesión que me trae a cuento, que tanto me ha dado y que tanto me ha quitado, que tanto nos gusta y que tanto nos perturba, que tanto defendemos y que tan poco nos reporta…
No, en este punto no cuestiono lo que a cada uno le reporte, una vez más, hablo desde la perspectiva de colectivo. 
De igual manera que conozco a muchas enfermeras, mujeres y hombres, que mantienen un discurso ambivalente y disonante al respecto, hay otras que mantienen posturas que van desde el fanatismo más fiel y amor profundo, y sometido a la “causa”, a la convivencia meramente soportable, incluidas las melosas y melodramáticas poses (de postureo) que desde las distintas y pocas atalayas alcanzadas aúllan al rebaño. Una heterogeneidad, en el sentir profesional, marcado con toda seguridad por el diferencial evolutivo entre las sumas de expectativas lícitas, también otras, y su resultado o cumplimiento de las mismas, teniendo en cuenta como determinantes, el grado de frustración o éxito, el esfuerzo a propósito, el factor suerte y los intermediarios benefactores o maleficentes que se hayan sumado a cada trayectoria.
Supongo que son aspectos que coexisten también en otras profesiones no sanitarias, supongo que ninguna de ellas se dedique a entender, el impacto de la enfermedad en las personas, el déficit de la salud o como resolver las consecuencias de ambas. Supongo que de seguir por aquí, caeré en el manido e indeseable, por mi parte en este momento, discurso sobre lo buenas que somos las enfermeras, lo poco que nos tienen en cuenta, lo poco que significamos para la sociedad, la escasa participación en foros representativos locales, regionales, nacionales e internacionales sobre políticas de salud y  decisiones de dicho ámbito, etc...De seguir, podrían emprenderla con los discursos contrarios sobre lo que hemos avanzado en los últimos cuarenta años, los logros alcanzados como profesión en lo académico, la satisfacción de relacionarse y ayudar a las personas, la visión holística y poquito más…   
Pareciera siempre desde mi punto de vista y “cuatro amigos”, como si ser reivindicativo, reclamar mejoras laborales, manifestar sentirse el proletariado de la sanidad, reconocer la oprimente y opresiva realidad desde distintos frentes, los intraprofesionales, los interdisciplinares, y también de otras disciplinas cercanas, reclamar una remuneración acorde a desempeño, o desilusionarse por el inagotable y escaso reconocimiento social así como la desacreditación de otras maestrías y también el sometimiento a gestores y administradores que vapulean a los profesionales e impiden su avance y desarrollo y el evidente y manifiesto desinterés político por nuestra profesión…fuera tabú o impropio de un colectivo que exige más de vocación que de profesionalismo, como si la reivindicación no fuera necesaria para la mejora colectiva o ello mismo estuviera en oposición con ser un auténtico profesional y/o pusiera en peligro la voluntad de poner el arte del cuidado que producimos en disposición.
Son siempre las mismas frustraciones las que permanecen en el tiempo y llevamos décadas resobando, madurando en el discurso y por ello popularizando, ya casi como sainetes para algunos, pero sin más mejoras que pequeños conatos con escasa duración. Además, las perspectivas económicas del país en estos momentos no hacen ni siquiera ánimo de provisión y de esperanzas, como las que algunas campañas profesionales y de calado internacional tratan de impulsar, y no por ello dejaremos de participar incluso aunque sea perpetuando el bucle que dio pie a esta reflexión.
                                                                                     
                                                   #otraformaesposible




PERSONA PACIENTE CON PACIENTE PERSONA


La Escuela de Pacientes nació como una pequeña idea en 2008. Hoy, gracias al trabajo, ganas, profesionalidad y generosidad de muchas personas continuan #10añosdespués. Los que admiramos este proyecto hecho realidad y hoy, consolidado queremos expresar en unas líneas nuestro apoyo y admiración a una Escuela que ha creado eso mismo...escuela.


