martes, 9 de junio de 2020

VUELTA AL CONFORT...



Tres meses de contención y confinamiento y otras acciones previas de presión y hostigamiento no acaban de posponer o mermar esas ganas de emprender y luchar por lo que creo es innegable desde nuestro contexto profesional y en nuestro marco sanitario, la necesaria presencia y participación enfermera.
No me canso de sentirlo, si más de replicarlo, aunque empiezo a entender que la vida laboral empieza su cuenta atrás y no siendo esta lucha de corto plazo, parecería razonable ceder y dejarlo para mayores pudientes, o acabar así en lo que quede por venir.
Ha sido en el duro camino de la profesionalización y pasando por distintas áreas de especialización y desarrollo donde he aprendido lo que llevo en la mochila, y no se acaba de llenar, siento la inquietud constante por aprender de las circunstancias, de los medios, de las oportunidades y sobre todo de las personas que tienen algo que ofrecer y son capaces de compartir. También he aprendido de las otras, de las que no solo no aportan, si no que te deportan y bloquean, o te exprimen, succionan y vampirizan hasta intentar convertirte en “despojo radiactivo” o “residuo tóxico”, una vez utilizado tu producto. De estas últimas se bastante. También de otras especies, pero no es este el capítulo que les corresponde.   
Varias reflexiones para este segundo semestre del 2020 agotados por la sacudida de la pandemia covid19, un fenómeno brutal, expansivo que ha irrumpido en nuestro escenario personal y vital, en nuestro entorno social y laboral, y con mayor o menor carga sobre la ya extenuante presión acumulada. Por aquello de que se ha sentido en el plano personal y profesional como nunca había sido y para varias generaciones, creímos durante unos días y abrazando esperanzas, que la recuperación de la “normalidad” daría lugar a un deseo unánime de generar cambio de posiciones y redirigir las inercias. Aprovechar el momento crisis como momento de cambio para dar oportunidad a todo lo guardado en los cajones, en las carpetas y archivos y otros proyectos, incluso apuntalar aquellas innovaciones que sobre la marcha han dado respuesta a problemas no solo situacionales y de contexto pandémico, si no también necesarias como es el cambio de comportamiento social y sanitario, digamos que no solo por parte del usuario, sino también por los profesionales.    
Sin embargo, se empiezan a sentir las esperadas desilusiones y desconfianzas al respecto, es normal, los momentos álgidos, de crisis y de tragedia recuperan la sensibilidad personal y colectiva y despiertan la solidaridad más expansiva. De esa misma manera en el repliegue de los acontecimientos y la paulatina recuperación, el estado basal anterior, recobra pulso y se readapta la normalidad perdida. En este proceso, quienes aspiraban ilusionados, a un cambio o al menos un giro de tuerca para forzar el siguiente y el siguiente, y otro más, de nuevo cargan con la desilusión por la oportunidad perdida, y obligados en esa tesitura, se reajustan los niveles de participación, cuestionándose si todo ello, además de ser una quimera constante, es una condición mantenida y permitida por falta de condición y peso ético. Parece lógico pensar que si en condiciones de alerta y alarma por coronavirus hemos sabido dar respuestas profesionales urgentes, innovadoras y adaptadas a las necesidades, la reflexión post crisis se hace necesaria para al menos mantener las inercias emprendidas y desterrar las que nos mantenían monótonos y confortables. Por ello y desde una mirada responsable y acorde con la profesionalidad que se nos supone, ¿sería ético volver al lugar y modo de donde nos movimos por una crisis para dar respuestas eficaces, y suprimirlas?, ¿sería ético y profesional hacer borrón y…cuenta vieja, cuando estamos necesitados de cambios y repensamientos estratégicos y operativos?, ¿Qué nos licitaría en una siguiente queja, reivindicación, necesidad, reconocimiento, propuesta, proyecto, participación…?
Analizar lo inservible y duplicado, acortar los procesos y estancias, disminuir la complejidad y diversidad de procesos, la variabilidad en los mismos, potenciar el profesionalismo, la alta resolución para procesos comunes y protocolizados, etc…serviría para sumar eficiencia a un sistema complejo y sobrecargado.
Si cambiamos las pequeñas acciones en el día a día, si asumimos nuestras competencias, las nuestras si, las propias de nuestra profesión, las que descartamos día a día, las que no desarrollamos por inhibición propia o ante el medio, y el miedo también. Las que obviamos por organización no consensuada, por limitación de tiempo, por liderazgos diferidos y obsoletos, las limitadas por falta de visión y oportunidad, las que nos limitan otros por creer que somos dependientes y sumisos, las que obviamos o postponemos por modelos educativos, docentes y de referentes trasnochados, las que descartamos por dictado en organizaciones imperativas y jerárquicas. Las que obviamos por no analizar las necesidades y expectativas de la población, las que subestimamos al restarles prioridad, y las que ignoramos aún por subestimar nuestro desarrollo y sobre todo por dar oportunidad a las que aún no hemos descubierto.
Si cambiamos, si aprovechamos las inercias, si las organizaciones suman y se suman, si el liderazgo se hace cómplice como parte esencial de nuestra identidad, y la unión es factible, la posición será más firme para el desarrollo de una profesión, que pretende favorecer una sociedad más próspera y saludable con nuestra inequívoca y necesaria aportación a la salud y a los sistemas.



