domingo, 29 de julio de 2018

EN MEDIO DEL VERANO


En medio del verano, a punto de comenzar agosto, la vida sigue igual…

Podría ser una buena frase de comienzo para un relato de verano sosegado y plácido, pero resulta lo contrario, al menos desde una perspectiva, o mejor aún, panorámica profesional sanitaria.
Detalla nuestro querido amigo @vgallegog76  en ¿faltan-enfermeras-o-faltan-herramientas-de-gestion? , casa-blog de otro de nuestros amigos @PauMatalap, una serie de medidas que aportan dosis mínimas de oxígeno a la ya impertinente situación estival de los profesionales enfermeros.  Una época que pone en evidencia las nefastas políticas desactualizadas en torno a la gestión de recursos y planificación  de procesos. La dotación de plantillas, la gestión de las mismas, la planificación y autogestión de equipos, la nula o ausente negociación y acuerdos con objetivos y pactos, las contrataciones de verano, el empleo precario, la falta de previsión e inadaptación a los entornos, la intromisión de los agentes sociales en decisiones profesionales, las políticas de gestión obsoletas sobre contención de gasto focalizada, el escaso posicionamiento y presencia de autoridad profesional en decisiones en nivel meso, son solo algunos de los factores que acontecen como contexto habitual profesional. No siendo en contados los casos, cabe también destacar el desinterés directivo de algunas de las partes y de los directamente implicados en resolver cuestiones de calado. Cuestiones que requieren implicación y apuesta al pleno, así, sin más, o apuestas o estás de postureo. Es en ese sentido, en el que las medidas propuestas por @vgallegog76 resultan, como el bien sabe, puntuales, insostenibles a largo plazo y obsoletas en un contexto empalagosamente tintado de discurso entre la manida innovación y la abnegación al momento.
Digo esto, porque el verano solo hace que poner patas arriba, de manera más grosera, distintas situaciones para un mismo colectivo. Pero…¿y el invierno?. El invierno transcurre entre elogios, fuegos artificiales, encuentros paralelos enriquecedores, resacas de congresos y la asfixiante realidad, la que trae el día a día.
El día de verdad, el día en el que los pacientes nos gratifican si tienes suerte de tener pacientes..., el virtual, ese con el que sueñas y donde creas un entorno ideal para resolver un proceso de mejora, el falso, ese en el que tu entorno nunca fue como lo imaginaste, ni lo querrías, y el real.
El real es sorprendente, es la suma de muchas realidades, es una ecuación que se repite, es un ritmo de rock, es asumido y condescendiente, acomodado e inseguro, fugaz y eterno.
Y es que la pluralidad y singularidad de nuestros entornos son de largo y ancho como una estepa kilométrica, y nunca estimaría esta misma cuestión una enfermera de un hospital comarcal referente de inauguración reciente, que otra de treinta años de instrumentista en un hospital de 1000 camas en una gran ciudad. Del mismo modo que no lo haría una enfermera perfusionista o bombista y otra asistencial de medicina interna con ratios poco o nada recomendables. Es por ello que la tendencia de una mayoría es interpretar, como ya hemos dicho muchas veces en las RRSS, tendencia a opinar y defender la globalidad desde la realidad personal, lo cual es un sesgo importante. Un sesgo que debemos evitar si queremos liderar desde una perspectiva común, sabiendo que las distintas realidades vienen a sumar, en el alcance de la meta común, pero no como únicas e indiscutibles ni desde la personalización tampoco.
Sin embargo, la realidad de circunstancias comunes, esa si se pone en alto y parece ser, es más que común para la mayoría de los ámbitos, digamos generalizadas, en organizaciones masificadas, en equipos desgobernados y en direcciones sin estrategias, ni control.  Es más que común y resulta perniciosa para el sistema, para el colectivo y por supuesto para el paciente.
Son esas organizaciones en las que no impera el discurso conjunto de liderazgo, de estrategia y planificación, de formación de equipos, de fomento y elección del talento, de establecimiento de objetivos y revisión para establecer otros de mejora, de innovación de procesos, de respuestas a expectativas de personas y clientes, de pacientes y ciudadanos. Parece tanto…y sin embargo es todo. Son esas en las que no se conoce la estrategia, el rumbo, ni las directrices.
El día a día es dejar que ocurra, atender las contingencias con improvisación y sin autoridad, ni autonomía y seguir dejando que la inercia mueva el resto de fuerzas funcionantes, como si de una renta de plazo fijo se tratase.
Los profesionales por su lado perciben la falta de autoridad y posicionamiento y pierden credibilidad hacia sus mandos. Ellos mismos adoptan posturas de inmovilismo y contra desarrollo salvo que tengan repercusión muy personal, gratificación, reconocimiento o rédito. Con suerte en otro modo, en otro momento lo recuperarán.
Otros profesionales, deciden sin detenerse seguir proveyendo en base a su conocimiento adquirido, experiencia y mejora profesional. Son estos los que preocupan. Profesionales valiosos, con ritmo de trabajo, de ideas, de alto rendimiento, autogestionables y con motivación basal de alto nivel, profesionales con respuestas a problemas de distinto calado, de organización, de proceso, de gestión, etc…versátiles.