Si pudiera elegir un sol pensaría en el sur, si tuviera que pensar en un ámbito sanitario con luz y color, un entorno de relación más cercana, más posible, más entre iguales, más facilitador, más esperanzador, pensaría en la Escuela de Pacientes, en ésta, la referente, la que ha creado precisamente “escuela”, la que es modelo, la que después de diez años mantiene viva la llama y la inquietud, la de mayor actividad y dinamismo, la más participativa.
Todos conocemos la Escuela de Pacientes, no es una escuela cualquiera, es un eslogan  en sí misma, es una marca registrada, es una fuente inagotable, es la soldadura de #otraformaesposible también, con y para los pacientes.
Muchos de los proyectos que vemos surgir a lo largo de nuestra trayectoria profesional con o sin implicación directa, cercanos o ajenos, perduran o se sostienen en el tiempo, cuestión que así mismo ya sería un éxito, pues mantener vivos esos proyectos no es cuestión solamente de querencia individual, ni tampoco de querencia de unos pocos. La clave del éxito y por tanto de la perdurabilidad de proyectos enormes, viene a ser la conjunción de varios factores, de entre todos ellos como pueden ser, el contexto, el momento, la difusión, los propios objetivos y su cumplimiento, las expectativas y su cobertura de a quienes va dirigido, etc… hay un ingente factor, en ocasiones desmerecido y a favor de otros,  que reside sobre todo, en las personas. 
Personas capaces de pensar, de diseñar con ideas participativas, con modelos cercanos, con facilidades para construir. Personas con objetivos claros, con persistencia y capacidad para mantener la ilusión de los demás, personas que persiguen y mejoran los fines individuales a través de todos y en conjunto y en definitiva personas que lideran, transforman y generan producto de valor, servible y transformador.
Personas que mantienen proyectos viables y hacen posible que con el paso del tiempo sean lo que son, referentes consolidados y ya no proyectos, porque dejan huella, cimientos consolidados, puertas abiertas y crecimiento permanente.
Las personas son la clave. Ellas son los proyectos. Ellas quienes sostienen y llenan los “huecos”. Por eso, de esta parte de aniversario de la Escuela de Pacientes, quiero felicitar por un aniversario que ha sido próspero, que nos ha enseñado y mostrado cómo, que ha dado cabida con oportunidades y logros, a una década de liderazgo de personas dirigida a pacientes, una década dirigida a dar apoyo y soporte a los problemas de otras personas, los pacientes.  
 No es de extrañar, dicen que los sagitarios tienen afinidad entre sí. Próximamente es nuestro aniversario de nacimiento. Por ello, y tantas cosas, mi reconocimiento y mejores deseos, seguir creciendo juntos, siempre del lado de las personas.
De ser paciente… ser persona al lado de personas.

https://elblogdelaescueladepacientes.blogspot.com/2018/11/persona-paciente-con-paciente-persona.html

viernes, 2 de noviembre de 2018

CARNE DE CAÑÓN




Hoy en día, muchas de las verdades que conciernen a la realidad social, al entorno laboral y a la vida, individual y familiar, se construyen sobre hechos alternativos, medias verdades o lo que siempre vino a ser, mentiras. Incluso, lo hemos aceptado y reconocido dándole cabida en nuestro común lenguaje, la ya manoseada, posverdad.

Ocurre por tanto, no solo en el contexto político, ámbito con el que más relacionamos el término previsto, sino que invade y contamina todos los contextos donde las personas coexisten.
En los entornos laborales donde los colaboradores mantienen espacios de convivencia relacional y sistemática, en muchos casos ineludible, necesaria y compleja por los procesos de producción, como en el caso de las organizaciones sanitarias, dicha relación no siempre suele ser ventajosa o sana y ni siquiera equilibrada.

No cabe duda que en la diversidad de estos sistemas de personas y organizaciones complejas, influye la presión del contexto, los avatares organizativos, la pérdida de liderazgo, la dilución de la cultura organizacional y como no, la omnipresente “supervivencia” adoptada por los sujetos.
Todos esos factores pueden tener nexos comunes entre las múltiples aristas que conforman esos sistemas, la pérdida de valores, en mayor o menor medida, es uno de ellos, sobre todo cuando no hay necesidad de hacerlos explícitos. Esa circunstancia, sin duda es también un nexo.
Frente a esta cuestión, el posicionamiento y mantenimiento en un marco de línea roja es un acto de valentía y coraje. Un posicionamiento que no deberíamos relajar, no solo por la desfiguración personal y colectiva que provoca cruzar líneas, sino porque todas nuestras decisiones y actuaciones han de estar basadas en principios para que también las consecuencias de las mismas, sean éticas. En las organizaciones sanitarias, la ética supone un valor intrínseco al propio motivo y el fin de actuación y aporta además el constructo necesario para alcanzar la excelencia.
Sin lugar a duda, la falta de moralidad e integridad en el marco de las organizaciones y de los sujetos que interactúan afecta a los principios y la filosofía ética pudiendo resultar perjuicio, en cualquiera de las interrelaciones de proceso y producción final. Por ello, la integridad es necesaria, es el origen del pensamiento, el marco de las decisiones y el espejo de la certeza.
Pero la integridad tiene un coste, y aunque ofrece como devolución, confianza, compromiso y reconocimiento de quien de verdad importa, el esfuerzo por mantener la tracción ante las líneas rojas es muy fuerte. Una distancia que no todos los sujetos están dispuestos a mantener. Si los aspectos que reportan no representan valor para su realización personal o ego, las líneas rojas serán simplemente semáforos en verde.
Es en ese cruce, donde quienes deciden elegir formar parte de la tribu se alinean con otro código, avanzan y esconden toda sombra de cualquier vestigio anterior porque de no hacerlo, lo contrario podría derivar en amenaza.
Esos mismos sujetos han decidido anticiparse, y aportar incluso a la intersubjetividad, entre los ahora su tribu, construyendo la aceptada posverdad, como verdad única.