lunes, 17 de febrero de 2020

FORMANDO LÍDERES. LIDERAZGO Y GESTIÓN DEL CAMBIO


El tiempo corre y el Año Internacional de la Enfermera y la Matrona, junto con la Campaña Nursing Now, siguen fieles al paso de los días. Uno de los grandes retos establecidos por la Campaña trata de apercibir sobre la necesidad de formar a líderes para el futuro. Profesionales capaces de ejercer adaptando su conocimiento y experiencia desde la comprensión de las distintas realidades y entornos, y a las necesidades de la población, desde cada lugar, ámbito o espacio individual, desde la interacción, desde la autonomía y desde la transdisciplinariedad.
En ese sentido pocas o muy escasas organizaciones se han prestado a establecer políticas y programas de aseguramiento y proyección del liderazgo de sus profesionales más preciadas, en el mantenimiento y cuidado de la salud del cliente o consumidor de servicios públicos (y aunque no nos guste).
En contrapartida, se han pronunciado desde ámbitos ajenos a las organizaciones, o instituciones asistenciales, distintas iniciativas con pretensiones de formar en liderazgo y aunque lejos de las condiciones que establece el “Nightingale Challenge”, algunas se antojan con más prospección y soporte.     
En el caso de FUDEN, tuve la ocasión de participar recientemente en una jornada dentro del marco del “Experto en Gestión y Calidad Asistencial desde el Liderazgo Enfermero” en concreto, con una conferencia sobre gestión y liderazgo, “Liderando la Gestión del Cambio, una experiencia innovadora basada en la Excelencia.”
Un encuentro cálido, donde se respiraba cordialidad y entusiasmo, con mucha participación presencial, unos 110 profesionales, de los que 10 eran menores de 35 años. Mucho interés también, a lo largo de las intervenciones que participaban en las dos mesas organizadas. Por un lado, la primera mesa acerca de las experiencias propias de varios participantes en la edición anterior con proyectos llevados a cabo, en su entorno, y una segunda respecto a seguridad del paciente y calidad. A destacar y realmente me llamó la atención, el número de participantes y el manifiesto interés por formarse y aprender en directo a través de los participantes, de alguna manera transmitiendo experiencias de liderazgo desarrolladas in situ y mentorizadas por las distintas tutoras asignadas. Las experiencias realmente fueron de alto interés y sobretodo la argumentación sobre las herramientas aprendidas y que utilizaron para sus objetivos. Realmente motivador, apreciar no solo el entusiasmo de compartir sus logros como hitos en su trayectoria, tras el aprendizaje práctico y guiado, sino sentir que los líderes del día a día en gestión se forman, se interesan, manejan las herramientas, implantan sus proyectos, obtienen resultados, y transmiten las experiencias.