No es infrecuente, y a este punto queríamos llegar también, esto alude al título que nos ofrece Vicente, falta de herramientas de gestión, enfermeras en situación de desgobierno y directivos sin plan, ni visión. No faltan enfermeras, falta analizar y redibujar, planificar y con qué fin. Faltan políticos que escuchen y firmen, faltan gerentes despolitizados y formados, con vocación de servicio a poder ser, pero hacia los demás, no para sí mismo, al igual que faltan directivos con esos mismos rasgos. En lo que nos atañe y en esa tesitura, asistimos con frecuencia, y quien no esté en esa banda no se dé por aludido…, a escenarios en los que las direcciones no toman partido por su colectivo, más allá del círculo que les pueda desestabilizar (personal, profesional, político…) no toman decisiones por sí mismas y las mínimas, siempre son consultivas. De ese modo, carecen de aliados dentro de la organización pues la nula o escasa operatividad deja a la vista la baja representación de un modelo de desarrollo innovador y de liderazgo efectivo. Así y muerta la inercia descrita pueden desmontar, por fuerzas contrarias, pasividad, insolvencia…, todo lo construido y consolidado.
La causa de la falta de toma de decisiones no se distingue, entre cobardía, “ruido”, “vegetación espesa”, desconocimiento, complacencia ocupacional y “el rellenado de hueco”, pero el efecto...ese si es inmasticable.
Es por lo que no se comprende, que profesionales de los mencionados sobrevivan en situaciones amenazantes, manipuladas, inestables e inseguras, situaciones compatibles con despropósitos inconcebibles profesional y laboralmente, y situaciones de descompensación interprofesional por falta de posicionamiento serio y participativo.
No tendría sentido estas afirmaciones si no fuera capaz de sostenerlo con el doblaje en “antigüedad” de mi querido y leal seguidor Vicente y las muchas participaciones que me llegan con el ánimo de compartir y que con agrado asesoro, así como también experiencias personales y de mis cercanos, a todos ellos agradezco la confianza de compartir  y hacerme sentir honrada.
Son muchos los profesionales que sienten la necesidad de dar más y hacer mejor y sin embargo no solo no sienten apoyo de sus direcciones, si no que éstas no les atribuyen encomienda, plan o acción, ni interés por lo que pueden o deben hacer.  Así podemos encontrarnos colegas de trayectoria y experiencia en nivel estratégico encomendados al vacío, a los designios de otro profesional sanitario, o incluso permitir que sus funciones sean menospreciadas.
Otros optaron por alejarse de dichas direcciones ante la incompatibilidad de la gestión entendida, como un deber para los primeros y una pasantía mejor remunerada para los segundos. En esa opción y con lo aprendido ponen en marcha soluciones de empoderamiento de paciente, de entrevista activa y escucha clínica para finalmente toparse con la descarada falta de respaldo, no solo por desconocimiento de la temática, si no de lo que se pretende con las mismas.
Es decir, hay directivos que efectivamente no solo desconocen su función, si no su propia profesión y el fin o meta de la misma. De ese modo, un mismo directivo, habiendo necesidades identificadas y cubiertas de manera indirecta sin coste, puede llegar a urdir las más estrepitosas y deleznables acciones hasta conseguir desplazar efectivos y prescindir de los mismos dejando procesos de pacientes sin atención enfermera.
Consecuentemente un mismo directivo que reclama cobertura haciendo llamamientos especiales en espacios públicos puede obrar de una manera u otra y contradictoriamente, bien no dando funciones, programa, objetivos a unos, arrebatando atención enfermera en procesos a pacientes, a otros y luego  encaramándose con alertas de solicitud de recursos para afrontar el verano.
En otra segura interesante reflexión, podría aproximarme a los motivos, causas o arengas personales de bajo interés colectivo y de muy alto ego y personalización, además de las consabidas aspiraciones políticas. Entuertos soterrados que no aparecen a la luz de los flashes, ni de días mundiales temáticos pero que en el fluir y tropiezo del andar, cada quien va descubriendo y dándose cuenta de que nos contaron un cuento que solo algunos bendecidos nos tragamos e hicimos de ello nuestra fe.  
Es por eso, que estando de acuerdo en relación a la falta de herramientas de gestión que nos permitan flexibilizar la norma, para prever y dar respuestas a los problemas ya recogidos, (grandes escollos, identificados y conocidos por las distintas partes, y por qué no, también mantenidos como si de herramienta de control se tratase) es necesaria la autocrítica, y criticar con criterio y conocimiento de causa. Ello nos revelará los auténticos nichos de ineficiencia y el gran margen de maniobra para emprender la mejora.
Y es que sin una implicación profesional, sobre una sólida base de responsabilidad corporativa,  la propia meta pierde sentido de ser y existir, para un ámbito tan complejo como garantizar la correcta atención en salud, dar respuestas a problemas de pacientes. Una responsabilidad que ha de ser impulsada desde la meso, macro y microgestión a través de directivos implicados, con compromiso y evaluación de resultados. Una opción que permita identificar, valorar y subsanar por tanto, dichas contradicciones o vacíos, en ese sentido cuanto menos, reprobables. Una opción necesaria sin retorno que permita avanzar y construir, esa es la verdadera innovación, ese es el verdadero déficit.