La “posverdad” está pensada para obtener un beneficio, una verdad construida con hechos alternativos que solo son eso, mentiras fundamentadas en propaganda barata y respaldadas por el aparato motriz, que es quien se encarga de generar y apuntalar la disonancia cognitiva de los más débiles o seguidistas.

Las razones para preocuparse por los constructos de la posverdad radica en lo que pueden llegar a ser verdaderos problemas en los aspectos y cuestiones organizacionales de procesos, resultados, de gobernabilidad, de liderazgo etc… dentro de la organización. Sin embargo una esfera más trascendental y no por ello más visible, sino todo lo contrario, es la que afecta a las personas de manera individual.
Si los constructos demagógicos, alternativos y destructivos provocan efectos devastadores en una organización, aquellos que atañen a las personas directamente pueden llegar a causar verdadero daño moral y psicológico y definitivamente afectar a la salud llegando a causar grados de incapacidad limitante o incluso abandonos.

El asunto no es baladí, esta sistemática unida a otro tipo de intervenciones configuran un fenómeno instaurado, el acoso o mobbing. En España un porcentaje próximo al 20% de entre todas las personas activas ha sido o es víctima de mobbing (E. Cisneros I, II) y continúa avanzando.
Aquellas organizaciones que permiten y consolidan personas al mando y estilos directivos autoritarios caracterizados por el control, la obediencia, la sumisión y el seguidismo son verdaderos cobertizos para las situaciones de acoso laboral.
Los colectivos sanitarios reúnen requisitos propicios para detectar una alta incidencia, la profesionalización de las tareas, las tensiones laborales, los circuitos de poder informales, etc… y en concreto, el colectivo enfermero que ya fue objeto de estudio hace varios años, a través del Cisneros III reflejó una alta incidencia, confirmando así la vulnerabilidad y exposición de este colectivo, una realidad percibida sobre un problema real enmascarado. Los efectivos enfermeros en activo han ido aumentando hasta hoy y la incidencia también ha ido en aumento. Recientemente en un foro profesional de este colectivo enfermeras se aludieron cifras entorno al 33%, una tasa nada despreciable y si preocupante que requiere reflexión y seria, por parte de la Administración competente, no solo por cuestionar si es moral o inmoral que lo es, sino porque no resulta nada rentable desde cualquier perspectiva.

…tan complejo de desentrañar, como fácil de entender y ver, como los propios testigos invisibilizan el entramado, en ocasiones como testigos impávidos, otras como sujetos pasivos.

…que entre con la linterna en el cuarto oscuro de muchas organizaciones, que nos muestre la inquina y la perversión moral de los verdugos, el silencio oprobioso de los compañeros de trabajo, el poco interés de los superiores, la soledad de las víctimas, el vacío legal, y las varias y malas interpretaciones. Angel M Fidalgo

…trastornos psicológicos y psiquiátricos como psicopatías, trastornos de personalidad narcisista, sentimientos de inadecuación (complejos de inferioridad) o, incluso, el paranoidismo [...] Tras estas actitudes suele haber personas frustradas, incompetentes, a la defensiva, o simplemente enfermas psicológicamente” (2001, p. 4).Iñaki Piñuel, (acerca del perfil del acosador)