                                                                                                                                           

MÁS CERCA Y MENOS LEJOS

Malos tiempos para la lírica…en este caso para la enfermería en general y quienes desean dentro de su disciplina y fuera de ella, que ésta sea una profesión con el suficiente posicionamiento y determinación como para tomar las decisiones pertinentes y llevarlas a cabo en el contexto local y mundial de salud.
Resulta contradictorio, y difícil de sostener, la ocasión que se nos brinda con motivo del Año Internacional de la Enfermera y la Matrona, frente a las distintas situaciones limitantes que se producen en nuestro entorno, tanto por legislaciones obsoletas respecto a las necesidades reales, como por los comportamientos de lobbies y por qué no también, por el comportamiento de una parte del colectivo que se empeña en esperar a que suceda algo por sí mismo, como por conjunción astral.
Quizás sea este último factor, el comportamiento adquirido tras años de insatisfacción en nuestro país, lo que limite y genere contraste con la movilización y necesaria esperanza de aprovechar movimientos y campañas como la internacional Nursing Now, una oportunidad memorable y única que, como refiere Barbara Stilwell, directora ejecutiva de la misma, será difícil que se vuelve a repetir una campaña de esta índole. Sin embargo, en algo estamos de acuerdo un porcentaje alto de profesionales, España es diferente.
Es cierto que este sentimiento y también slogan de otras campañas y otros momentos es tan real y certero como la posibilidad de que ello mismo sea el certificado o justificante necesario para seguir en el confort y la parálisis, recurriendo únicamente al surtido y prolífico argumentario de protestas e incredulidades ante los altavoces que hoy nos disponen las Redes Sociales.   

Son muchas las limitaciones que se recogen desde el colectivo y que de algún modo justifican el desencanto o falta de credibilidad en movimientos y campañas, situación laboral precaria, déficit de profesionales en diferentes ámbitos, desigualdades laborales, retributivas y de desarrollo profesional por comunidades, escasa representación en los diferentes ámbitos sanitarios, techos de cristal, escaleras resbaladizas, legislaciones y normativas obsoletas, politización del sector y de la profesión misma, y una profunda huella heredada sobre modos de gobernanza obsoletos a los que una gran parte del colectivo se aferra en cuanto tiene oportunidad de gestionar como si de reliquias e insignias se tratase.

El desencanto generalizado puede justificar el tono y el pulso actual de este colectivo, pues siendo por un lado una profesión que ha evolucionado y se ha adaptado a los distintos espacios y normas con un crecimiento exponencial, sin embargo no ve compensado sus esfuerzos de manera externa e interna. Por ejemplo, el viaje que emprendimos con la definición de especialidades que ha acarreado tantos años de vacío e inexpresión, junto con la pérdida de oportunidades para varias décadas de profesionales y para finalmente, perpetrar tímidamente en el escenario sanitario y casi a modo de concesión…reconocidas en plantillas solo en algunos servicios de salud. Esto mismo incluso, pudiera parecer liviano, frente a la brecha que parece estar amenazando con fragmentar aún más a los profesionales entre sí y debido a las vías previstas para obtener los títulos de especialista. Y es que según sigamos sin tener responsabilidad corporativa hacia nuestra profesión, querencia interna, adhesión y apego a los nuestros, seguiremos entretenidos en luchas internas que nos impedirán poner el foco en el objetivo adecuado.

Otro caso y ejemplo ocurre en el ámbito de gestión. Los entornos sanitarios institucionales están sufriendo una notable pérdida sobre lo que en otro momento, respondiera a lo que conocemos como cultura organizacional Y LIDERAZGO. La marcada individualización y competitividad, los personalismos e intereses, la falta de estrategia corporativa y de liderazgo ético, y la politizada gestión, conforman el cóctel perfecto y suficiente, para alejar a los profesionales de la MISION y la VISION. En este suma y sigue, conviven profesionales de reconocido prestigio, profesionales con potencial pendientes de oportunidades de desarrollo y para beneficio de la organización, profesionales con expectativas en línea y alineadas hacia un profesionalismo excelente, etc…frente a una falta de líderes comprometidos, profesionales con un débil liderazgo o limitado por la gestión imperativa de “cargos”, “puestos”, estatus sociales, etc…
En este contexto, se siente como los gestores renuncian a ejercer nuevas formas de liderazgo y gestión basado en modelos relacionales, eclécticos, de participación, etc…bien por desconocimiento sobre la responsabilidad a la que optan y con la que han de dirigir personas, (y eso es algo muy grande) bien por inseguridades, inexperiencia o bien por otros motivos menos lícitos o nada éticos.