 



jueves, 5 de julio de 2018

HUMANO


Cada una de las decisiones directivas cambia vidas... por eso es tan importante una “conciencia saludable”.

Las diferentes Leyes de Prevención de las Autonomías, señalan que a fin de dar cumplimiento a su deber de protección, las organizaciones, como agentes empleadores, deben informar a sus trabajadores en relación con sus riesgos para la salud y seguridad laboral más significativos. La información debe incluir las medidas de protección y prevención aplicables e instrucciones para situaciones de emergencia.
Para lograr una mejora permanente de las condiciones de trabajo es preciso INTEGRAR la actividad preventiva en todos los procesos y servicios de los Centros Sanitarios y a tal fin se elaboran los planes de prevención de riesgos laborales.
El cumplimiento de las obligaciones que impone la normativa de prevención no es una tarea fácil en organizaciones con varios miles de trabajadores dispersos, y caracterizados además, por una amplia gama de condiciones de trabajo.
No obstante, las direcciones han de comprometerse a realizar los esfuerzos necesarios para avanzar de forma paulatina en la consecución de los objetivos de los programas de prevención.
Para ello es necesaria la participación informada y responsable de todos los trabajadores. La activa participación de sus representantes legales en el desarrollo de la actividad preventiva, debe garantizar entornos de confianza mutua y buena fe, un esfuerzo conjunto que garantice entornos favorables identificando factores de riesgo y corrigiendo deficiencias.
Pero, ¿qué ocurre cuando las condiciones de salud del trabajador no son óptimas?, cuando las personas que dispensan atención y cuidados padecen algún síndrome, enfermedad, secuela, signo o síntoma de patología de cualquier orden, los resultados de sus acciones o actos pueden no ser los esperados.
Las personas que trabajan en organizaciones sanitarias muchas veces están sometidos a situaciones de estrés tanto por el ámbito laboral, como por las relaciones complejas interprofesionales, así como por los procesos de salud-enfermedad y muerte que concurren en ellas.
En determinadas circunstancias de salud percibidas o no, y diagnosticadas o en estudio, la relación profesional-paciente puede verse afectada y en ocasiones, con resultados de salud no deseados y/o desfavorecedores para ambos. Esta relación bidireccional marcada por la interacción necesaria para el cuidado y la recuperación de los problemas de salud, puede verse influida de manera poco favorable, sobre los resultados en salud a alcanzar, mermando por tanto, las expectativas sobre los estándares de calidad establecidos.
Las actuaciones de los profesionales muchas veces vienen condicionadas por una serie de factores personales producto de su interacción con el medio y que afectan innegablemente a esa interacción profesional. Así mismo, los problemas de salud en mayor o menor medida afectan de la misma manera a dicha interacción.
Es en ese marco de las intervenciones directas o indirectas, dirigidas bien a los procesos o a pacientes, las que los gestores, directivos y mandos intermedios, debemos de garantizar que cumplan criterios de calidad hacia la excelencia.
La responsabilidad en la gestión, no ha de ser solo de delegación en los profesionales sanitarios competentes, sino que además, se ha de velar por la seguridad del paciente.
Implantar políticas y medidas de actuación y estrategias planificadas, planes de seguridad, formación, etc…para garantizar las actuaciones de los profesionales, son aspectos necesarios para el desarrollo personal y profesional.
Una visión de interés y valor añadido que contemple acciones formativas, que den respuesta no solo a necesidades intrínsecas del ejercicio profesional, también a las previstas para la implantación de programas, innovación, etc...
Pero nada de esto sería suficientemente válido si la atención al funcionamiento y rendimiento de los equipos, en el desempeño y actuación de cada proceso en el que se involucran, no fuera contemplado desde la actitud de observación y mejora, así como la de la consecución y logro de resultado eficiente.
En ocasiones, advertimos señales concretas que van sumando poder a percepciones inseguras y puestas en común entre los integrantes de los equipos. Son señales que van construyendo arquetipos sobre las personas en torno a las que gira dicho “fenómeno”. En este constructo muchas veces dudoso, muchas veces arraigado a una fuente identificada y cercana sustenta la “situación” en la que confluyen circunstancias que ponen en evidencia situaciones de riesgo de intervención para los pacientes. Una situación que unas veces crea sentimiento y parecer de intransigencia y otras de transigencia reconocida y consentida.
En el segundo caso, el profesional afectado puede ser consciente o no de un problema, pudiendo o no traspasar las líneas rojas del contexto de seguridad y por tanto generar daño real o potencial, y/o insatisfacción en el usuario al que van dirigidas las actuaciones.
En el caso de las situaciones de intransigencia, la situación se transmite y se pone en conocimiento a través de la cadena de mando, que ha de poner en marcha un mecanismo de gestión eficiente, para resolver cuanto antes, y de manera respetuosa y personalizada. Ello conlleva una serie de actuaciones determinantes que requieren habilidades concretas. Desde la identificación y seguimiento en primera instancia, a la comunicación íntima y personal buscando planteamientos de resolución eficaz. Todo ello incluye además, procesar y formalizar un informe de interconsulta claro y preciso para valoración del riesgo.

