viernes, 16 de julio de 2021

EL ARTE DE RESPIRAR

Echo de menos “respirar”. 

Creía, que respirar era automáticamente algo no planeado y a lo que no tener que recurrir salvo cuando el latido aprieta.

Respirar comienza con un llanto a la vida y continúa en un juego de contención, un reto a escondidas o una reconvertida…exhalación. En la infancia, es parte de nuestros juegos medimos la potencial capacidad, aguantamos y soltamos en un apuro por perder, o en una risa compartida e inocente.

Respirar puede ser una actuación, un concierto que dirigir, protagonizar, o ambas, en cualquier ámbito, con silencios conscientes o con estruendos ajenos, respirar alegre y suelto, o comprometido y forzado. 

Respirar también, en soledad. Me respiro y ausento para ti.

Respirar puede ser un alivio a través de una tímida bocanada de aire y un sentido placer de nostalgia.

Respirar puede ser una buena noticia…esperada o intuida.  

Respirar por otro, es compartir su pena, su desgracia…o agonía. ¿Quién respira por mí?, quizás suspires.

Respirar por los demás, en paz, solidaridad y con sentido.

Respirar, aspirándonos el alma, y sentir cómo fricciona el aire al entrar y expande lo inhabitual, aspirar el alma de alguien como quien se impregna de atmósfera y diferentes aerosoles.

Nos cuesta respirar, cuando la circunstancia ahoga y no revierte, se vuelve un nudo y ahoga.

Cuesta respirar cuando enrevesadamente, atrapamos aire, se forma una bola y se incrusta sin rodar. Cuesta respirar…cuando la dicha es descomunal y el aire entra en nuestro pecho a raudales. 

Respirar para poder vivir, vivir respirando bajo control consciente por amor a la vida y a los demás, y a ti mismo...

Tuve ocasión por circunstancias extemporáneas y condiciones sine qua non y sine die, de compartir con pacientes afectados por EPOC. Cuidados especiales a través de pruebas funcionales, educación sanitaria e intervenciones en el cuidado y mantenimiento de la salud, una etapa con dos caras, una constructiva y reparadora, sin duda un alivio reconstituyente al lado de pacientes, y otra que pospongo para mejor espacio y ocasión.

Fue un periodo de aprendizaje, en la actualización de conocimiento y habilidades para ofrecer lo mejor. Fue reconstituyente retomar la relación terapéutica desde la experiencia de tanto tiempo de aprendizaje, y supongo la emotividad y el convencimiento de que las personas necesitan ser escuchadas con rigor clínico y con empatía natural.

Conocer la enfermedad, el proceso patológico, las vivencias y poder transformarlo no en una consulta convencional, sino algo más personalizado, fue un trabajo de ajuste personalizado y a la medida de las necesidades de cada paciente. Fue realmente satisfactorio contribuir a la mejora y bienestar, como así lo referían. 

Reconstruir el proceso y explicar la degeneración, los propósitos de mantenimiento y los “cómos” ayudados por la enseñanza de ejercicios, herramientas y dispositivos fue un proceso estimulante y creativo en el que los pacientes tuvieron oportunidad de ser parte del proceso, conscientes de su enfermedad y testigos-control de su evolución y progreso. 

Respirar ante la dificultad se convierte en una recomendación preventiva, terapéutica y recuperadora para momentos tensos, para circunstancias precarias o cuando el daño físico es enfermedad.

Ahora que pasó un tiempo, echo de menos respirar como cuando tuve que aprender entonces, una respiración plena, de vaciado y llenado, de lento y sigiloso, de suave y consciente, de apertura y de…paz.

Es cierto que no todo fue armonioso, te cortan la respiración cuando adláteres interrumpen tu consulta para intentar soliviantarte y dejes de respirar, porque descubren que tu respiración es pausa limpia y acorde, y porque disfrutas “respirando” tu airoso trabajo, mientras su respiración…es tórpida y turbulenta, ineficaz e impura.

Aprendí a respirar por ellos, aprendí a respirar para ellos, aprendí a respirar con ellos…

Aprendí, con todos y cada uno de ellos, aprendí con sus familias y…mucho de sus entornos. 

Pero tú, tu no me robes el arte de respirar...elegiste simplemente aspirar, aire, aire que te permitiera continuar vivo, vivo sin respirar. 







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