En ese sentido, recuperar el modelo de gobernanza de antaño… el del imperativo unilateral, el del manejo de la incertidumbre, el del inadecuado lenguaje, el de “casitas y soldaditos", el de conmigo o contra mí, el del sectarismo ruin y ruinoso…genera un clima proclive al desgaste profesional, al descontento y a la falta de implicación en el conjunto. Esta pequeña maraña termina convirtiéndose en un diagnóstico de enfermedad transmisible que arrasa con cualquier atisbo de innovación, profesionalidad y excelencia donde las personas sean las protagonistas. Es una forma más de involución basada en la pérdida de oportunidades y pérdida de talento. En un contexto práctico y de ese modo, cuatrienio tras cuatrienio se reproduce un modelo que hoy en pleno siglo XXI y en un renombrado 2020 y ojalá rememorado, no tiene validez para el porvenir de las organizaciones, ni de las personas que las componen. Los deseos de prosperidad son lícitos tanto en lo individual como de manera conjunta en este marco actual y desde un punto de vista corporativo. Encontrar cada uno su propia identidad, situarla en el conjunto, y en beneficio del crecimiento de la organización, es tan necesario para la supervivencia y desarrollo de las organizaciones como el oxígeno para la vida.

En estos días y fechas estamos asistiendo a una crisis en materia de salud, la epidemia de COVID-19 en China está siendo protagonista y apunta una forma de alerta global en la que todos estamos inmersos, ya lo hizo el ébola y volverá hacerlo cualquier virus exacerbado y caprichoso. Antes que ellos, tenemos otros serios problemas que resolver en nuestro entorno, cronicidad, fragilidad, aislamiento social, enfermedades no transmisibles como diabetes, cáncer, paliativos, acva, cardiovasculares, epoc, enfermedades mentales,  y más trabajo sobre educación para la salud a una población y sociedad inmersa en un modo de vida acelerado por la tecnología, la competitividad, la soledad, la ansiedad permanente, la globalización…

Finalmente, lo más reprochable ante esta situación descrita inicialmente, es la inacción o actitud pasiva ante la campaña, desestimando el poder de convocatoria de los socios y organismos internacionales que respaldan y demandan nuestro protagonismo. Igual de reprochable que desestimar la acción o involucración de quienes se implican en el marco de sus posibilidades y limitaciones.
Las crisis, para evolucionar y cambiar el mundo no se resuelven con pasividad y observación desde las distintas atalayas, aunque a buen seguro, es cierto que estaremos más descansados que batallando en plena llanura. 


martes, 28 de enero de 2020

HACIA EL 2020.


Llega el momento de cerrar capítulos tomando notas para abrir otros.
El próximo año 2020 se inicia con una promesa de celebración y protagonismo en torno a las enfermeras y matronas del mundo. Son muchos los agnósticos respecto al movimiento Nursing Now en nuestro país y eso hace temer que perdamos la oportunidad de hacer “ruido” al respecto. Pareciera que la campaña no diera respuestas al colectivo de nuestro entorno y dónde unos han puesto ilusión, empeño, trabajo, sacrificio, incluso priorización sobre sus intereses personales, otros vean intereses personalistas, oportunismos, inviabilidad, descoordinación y falta de transparencia al no explicitar un plan operativo con objetivos alcanzables, incluso falta de indicadores específicos. Todo ello me hace pensar en las campañas mundiales impulsadas por la OMS, por organismos y entidades institucionales, gobiernos como por ejemplo el Día Mundial sin Tabaco y sin embargo de nuevo en nuestro país, ha aumentado la cifra de fumadores. Hacemos campaña, pero cabe pensar que, o es una lucha de largo plazo en la que hay que insistir y persistir en el empeño y con buenas estrategias y evidencias para que como los recientes logros (acerca del tabaquismo) haya sido aprobada la financiación acotada, y no planteamientos burdos o  medidas torpes, como recientemente se comentaba, avisar a la policía cada vez que un fumador lo haga en zona prohibida, sanitaria en este caso. 
Son muchas las veces que esto mismo me lleva a preguntarme si habremos olvidado lo que es una campaña, en este caso global, mundial, si habremos valorado con objetividad el esfuerzo que desde el ejecutivo de la misma y desde los primeros ideólogos e impulsores han realizado  a nivel mundial, y me pregunto también si habremos olvidado las diferencias entre estrategia global, plan estratégico, operativo, campaña, promoción, y también entre oportunidad y ocasión, entre oportunos y oportunistas, entre reclamación y quejido o lamento. Y me pregunto también si de verdad alguien piensa que los últimos acontecimientos respecto a renovación de estructuras organizativas sanitarias, aunque sean pocas aún, lo ha sido a propósito de un repentino interés por las enfermeras.
En nuestro entorno, nuestro país y por supuesto tampoco en cada una de nuestras comunidades sabemos o no estamos acostumbrados a hacer campañas de este tipo. No estamos acostumbrados, pero es que tampoco sensibilizados, ni de manera profesional, ni personal, ni por nuestra profesión, ni por nuestros pacientes, ni por la población, ni por la salud pública, ni global.
Resulta fácil, aunque nos resistamos, abstraer dicha actitud de incomprensión o negación, con la misma que comporta nuestro país en los últimos tiempos y por otro lado tan nuestra. Si alguien pensó que la Campaña venía a arreglar de un “golpe en la mesa” los problemas o dificultades de nuestro colectivo y profesión y, si diferencio entre ambos, es que no ha entendido que siendo un bonito y lícito deseo no es así exactamente y que de nosotros mismos, de los propios profesionales, dependerá como siempre ha dependido.