Las situaciones de transigencia, sin embargo pueden alargarse en el tiempo. Estas se mantienen incluso ocultas, ocupando espacios sobrentendidos que los equipos llegan a gestionar a través de subterfugios y alternativas que pueden suponer un retraso aún más perjudicial en la atención al riesgo.

De la vulnerabilidad de los pacientes y ciudadanos, en su interrelación con el sistema a través de los profesionales, se desprende la responsabilidad inherente que deben asumir los gestores en su desempeño, siendo capaces de resolver estos procesos.
Son este tipo de situaciones íntimas, personales, sutiles y ocultas, las que te encaran de frente ante determinaciones que previamente has debido de valorar teniendo en cuenta distintos factores. Entrevistas con personas, con afectados, con observadores, valoración de actuaciones y circunstancias. Reunir datos objetivos y deseo de ayudar a la persona afectada como miembro de una organización, de un equipo que gestionas y dispensa atención a la salud de un tercero, eso, sin duda, es gestionar con responsabilidad y humanización. No obviemos que existen responsables y gestores que optan por la no implicación. De ello justamente se derivan la ocultación, la ignorancia, la complicación... con resultados a veces lamentables.

La gestión de un conflicto de este tipo, bien gestionado, a la larga facilita y favorece la identificación de un problema de salud, la recuperación de los equipos afectados, y la revisión y adecuación de puesto de trabajo tras la recuperación si así fuera, del trabajador afectado.

                                                       #otraformaesposible





martes, 5 de junio de 2018

OBLIGADOS A REPETIR

Obligados a repetir situaciones que no nos agradan, Julia volvía a ese nuevo encuentro entre diagnósticos, controles y pronósticos. Hace un año que tomaba descanso y tranquilidad hasta nueva revisión.
Una cita... que surgió adelantada de un encuentro casual.
Cuando Julia recorría el largo pasillo siguiendo la línea roja y en busca del nuevo lugar de citación, una voz tímida de fondo…Julia!, y ella tardó segundos en reaccionar, seguramente por inesperada, una voz delicada en un pasillo de alto tránsito. Volvió la cara y buscó entre personas ajenas hasta que localizó una cara de gesto sereno, amigo, y de sonrisa blanca. Sorprendida gritó sin contención, -¡hola!, por fin, una cara amable-, y él sonrío aún más.
Se abrazaron fuerte, como la gente noble que no esconde y que no traiciona, como transparentes y lúcidos de sentimiento, conscientes de que como quien del mar hubiera llegado a tocar tierra, el otro sabe, que aún en el agua, el oleaje lo empuja, lo trae y lo lleva, y comparten en silencio, conocedores de que las tormentas y mareas se hacen largas y se antojan caprichosas.
Arrancó el “volante” de su mano y entró amable a procurar una cita pronta. Lo siguiente fueron intercambios de estados y guiños comprensivos hacia las circunstancias que imperan en el “hábitat” laboral. Lo siguiente, una oportunidad de cobertura asistencial propiciada por las sinergias entre profesionales que creen #otraformaesposible y sobretodo que el beneficio último ha de redundar en la salud del paciente. Fue en esa conversación en la que se detectó que pacientes tratados por su amigo y colega podrían beneficiarse de la intervención de ella como agente de salud, favoreciendo la disminución del riesgo de recidiva para los pacientes que él trataba…
Mucha satisfacción de ese “trato cerrado”, como muchos otros, de los que profesionales implicados resuelven sin mediación de gestores, abigarrados en la tribuna de la burocracia insolvente.
Marchó Julia satisfecha, cuando una llamada desde el hospital le indicó cita para el día siguiente. Ese día, puntual y curiosa por medir la situación frente al año anterior fue un encuentro en cadena de personas descontentas en el “hábitat”, pero sí, amables y sinceras.
Julia había acudido, como el día, radiante de luz y ánimo, como siempre al fin y al cabo. Escuchó a cada una de las personas como debía, atenta, comprensiva y acompañante. Fue escoltada hasta el lugar de la prueba donde le fueron referidas confesiones que le recordaban como nostálgicas…in illo témpore otras formas, otros modos, otras perspectivas…
Llegó el momento de la espera y con el tiempo…el rotundo, contundente y entonado llamamiento de volumen desorbitado. El espacio era pequeño para semejante trueno, la misma sala que el año anterior, y este año sí había pacientes, familiares…, innecesario, también como el pasado, imprudente y despersonalizado, inquietante e intencionado pues...no hubo nadie en la sala de espera. Este año la sobrexposición fue aún mayor, al salir de la prueba, un familiar acompañante se acercó a saludar a Julia, -He oído tu nombre cuando te han llamado y he pensado que solo podías ser tú, ¿qué haces por aquí?-, y a Julia solo le quedó contestar, -pues como tú, de revisiones, ya sabes-.
Al entrar Julia en la sala, sin prejuicios ni valores, siguió las indicaciones ordenadas, muy pueriles y frías, como previstas y preacordadas. Así que se dispuso a esperar, y ya preparada, a resolver la identidad de quién trataría aquella situación. Pasaron unos cuantos minutos al igual que varias escenas posibles por la mente de Julia, actores potenciales, composturas, tonos..., evocaba el año anterior pero no era el mismo momento y sabía que por ello, no iba a causar el mismo “daño”. Seguido entró alguien inesperado, no previsto en sus cálculos y evocaciones y Julia sintió reposo, tanto que tras el saludo hubo un siguiente…-¿estás preocupada?- y ella contestó un rotundo y firme, -no-. Él se quedó sorprendido, -ah, ¿no? - Y ella volvió a asegurar que no. Comenzó a darse en ese momento, cierta empatía añadida a la que cada uno de ellos traía de serie, -esa es buena señal…,veamos… ¿cuánto tiempo hace…?- y ella contestó, -pues no lo sé-, -¿en serio?-, -no recuerdo-, dijo Julia, con tono de estar mientras tanto, calculando. Finalmente recordó el posible tiempo y ello ayudó a fluir aún más la interacción.
Todo visto, todo correcto, alguna puntualización a la espera en el tiempo y una explicación comprensible, amable, correcta, un trato profesional ameno... y ambos agradecidos y cordiales.