…el mobbing se produce porque se permite que ocurra, porque no se detiene, es decir, es tolerado por las organizaciones (2007, p.76). Koonin y Greene




domingo, 7 de octubre de 2018

PERSONA



PERSONA
Del lat. persōna 'máscara de actor', 'personaje teatral', 'personalidad', 'persona', este del etrusco φersu, y este del gr. πρόσωπον prósōpon.
Persona: Individuo de la especie humana. Hombre o mujer cuyo nombre se ignora o se omite
Sujeto de derecho, supuesto inteligente, y otras cuantas acepciones más. Y es curioso por otro lado, qué tan sencillo, único, lo que somos y sin embargo tantas acepciones y puntos de vista.
Por ejemplo desde el pensamiento filosófico y sus diferentes vertientes, la persona es considerada por algunos sabios como el ser más perfecto de la naturaleza a través de la cual subsiste. Otros, lejos de la metafísica, lo consideran un estado transcendental, un fin en sí mismo, etc…
Distintos pensamientos en el marco de diferentes corrientes filosóficas. Aunque bien es verdad, si hemos olvidado prestar atención a una de las ciencias basadas en el razonamiento argumental, la filosofía, estamos olvidando la referencia y la parte por el todo para el necesario desarrollo y evolución como especie. La filosofía estudia cuestiones profundas, es profundidad en el pensamiento hasta llegar a cuestiones maduradas, construcción de pensamiento sobre cuestiones esenciales de vida y existencia. Quien olvide las bases filosóficas de la lógica, la ética, la estética como quien dice, “la madre del cordero”, está abocado a ser necio sin remisión.
Me quedo con dos aspectos muy sencillos y reflexivos respecto a lo que pretendo abordar y lejos, muy lejos de los insignes pensadores y filósofos de otra época. La persona, como un ser sociable que vive y se desarrolla en sociedad y que nunca deja de actuar sin embargo, con un carácter individual. Un ser social. Y el segundo, una premisa sencilla que Pitágoras, según recoge Cicerón, explica a León, príncipe de los fliasios, (de Fliunte, Argólida) que la vida era comparable a los juegos olímpicos porque en ellos encontramos tres clases de personas: las que buscan honor y gloria, las que buscan riquezas, y las que simplemente buscan contemplar el espectáculo, que serían los filósofos.
Y es que no pretendo elaborar una “disputación tusculana” ni mucho menos, ni soy sabia, ni me aproximo, pero no me alejo tampoco, evitando caer en la oscura ignorancia y necedad, intento mantener el espíritu reflexivo del pensamiento, sobre todo en la lógica, la ética y la estética.
Es casi seguro, o muy poco ha cambiado, que este tipo de disquisiciones, cuestiones que no son más que pensamiento activo ante el deseo de saber y fundamentar la vida social en todos sus ámbitos, no despierte interés o no sea compartido en la sociedad actual, efectivamente están desapareciendo de planes de estudios pre universitarios y de éstos mismos. Y es que la filosofía y el arte de pensar reflexivo para dilucidar cuestiones de la vida como seres sociales, queda relegada a esta imperativa velocidad de transformación evolutiva y tecnológica que nos distrae y mantiene en cuestiones superfluas haciendo de la vida y el vivir, un trayecto banal y vacuo.  
¿Qué me perturba ante tanta “disputación”?, las personas.
En contextos de normalidad y no guerra bélica, ni tentación o intento ofensivo, ¿qué conduce a una persona a mirar a otra y sostenerle la mirada fija e inexpresiva con tallo erguido, desafiante, pose insolidario, autoritario y torpe?.
¿Qué estiman esa clase de personas escondidas tras una máscara repetida acerca de las otras personas y de la historia que están escribiendo? 
¿Qué clase de persona elige no ser persona a tiempo parcial unas y a tiempo total otras?
¿Qué sufrimiento y vil vida arrastra una persona que atenta impunemente contra otras personas sin relación de causalidad y otros condicionantes que podrían atenuar?
¿De dónde proceden y a dónde van, esas personas que no teniendo suficiente con su conciencia y su propia vida, abordan, invaden y atentan la vida de los demás?
¿Qué son personas?, ¿las que se alejan de la esencia y confluencia?...
Reflexivamente es retórico y a mucho les resultará cursi por apasionado, manifiesto y concluyente, pero no se trata solo de vivir según tu propia opción, ejercer derechos y obligaciones. Aceptarte como individuo digno, libre y responsable es fundamental. Desplegar tu existencia con libertad, con sentimiento, razón y voluntad por y para el desarrollo humano, con solidaridad para el ahora y el futuro, para protagonizar tu historia y la de todos, para conectarnos un poco más, todos, la humanidad.
Ser persona, como único e irrepetible sujeto perteneciente a una especie que piensa y reflexiona con valores de igualdad, tolerancia, justicia, participación, respeto, paz…
Ser persona, un trabajo preciso y conciso y no tan fácil de ser, si dejas de existir como sujeto y solo eres objeto de la historia y de la historia de los demás.
Elegir y escoger es una responsabilidad, ser persona... un trabajo de vida.