Quedémonos como poco con el impacto que ha tenido y lo que tendrá el 2020, si ustedes quieren. Quedémonos con la esencia de la transgresora campaña, quedémonos con el esfuerzo e interés de otros “grandes” por nuestro valor, aunque los nuestros no lo vean (de momento). Quedémonos con que será una ocasión única que no se volverá a dar en mucho tiempo y quedémonos en que esta oportunidad es una ocasión para justificar todas las discrepancias y remitirlas al cajón del olvido, abriendo el de la motivación, el del desarrollo y posicionamiento.  




jueves, 14 de noviembre de 2019

“ENFERMERÍA: UNA VOZ QUE LIDERA LA SALUD PARA TODOS”


Uno de los grandes retos que afronta la profesión enfermera en el contexto de los retos de Salud del siglo XXI y a propósito de la Campaña Internacional Nursing Now es hacer partícipe a la ciudadanía, a la sociedad, a la población, de cuáles son nuestras actuaciones y nuestro papel dentro del sistema. Transmitirles nuestro protagonismo como actores indispensables desde las distintas facetas o desarrollos profesionales en la asistencia clínica, en la investigación, en la docencia y preparación del futuro de los profesionales que se incorporan, y también en la gestión y autogobierno profesional.
Transmitir el impacto de nuestras intervenciones en la mejora de la salud, de la economía, de la productividad y por tanto de la prosperidad común. En definitiva, transmitir nuestra capacidad, profesionalismo y más alto compromiso en el control y cuidado eficiente de la enfermedad, la promoción y la prevención en salud. En ello como corresponsables en la interacción, participar nuestras necesidades para llevar a efecto todo nuestro potencial y nuestra máxima contribución a la sostenibilidad del sistema, un compromiso como líder de campaña que tuve el honor de llevar a cabo en nuestra Biblioteca Central de Cantabria en el marco de la Semana de la Ciencia.

ENCUENTRO CON NUESTROS AUTORES
ZULEMA GANCEDO GONZÁLEZ
“ENFERMERÍA: UNA VOZ QUE LIDERA LA SALUD PARA TODOS”
Zulema Gancedo, es experta en comunicación en sanidad, liderazgo y dirección de equipos sanitarios.