¿Acaso alguien pide más?, Clase, él tenía mucha clase.    


martes, 1 de mayo de 2018

...Y QUE SEA


Hay muchas razones para creer que a pesar de ser, el nuestro, un sistema de salud maduro y “eficiente”, calificado como entre los mejores del mundo y también envidiado por muchos de “nuestros vecinos”, el escenario sanitario desde una mirada interior e introspectiva según el sentir de muchos, es una auténtica jungla. De hecho y en términos de generalidad, cada año que pasa, cada día mundial, cada acontecimiento, cada reivindicación, cada voz, cada momento… creemos que el punto de partida para la reivindicación es el mismo, que nada ha cambiado y que de nuevo esperaremos al año nuevo con más y nuevos deseos sobre los que el anterior, no se cumplieron.  
No es así del todo, solo lo parece. Son muchos los profesionales sanitarios conscientes de que nuestro sistema es eficaz, y también que presenta deficiencias, fisuras y parches poco resistentes en el tiempo. La repercusión de éstas deficiencias son de gran impacto económico, y social y trasladan cierta inquietud a los profesionales implicados. Creen estos profesionales que dichas deficiencias no serán muy fáciles de sostener en el tiempo y por ello debaten y proponen soluciones alternativas que reiteradas en el tiempo, pudieran ya sonarnos como el estribillo aprendido de una dulce y tímida melodía.
Pero es apreciable que a pesar de ser fundadas las propuestas con retrospectiva y proyección, la voluntad política no adelanta ni medio, ni tercio en el discurso, y por tanto lejos, el planteamiento de una estrategia o planificación operativa. El desencanto al respecto y sobre el suspiro de que alguien arroje un poco de luz en los asuntos pendientes, no ya de cambios estructurales sustanciales, legislativos etc…que también serían necesarios ante la inflexibilidad e ilógica actual, si no de replanteamientos inaplazables, como la cronicidad, atención primaria, la cohesión autonómica, gestión eficiente probada, control sobre la innovación y tecnología, participación del paciente y ciudadano…, como decía, el desencanto, está en sus cotas más altas.
Desde un punto de vista profesional exigiría una revisión del modelo de ejercicio profesional basado en las nuevas relaciones con el paciente y su participación, y en un marco en el que el profesional pueda trabajar con calidad y seguridad sin que agentes externos, internos y otras limitaciones devalúen su papel, función e interdisciplinariedad.  
Borraría las barreras limitantes, las que permitimos y las que nos imponen, las que nos autoimponemos y las colaterales, evitaría los coros, esos que hacen el “bajo” como fondo de canto gregoriano el estribillo …”todos juntos…pequeños gestos…cada día suma…, es cierto pero no es suficiente, es lento y mortecino, repetitivo y reiterado.
Se necesita por tanto, audacia, se necesita personalidad, se necesita traspasar barreras, se necesita poner voz en los distintos foros, voz de firmeza en el debate, debates de verdades y compromisos, compromisos de unos para con otros y que los atrevidos, los que tienen algo que contar, los que destacan por su leal integridad en la participación, que sean escuchados como transmisores de necesidades y que su mensaje se multiplique y cale. Que la participación sea honesta y se agiten en debates con conclusiones, no en despedidas contiguas, hasta el foro siguiente. Que se agite, que se agite y mueva el profesionalismo maduro, el que aporta experiencia y conocimiento, que sea considerado como condición de partida para contienda sobre el cambio de modelo, profesionales sanitarios respetados y respetados por todos.  