martes, 4 de septiembre de 2018

QUE NO SE ACABE AGOSTO


Que no se acabe agosto, que me estoy curando… vine a sentir…. y se ha convertido en mi mantra vacacional.

Abordé las vacaciones de verano, adelantando unos días antes de lo previsto, para comenzar el descanso de manera ya necesaria. Hay un principio o credo, en mi entorno y es que dicen los que me conocen que cuando manifieste signo o síntoma de manera verbal acompañado de “encavernamiento” se avise, se tome en serio y se me remita a servicios de atención sanitaria. Una forma de decir que cuando me resiento, estoy fuera de los normo límites. Pero eso ocurre pocas veces (ejem…) porque el “encurtido” que me cubre cada vez es más protector o anestésico, así que solo recuerdo un urbasón inyectable a las 7 de la mañana, según me preguntan, -a dónde vas a estas horas…-, un antihistamínico a ritmo de taquicardia y exantema ornamental y una disculpa o reconocimiento médico que literalmente decía, -pues sí que tenías razones para tener dolor, quejarte y haber parado…, aunque no has hecho nada de eso-. Lo grave, lo tengo en otra libreta y eso, es harina de otro costal.

Viene a cuento que en el plano de lo físico, nos hacemos resistentes sin saber muy bien que es lo que uno se juega y más si el manejo y control queda a merced de las virtudes de los supuestos expertos. Pero ¿y en el plano emocional?, ¿Y en el conjunto de lo emocional y físico?, o ¿aún alguien va atreverse a discutir la implicación de ambos para un equilibrio saludable a todos los efectos?  

En la cuestión emocional, el aprendizaje es siempre causal.                                                   

El sumatorio de las causas te enseña a identificar, adelantarte, o cuanto menos a predecir, situaciones y amenazas, también a colocar a los actores y resto de personajes, a los depredadores, a los psicópatas…cada uno tiene su espacio en las escenas. Por otro lado el sumatorio de los efectos te curte en la desilusión, el dolor, la incomprensión… lo cual no es malo y mucho menos de matiz pesimista, más bien todo lo contrario. De hecho, no se concibe la búsqueda de la felicidad, el equilibrio o el status emocional sin haber sentido el mencionado aderezo. Personalmente creo que es la capacidad individual de resistencia y renovación, la que sustenta esa búsqueda, es cierto que no sin determinada ventaja, sobre quien siempre durmió en los laureles.

Por ello el acúmulo de vivencias, experiencias vitales, el conocimiento, las interrelaciones con medio y las personas, convierte la vida en un constante vaivén. Te mece, te trae, te lleva, te muestra la luz, y también las tinieblas… y es justo en esa oscilación donde aprendemos a estar suspendidos y mantenernos basculantes, es en ese movimiento donde aprendemos a seguir moviéndonos en la inercia de empuje y de vuelta. Es en ese movimiento donde en ocasiones y por pérdida de inercia nos arrancamos empujando en el punto perfecto para alcanzar de nuevo velocidad y mantenernos en el ritmo de la vida. Es también en ese movimiento, en el que decidimos dejar de hacer fuerza en el punto exacto, cuando otras fuerzas, otros vientos, otras exacerbaciones, otros azarosos o caprichosos designios, infortunios, ponen a prueba nuestra capacidad de reacción y fuerza, nuestra gestión emocional, nuestra compensación al volumen, nuestra respuesta a la agresión, nuestra tolerancia, al fin y al cabo y como decía, nuestro curtido emocional. Por ello digo, que no se acabe agosto, mi mantra de verano, como grito de disfrute y buen hacer, y que se acabe para los que se tiene que acabar.
                                           #quenoseacabeagosto #quemestoycurando
            
                                                                 

                                           



Entrada destacada

CASI, VIVE

Carmen sigue ahí, sigue viva y traspuesta, se esconde entre subterfugios desmontados con fuerza y virulencia periódicamente. Hace tiempo q...