Contenidos del encuentro:
Se trata de contar qué es la Campaña Global Nursing Now en el contexto de los retos del futuro en Salud Global. Nursing Now es una campaña global de tres años de duración realizada en colaboración con el Consejo internacional de enfermeras y la Organización Mundial de la Salud. Se trata de un programa del Fondo Burdett para la enfermería y que hasta el 2020 se extenderá por todos los países del mundo.
Las enfermeras se encuentran en el corazón de la mayoría de los equipos sanitarios, desempeñando un papel crucial en la promoción de la salud, así como en la prevención y el tratamiento de enfermedades. Al ser los profesionales sanitarios más cercanos a la comunidad, desempeñan un papel especial en el desarrollo de nuevos modelos de cuidados comunitarios y sostienen los esfuerzos realizados a escala local para promover la salud y prevenir la enfermedad. Este objetivo da respaldo a la meta marcada por la OMS y centrada en la meta en garantizar el acceso a la cobertura sanitaria universal, para las personas estén protegidas frente a las emergencias sanitarias, la atención y el cuidado procurando una mejor salud y bienestar. Es obvio que cada país y en cada continente las necesidades y coberturas para garantizar la atención médica son diferentes, por ello en cada uno, en cada localidad, se analiza y prioriza según las necesidades de la población y teniendo en cuenta los recursos. Los retos que plantea la Campaña es garantizar en el marco de la Salud Global mejorar la salud de la población a través del liderazgo de las enfermeras. El envejecimiento de la población, el aumento de esperanza de vida, la hipermedicalización, la creciente cronicidad, la inmigración, la escasez de recursos humanos, etc. recrea un futuro de alarma que requiere planificación y operatividad. Este modelo de revisión pasa por tomar decisiones desde la estrategia, decisiones políticas que tengan en cuenta como garantizar los compromisos adquiridos de salud, calidad de vida, bienestar y felicidad de los ciudadanos, la sociedad y el conjunto de la población y cómo mantener los sistemas sanitarios en equilibrio sostenible en contextos de crisis.
Un desafío para el futuro cercano y una doble dirección: 1) dar participación a las enfermeras para asumir sus responsabilidades desde el liderazgo a todos los niveles y en colaboración con otros socios de la salud y 2) enfermeras dispuestas a responder a las necesidades de la población, en atención, planificación estratégica, en el diseño de políticas de salud y en la toma de decisiones ocupando los huecos necesarios para que nuestra representación lícita forme parte de ello.














































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viernes, 23 de agosto de 2019