Y es que  a veces, las insatisfacciones y descontentos conducen a compartir visiones que tienen sentido y fundamento pero también, mucho freno y obstáculo. Un menoscabo importante de  la voluntad e iniciativa de los profesionales a dar respuestas con soluciones operativas. Algo que muchos desean y el sistema les impide.

domingo, 1 de abril de 2018

SIN ELLOS, CON TODOS.



En estos días que nada cambia y una pequeña corriente sutil dinamiza el discreto sentir de las enfermeras, asistimos a una novedad. Un movimiento lanzado el 27 de este pasado febrero, “Nursing now 2020”.
Nursing Now tal y como define el propio Consejo Internacional de Enfermería, es una campaña mundial prevista para y hasta tres años, 2020 y en estrecha colaboración con la Organización Mundial de la Salud.
El objetivo principal o meta es tratar de mejorar ésta, la salud en todo el mundo a través del empoderamiento de las enfermeras.
Para ello prevé a través de una serie de objetivos, posicionar a las mismas en el contexto de liderar un movimiento global a través una serie de cambios necesarios que requieren de la implicación de responsables políticos.Y es que los desafíos en Salud, a los que distintos países se enfrentan, ponen en evidencia la necesidad imperiosa de un cambio de modelo adaptado a sus necesidades. Un modelo que de respuesta y aproveche de manera adecuada y eficiente el potencial de los efectivos enfermeras de los que dispone o en su defecto la inversión necesaria, ya sea en efectivos, medios, desarrollo, valoración de los resultados en investigación e innovación para garantizar la respuesta a las necesidades en Salud en el mundo. 
Muchas de las circunstancias de análisis de partida de este movimiento inciden en el desaprovechado potencial de las enfermeras, bien por infravaloración o subestimación de capacidades, o simplemente por barreras y escollos basados, o más bien encofrados, en estructuras jerárquicas, funcionales y otros credos.
Tengo la fe, hablando de credos, que prácticamente todo el contenido que desarrolla la estrategia  o movimiento #Nursingnow, subyace de alguna manera en el constructo de visión profesional de la mayor parte de nuestro colectivo enfermero. Quiero pensarlo, y quiero que sea así porque de no serlo, no solo estaría en la desesperanza de ver posible un atisbo de implicación por una parte, sino también de desinterés en los responsables políticos por otra. Y si no, y en relación con esto último, además de analizar y juzgar ustedes mismos, y al margen de alguna comunidad concreta, muy concreta, el panorama por el interés del contenido que entraña este movimiento se juzga así, al menos a priori, aunque más bien creo que es una constante desde hace ya, me atrevo a decir, décadas, incluso me atrevería a discutir esto mismo hasta que me convencieran con realidades…, de lo contrario.     
Revisen los objetivos a los que aspira este movimiento. No está lejos de posicionamientos declarados en reuniones, foros y reuniones tanto formales como informales en nuestro país y por líderes reconocidos e informales fundamentalmente, de los que ponen cara y no llevan "apellido adherido". Aunque bien es cierto que la estrategia es global, quiero decir mundial y en ella van ya posicionados países quizás con perspectivas diferentes y sensibilidades condicionadas por la necesidad de atender poblaciones extensas sin coberturas de garantías universales. Quizás en otros países más desarrollados este “moving”, simplemente quede en pequeños "subidones dopaminérgicos" viendo como el citado movimiento realmente “no va con nosotros” salvo, con aquellos oportunistas y agraciados que puedan en una de las acciones que describe la estrategia, crear redes de conexión para sus objetivos, pero con escasa repercusión para la salud de nuestros ciudadanos y población en general y mucho menos para mejorar la tan necesaria reconstrucción de asuntos pendientes con nuestra profesión.  
Desarrollo profesional, regulación, condiciones de empleo, influencia y máxima consideración en la participación de políticas y planes de salud global y local. Más puestos de liderazgo, una red de los mismos vinculada a propósito de dicho desarrollo etc, etc, etc…
Nursing Now basado Triple Impact, elaborado por All-Party Parliamentary Group  y publicado el 17 de octubre de 2016 argumenta que existe una necesidad global urgente de elevar el perfil de la enfermería y permitirle trabajar con todo su potencial si los países quieren alcanzar una cobertura universal en salud. La enfermería puede y debe liderar estos temas pero no podrá conseguirlo sin el apoyo de los políticos, gestores y líderes sanitarios no enfermeros. http://cuadernillosanitario.blogspot.com.es/2016/10/el-triple-impacto-de-la-enfermeria.html
De ahí que se considere necesaria la implicación de éstos, de todos. Asumir la necesaria responsabilidad sobre el cambio y modelaje, de un futuro proyectado con voluntad y compromiso tomando decisiones compensatorias y de futuro, de un cambio sustancial hacia un modelo que de participación a las enfermeras, no solo como protagonistas de su disciplina, gobierno, dirección, avance y desarrollo profesional, sino también como socios de pleno derecho en las decisiones, diseños y articulación de políticas, planes, coordinaciones y evaluaciones en, por y para Salud.   