OPORTUNIDAD U OPORTUNISMO




En estos últimos meses de invierno y entrado el verano, las enfermeras hemos estado observando con diferentes lupas, y participando de diferentes modos y posiciones en la ya conocida campaña Nursing Now 2020.
Desde el análisis profesional, sabemos que el alcance de los objetivos a través de la campaña no transciende a todos los estratos de la profesión o colectivo y cuando llegan, en primera instancia lo hace entre la incredulidad en la consecución, el cuestionamiento apriorístico o la fe forzada por la esperanza en el cambio. Son diferentes estratos los que se pretenden alcanzar para rentabilizar la campaña ganando adhesión, ya que a pesar de la excelente e intensa promoción internacional, el apoyo de responsables a nivel mundial, la divulgación y difusión en redes sociales, los entornos locales son menos permeables y necesitarán acción planificada y concreta y por tanto, más largo plazo para prever una cultura #nursingnow.
Un factor importante es el alineado y unánime discurso respecto a los objetivos y la acción adaptada a cada país y que se ha extendido a nivel mundial. Son más de 80 países adheridos y se prevé llegar a los cien a finales de año. En ello, han contribuido las redes sociales, herramientas que han supuesto un importantísimo apoyo a la campaña tanto en la comunicación interna, como en el soporte y difusión, pero más allá de las redes sociales hay que realizar trabajo in situ, pues la brecha digital sigue siendo una realidad limitante.
Por ello el grado de penetración en nuestro entorno, siendo éste escaso, requiere trabajar la adherencia a la campaña y ello exige una necesaria dinámica de conocimiento e interés propio y profesional en el movimiento por un lado, y por otro trabajar un efecto cascada en la comunicación con implicados e implicaciones en la misma, lo que se viene a conocer como compromiso.
Es cierto que en nuestro entorno tanto nacional, como local, no estamos acostumbrados a liderar, ni participar en campañas desde ningún estrato, al menos de esta clase. En general, las campañas, por definición, lo que tratan es de influir en la toma de decisiones para generar un cambio, realmente, una campaña es un esfuerzo.
Es en este punto, y a nadie se le escapa, que sin esfuerzo y compromiso no hay acción y sin acción, salvo efectos paranormales o fenómenos meteorológicos, no hay cambio. Por ello entendiendo las condiciones necesarias mencionadas, la acción ha de ser dirigida y consecuente con el contexto, ha de ser lícita y de interés para todos y no para unos o para otros, o para unos pocos. Por tanto, identificar los problemas o factores que interfieren en la implicación de la campaña y consecución de sus objetivos sería ya en buen propósito y un buen punto de partida a la vez esclarecedor.
Como profesionales (partimos de que todos lo somos y por tanto sabemos qué perseguimos y cuál es nuestro fin como profesión) deberíamos estar al tanto de aquellos asuntos que nos competen y la campaña es uno de ellos. Conocer en profundidad no solo qué es, qué persigue, de dónde nace o surge, y por qué y por qué ahora, en cualquier ámbito de salud, ya es una reflexión importante, y de cierto nivel de madurez profesional. Si alguien ha llegado a creer o pensar que la campaña es solo un eslogan, publicidad profesional, entretenimiento o moda singular y pasajera, me atrevo a decir que está pensando con ligereza supina. Y que esa ligereza quedaría corroborada y nos dejaría a todos en mal lugar o peor, insisto, si no hubiera acción al respecto que sugiera o determine un cambio. También es cierto que “calados” sin embargo de cierta tendencia al “laissez faire”, la escasa implicación en asuntos que nos parecen estratosféricos, no sé si por la costumbre de no ver las nubes o el horizonte y la presión del día, dejan poco tiempo y mucha desmotivación para asuntos prioritarios.
Quizás muchos profesionales se hayan preguntado en qué les afecta la campaña o qué puede hacer la campaña que mejore su situación profesional, otros que en nuestro entorno es imposible cumplir tales objetivos, otros que pasará dentro de poco y seguiremos igual y algunos otros seguiremos creyendo que tenemos el deber profesional de estar presentes y activos en cualquiera de las formas posibles. También habrá algunos que crean que es el momento de dar bocado e hincar el diente, y/o dificultar y poner obstáculos para que no prospere, cuando lo que realmente se pretende es concienciar y alentar en un fin único y global, en un asunto de prioridad profesional, una grandísima oportunidad para resituar al colectivo y no un oportunismo basado en intereses grupales de minorías con mentalidades tribales. 
La campaña es una oportunidad de todas y cada una de las maneras que se quiera analizar.     
Es una oportunidad para la población porque los objetivos de la misma van enfocados a generar más y mejor salud a través de los profesionales, de las enfermeras. Trata de ofrecer nuestro desarrollo y potencial profesional, a través de la accesibilidad, del fomento de la salud, de desarrollo de roles adecuados, tanto en continuidad de cuidados, como en cuidados especializados coordinados y gestionados interdisciplinarmente.
Es una oportunidad para los profesionales porque necesitamos significar nuestra profesión entre la población, en el sistema, entre otros profesionales sanitarios y con otras disciplinas no sanitarias. Necesitamos modelar vértices, borrar aristas y más allá, adaptarnos a la demanda de necesidades actuales, hacerlo con autonomía y derecho propio, adelantándonos al futuro inmediato. Recoger la experiencia y el conocimiento, aunarla con los resultados de investigación y proyectarlo en la formación, en la práctica y en los espacios de decisiones, espacios en los que no estamos y que debemos alcanzar. Espacios que son necesarios para aportar nuestra visión como complemento ineludible en salud y sin embargo están fuera del alcance y con obstáculos no justificados en estos momentos.  
Es una oportunidad para el sistema sanitario, pues son razones ineludibles para un sistema como el nuestro, garantizar la cobertura universal y garantizar una atención digna, de calidad y sostenible para todos. En ese sentido se ha demostrado científicamente que las enfermeras no solo innovamos y producimos, sino que reducimos costes generando ahorro directo e indirecto. Gestionamos e intervenimos en procesos facilitando la accesibilidad a los cuidados y la atención del resto de equipo o disciplinas. Somos profesionales directamente implicados con la población que atendemos, sus familias y entornos, y facilitadores para la actuación precoz en promoción, prevención y curación, así como la recuperación y adaptación a contextos y entornos.
Y definitivamente, lo es también para cualquier político y gestor con visión global e integradora y de servicio público, con compromiso y esfuerzo, con responsabilidad en el amplio y complejo espectro sanitario que asuma el reto de la mejora e innovación en atención y procesos de salud.  Una oportunidad de generar cambio adaptado y aplicado a la realidad sociosanitaria con garantías de cobertura y accesibilidad que pasa por la oportunidad de las enfermeras y su  participación plena.    



lunes, 8 de julio de 2019

La formación continuada, un compromiso profesional como enfermera



Nos encontramos en una época en la que el conocimiento está al alcance de un click, favoreciendo tanto el enriquecimiento personal como profesional. Esta ventaja tecnológica facilita el cumplimiento de nuestro compromiso social como profesionales de la salud: proporcionar la mejor atención al paciente. Ya no hay excusa, es un hecho, se puede compaginar trabajo y formación.
Enfermería es, sin lugar a dudas, una profesión evolutiva, en constante transformación. Si echamos la vista 20 años atrás comprobaremos que se han producido cambios fundamentales en la base científica, métodos, técnicas y tecnologías utilizadas, todo en favor del paciente al que atendemos.

Estos cambios no alcanzan únicamente a la metodología profesional de la Enfermería Laboral, sino también a la realidad que nos rodea. La evolución que ha experimentado la humanidad ha permitido la erradicación de determinadas patologías por medio de nuevos estudios, investigaciones y descubrimientos, pero también ha propiciado la aparición de otras diferentes, relacionadas con el estilo de vida actual. 
Es por eso que la evolución constante del objeto y la metodología prácticamente obligan a las enfermeras a readaptarse y formarse de forma continuada para actualizar sus conocimientos, con el objetivo de garantizar a los pacientes la mejor atención en base a los medios con los que contamos a día de hoy.

Cada vez son más las facultades y escuelas de Enfermería, tanto públicas como privadas, que ponen a nuestro alcance un sinfín de postgrados de Enfermería, ya sean masters, expertos o cursos que nos permiten especializarnos sin necesidad de movernos de casa.
¿Es obligatorio seguir formándote una vez que has terminado la titulación? No. Si, si eres profesional. ¿Es necesario tanto para ti como para las personas que dependen de tu trabajo? Rotundamente sí. 
De hecho, así lo recoge el propio Código Deontológico de la Enfermería Española:
“Será responsabilidad de la Enfermera/o, actualizar constantemente sus conocimientos personales, con el fin de evitar actuaciones que puedan ocasionar la pérdida de salud o de vida de las personas que atiende” (art. 60).

Los códigos deontológicos son el resultado de décadas y décadas de experiencia en el ámbito laboral, y están elaborados en pro del buen hacer, dando como resultado un compendio de directrices y normas imperativas que resumen el modus operandi de una buena profesional de la enfermería.
Es probable que hace 15 años se dificultara la compatibilización del ejercicio de la profesión con la educación de postgrado y aún es posible que ocurra dependiendo de circunstancias y gestores. Sin embargo, a pesar de esto, el binomio trabajo-formación ha acompañado a los profesionales de las Ciencias de la Salud desde tiempos remotos, pues estaban más que conscientes de su responsabilidad social y de la necesidad de actualizar sus conocimientos.

Hoy en día, tenemos a nuestro alcance el e-learning, un modelo de estudio que permite a las enfermeras formarse a través de internet, de forma completamente online. Esto permite un mayor acceso y más oportunidades de participación en la educación post universitaria. 
Además, el soporte juega un papel clave, pues nos facilita el acceso a infinidad de recursos audiovisuales que favorecen el aprendizaje. Esta metodología tiene acreditada una puntuación global de 8.01 en una escala de 10, situándola entre las técnicas de estudio más efectivas.
Ahora bien, la formación continuada no es simplemente un instrumento que nos permite mejorar nuestro servicio de atención al paciente, sino que también representa una oportunidad para las enfermeras.

Más allá de la autorrealización, seguir estudiando después de haber terminado la formación reglada nos abre puertas a nuevas y mejores oportunidades profesionales. Las enfermeras que realizan estudios de postgrado amplían sus méritos ante las oportunidades de promoción interna y mejoran su calificación de cara a acceder a las distintas especialidades u oposiciones, aumentando las posibilidades de ser seleccionada. 

Somos profesionales de vocación, dedicadas a la ciudadanía con el objetivo de dar lo mejor de nosotras en función de nuestros conocimientos y de los instrumentos que tengamos a nuestra mano. Por eso, es fundamental que comprendamos y asimilemos la necesidad de especializarnos y seguir formándonos en pro del paciente, pero también de nosotras como enfermeras, profesionales y, sobre todo, personas.


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