miércoles, 7 de marzo de 2018

GESTIÓN CASI EN VERSO



Me arrecia Fer Campaña y siento como fluyen los temas de máximo interés y lo grande que es nuestra profesión. Mil temas y un aparte, y el día que toca cocer no ataco las teclas hasta que finalmente ocurre un detonante.

Nuestra profesión crece de manera inusitada en imagen, desarrollo propio y autónomo, que no colectivo, en eso que tanto ansío y que venimos a llamar, Responsabilidad corporativa. Además cada vez nos acompañan con más convencimiento aquellos profesionales que no podrían entender su profesión y su ejercicio si no es en el marco colaborativo de una profesión como la nuestra. Pero está bien, aún queda mucho por andar, mucho por caminar largo e ir construyendo, hemos movido muchas piedras, ajenas y cercanas, lejanas y en la pared de al lado.

En el día a día, hay algo que no cuaja en corto y es que la distancia entre profesionales es bien distante. Es la distancia entre profesionales de distinto ámbito, la docencia y la clínica, la gestión y la operativa, la investigación y todos los demás. Y es la distancia entre nosotros y en el mismo ámbito. Bien es verdad que en cierto modo hemos ido acortando distancias y los encuentros reales en diferentes formatos, las reuniones de trabajo, fórums y desvirtualizaciones generan mucha emoción y recarga de pilas para seguir caminos espinosos y también entusiastas. Pero, ¿qué sucede en el día a día?. ¿Qué poema desdichado oyeron las enfermeras para desatar sus penumbras en el ejercicio más honroso que es gobernar a sus propios colegas?.

Es probable que muchos de nuestros profesionales, no hayan aún experimentado semejantes rescoldos, pero es cierto que aún con haches “H”, algunos profesionales no son capaces de asumir con normalidad, el afrontamiento de proyectos de gobierno y gestión de mayor o menor empaque, y si la humildad no controla sus sombras, esos rescoldos serán la única mísera luz entre cenizas.
La gestión es muy dura, es un proceso de madurez, es una oportunidad de crecimiento y desarrollo personal, para uno mismo y hacia los demás. A través de personas, de acciones, de voluntades, de coraje, de pulso, de firmeza, de desinterés personal y propio, de abogacía hacia los tuyos, de grises sin blancos, de negros sin gris. De perder con entusiasmo y reseteo continuo, de disfrutar con los tuyos y también con sus logros, de mantener la mirada y el entendimiento inocente… aunque te haga más vulnerable, y también más libre.

La gestión también es vida, vida y religión, es clasista y también esclava, es torrente y parálisis acostumbrada, es amante y también casada.
La misma que te trae y te lleva, a una región inhóspita, atrayente y sembrada, de todo y nada, de indiferencia e imposibilidades, de valor y logros. Contradictoria y falsa, enorme y ruin.     Una cima de altitudes diferentes, con acampadas en soledad, al albur de las nubes y tormentas, de duro frío y eterna madrugada.
Es torpe y es certera, atinada o insostenible. Posicionada e interesada, vendida y agazapada.
¿Es eso?, una arma refinada, de antiguo pensamiento que recrudece y embiste sin discriminar si no vas vestido de colores, ese arma poderosa que no es más que un sistema de ordenamiento a buen recaudo por fieles servidores, bufones de su propia imagen e interpretación.

No, no es esa, es una única y posible. No es triste y tampoco tremebunda, es alcanzable y soberbia, es la forma y el pan de cada día, también de quien hace comunión o no llega. No, no es esa, no es posible, ni con escuadrillas, ni flotillas, es por y para un colectivo respetado y respetable, ansioso por crecer, atrevido y adaptable, con proyección y solvencia, resolutivo y generoso, necesitado de apoyo y extinción de barreras, estas mismas y las externas, las que nos restan, las que merman orden y posicionamiento, desarrollo y alcance, impacto y reconocimiento.

Es eso, herramienta de uso y de orden. De norma flexible, de facilitación y comprensión. De guía y camino, de entresijos con finales. De cohesión y adherencia, por salud y bienestar. Capaz de permitir instrucción, comprensible y grávida, rica en matices, llena de posibilidades. De aproximación entre distancias, cortas y emprendedoras para mayor gloria y cohesión, de un colectivo, de una profesión y un entorno saludable.      
 

   

martes, 30 de enero de 2018

LOS PURGADOS


A veces las visitas imprevistas de amigos especiales tienen cierto matiz reconfortante, como si de un bálsamo reparador se tratara. Si el mismo amigo repite la visita, la reparación puede resultar reforzada y visualizar el todo como un proceso típico, aceptado y sustentado en principios y bases empíricas.

Se acercó en estos días, a extender un poco de su ciencia y bagaje por estos lares, un hombre experto, fino, visionario e incomprendido por aquellos que nunca han mirado más allá de la siguiente esquina, más allá de la agenda del siguiente día o más allá de las tres de la tarde.Otros no solo le entendemos, sino que compartimos sus conclusiones, sentimos admiración, respeto, deseo de igualarle o al menos, formar parte de su club, el Club de los Purgados.

El es…de esa clase de personas con las que te embarcarías en proyectos, porque su brújula siempre apunta certera, porque despoja y desgrana desechando lo innecesario y redundante, porque es genuino y genial, admirable y brillante, y fundamentalmente persona, íntegra, con principios y valores.
Su especial saber estar en todos los contextos y su superioridad en términos de
conceptualización y resultados, sustenta todo lo anterior. Un bagaje de vida extraordinario.
Yo lo llamo sabio pues ya vino del futuro, lo probó y vuelve para contarlo.

Entablamos una charla encadenada a la de la última ocasión, con él no es necesario
contextualizar así que, retomamos entendiéndonos desde la primera compostura. Una cata de vino, momentos de descanso y otro sabio impertinente eran nuestros socios.
Él tiene dos aspectos muy claros, cómo resolver una gran parte de los problemas que afectan a nuestro sistema sanitario actual, desde una perspectiva de cambio de comportamiento profesional y favorecido, o no obstaculizado, por políticos y sus objetivos cortoplacistas. Y también, cómo funciona nuestro sistema, esto es, de manera inapelable, “porque así es el modelo y como así es el modelo, no lo podemos cambiar.”
El sostiene, y aseguro que no habla de boquilla, que los buenos o excelentes solo pueden
actuar, cuando tienen oportunidades y encuentran una brecha, una grieta o un momento de
acción y facilitación. El sistema no permite que continúen y les saca del mismo, anulándoles y condenándoles a dejar de hacer. Les dificulta y entorpece para que no se filtren y fluyan con sus capacidades en otros menesteres, incluso accionan mecanismos de inhibición dentro y fuera de jurisdicciones ajenas al ámbito propio.

Decía que, en esas pequeñas grietas, periodos de tiempo, ofrecimientos de proyectos,
oportunidades, es donde los buenos, los brillantes, los que a la postre creen en el sistema, sin saber que el modelo es equivocado y ruin, pueden y hacen EXCELENCIA. Esos, los buenos suelen dejar cimentada una estructura y estrategia planificada con acciones a largo plazo, más las cumplidas y las por mejorar. Pero nada más que eso, pues el modelo, que siempre (y esto lo afirma taxativamente) tiende a empeorar, acabará con ellas en el corto-medio plazo, pues no permite que proyectos de éxito permanezcan en la esfera de lo brillante.
Afirma con la misma contundencia que ya no estamos en CRISIS, sino en LISIS y en breve
adoptaremos otras formas de provisión, pago y financiación, ya os dije que viene del futuro.

Tuvimos, es cierto, una oportunidad en esta recién pasada crisis, una crisis muy dura, pero ni a quien correspondiera, fue valiente, ni otros agentes sociales tampoco facilitaron el entendimiento responsable. Los profesionales fuimos afectados y tampoco generó un cambio de comportamiento, probablemente por la falta de confianza y también de inspiración en nuestros “siguientes”, tanto sociales, como económicos y políticos.
Yo le escucho embelesada, desde la confianza y también desde el temor de que no se equivoca. 
El sistema y sus personajes protagonistas rigen y son regidos por los principios que conforman este modelo sin par. Principio de Peter, Ley de Parkinson, Principio de Dilbert, Efecto Pigmalión, entendido como amenaza, Efecto Dunning-Kruger y por qué no, también la Teoría de la estupidez de Cipolla, y otros síndromes ya manejados por todos y sufridos por afectados en mayor o menor medida.

Todos esos principios reparten suerte entre “ellos” y desgracia desmedida para los implicados en la excelencia, lo que deriva en un absurdo e innecesario desperdicio de profesionales excelentes, y como bien es sabido, el propio concepto de excelencia, se sustenta en principios de ética profesional. Ya dijimos en otro momento, que el sumidero se traga a algunos excelentes que ya no quieren “saber”, y desmotivados por la sinrazón inexplicable, perdieron la adhesión cansados de luchar contra mediocres y algún obsceno presumido. Otros en esa misma tesitura pasaron desde la acción alternativa, al Club de los Purgados, donde con rigor y convencimiento sustentan por otras vías, el camino de la verdad, la excelencia y la defensa de un sistema competitivo que ha de frenar esta LISIS, también de valores, principios, sociales, políticos y económicos, aun sabiendo que el modelo es el modelo, y siempre irá a peor.

Por ellos y otros asuntos más… brindamos... ¡por un Club de Excelentes!






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