viernes, 23 de agosto de 2019

OPORTUNIDAD U OPORTUNISMO




En estos últimos meses de invierno y entrado el verano, las enfermeras hemos estado observando con diferentes lupas, y participando de diferentes modos y posiciones en la ya conocida campaña Nursing Now 2020.
Desde el análisis profesional, sabemos que el alcance de los objetivos a través de la campaña no transciende a todos los estratos de la profesión o colectivo y cuando llegan, en primera instancia lo hace entre la incredulidad en la consecución, el cuestionamiento apriorístico o la fe forzada por la esperanza en el cambio. Son diferentes estratos los que se pretenden alcanzar para rentabilizar la campaña ganando adhesión, ya que a pesar de la excelente e intensa promoción internacional, el apoyo de responsables a nivel mundial, la divulgación y difusión en redes sociales, los entornos locales son menos permeables y necesitarán acción planificada y concreta y por tanto, más largo plazo para prever una cultura #nursingnow.
Un factor importante es el alineado y unánime discurso respecto a los objetivos y la acción adaptada a cada país y que se ha extendido a nivel mundial. Son más de 80 países adheridos y se prevé llegar a los cien a finales de año. En ello, han contribuido las redes sociales, herramientas que han supuesto un importantísimo apoyo a la campaña tanto en la comunicación interna, como en el soporte y difusión, pero más allá de las redes sociales hay que realizar trabajo in situ, pues la brecha digital sigue siendo una realidad limitante.
Por ello el grado de penetración en nuestro entorno, siendo éste escaso, requiere trabajar la adherencia a la campaña y ello exige una necesaria dinámica de conocimiento e interés propio y profesional en el movimiento por un lado, y por otro trabajar un efecto cascada en la comunicación con implicados e implicaciones en la misma, lo que se viene a conocer como compromiso.
Es cierto que en nuestro entorno tanto nacional, como local, no estamos acostumbrados a liderar, ni participar en campañas desde ningún estrato, al menos de esta clase. En general, las campañas, por definición, lo que tratan es de influir en la toma de decisiones para generar un cambio, realmente, una campaña es un esfuerzo.
Es en este punto, y a nadie se le escapa, que sin esfuerzo y compromiso no hay acción y sin acción, salvo efectos paranormales o fenómenos meteorológicos, no hay cambio. Por ello entendiendo las condiciones necesarias mencionadas, la acción ha de ser dirigida y consecuente con el contexto, ha de ser lícita y de interés para todos y no para unos o para otros, o para unos pocos. Por tanto, identificar los problemas o factores que interfieren en la implicación de la campaña y consecución de sus objetivos sería ya en buen propósito y un buen punto de partida a la vez esclarecedor.
Como profesionales (partimos de que todos lo somos y por tanto sabemos qué perseguimos y cuál es nuestro fin como profesión) deberíamos estar al tanto de aquellos asuntos que nos competen y la campaña es uno de ellos. Conocer en profundidad no solo qué es, qué persigue, de dónde nace o surge, y por qué y por qué ahora, en cualquier ámbito de salud, ya es una reflexión importante, y de cierto nivel de madurez profesional. Si alguien ha llegado a creer o pensar que la campaña es solo un eslogan, publicidad profesional, entretenimiento o moda singular y pasajera, me atrevo a decir que está pensando con ligereza supina. Y que esa ligereza quedaría corroborada y nos dejaría a todos en mal lugar o peor, insisto, si no hubiera acción al respecto que sugiera o determine un cambio. También es cierto que “calados” sin embargo de cierta tendencia al “laissez faire”, la escasa implicación en asuntos que nos parecen estratosféricos, no sé si por la costumbre de no ver las nubes o el horizonte y la presión del día, dejan poco tiempo y mucha desmotivación para asuntos prioritarios.
Quizás muchos profesionales se hayan preguntado en qué les afecta la campaña o qué puede hacer la campaña que mejore su situación profesional, otros que en nuestro entorno es imposible cumplir tales objetivos, otros que pasará dentro de poco y seguiremos igual y algunos otros seguiremos creyendo que tenemos el deber profesional de estar presentes y activos en cualquiera de las formas posibles. También habrá algunos que crean que es el momento de dar bocado e hincar el diente, y/o dificultar y poner obstáculos para que no prospere, cuando lo que realmente se pretende es concienciar y alentar en un fin único y global, en un asunto de prioridad profesional, una grandísima oportunidad para resituar al colectivo y no un oportunismo basado en intereses grupales de minorías con mentalidades tribales. 
La campaña es una oportunidad de todas y cada una de las maneras que se quiera analizar.     
Es una oportunidad para la población porque los objetivos de la misma van enfocados a generar más y mejor salud a través de los profesionales, de las enfermeras. Trata de ofrecer nuestro desarrollo y potencial profesional, a través de la accesibilidad, del fomento de la salud, de desarrollo de roles adecuados, tanto en continuidad de cuidados, como en cuidados especializados coordinados y gestionados interdisciplinarmente.
Es una oportunidad para los profesionales porque necesitamos significar nuestra profesión entre la población, en el sistema, entre otros profesionales sanitarios y con otras disciplinas no sanitarias. Necesitamos modelar vértices, borrar aristas y más allá, adaptarnos a la demanda de necesidades actuales, hacerlo con autonomía y derecho propio, adelantándonos al futuro inmediato. Recoger la experiencia y el conocimiento, aunarla con los resultados de investigación y proyectarlo en la formación, en la práctica y en los espacios de decisiones, espacios en los que no estamos y que debemos alcanzar. Espacios que son necesarios para aportar nuestra visión como complemento ineludible en salud y sin embargo están fuera del alcance y con obstáculos no justificados en estos momentos.  
Es una oportunidad para el sistema sanitario, pues son razones ineludibles para un sistema como el nuestro, garantizar la cobertura universal y garantizar una atención digna, de calidad y sostenible para todos. En ese sentido se ha demostrado científicamente que las enfermeras no solo innovamos y producimos, sino que reducimos costes generando ahorro directo e indirecto. Gestionamos e intervenimos en procesos facilitando la accesibilidad a los cuidados y la atención del resto de equipo o disciplinas. Somos profesionales directamente implicados con la población que atendemos, sus familias y entornos, y facilitadores para la actuación precoz en promoción, prevención y curación, así como la recuperación y adaptación a contextos y entornos.
Y definitivamente, lo es también para cualquier político y gestor con visión global e integradora y de servicio público, con compromiso y esfuerzo, con responsabilidad en el amplio y complejo espectro sanitario que asuma el reto de la mejora e innovación en atención y procesos de salud.  Una oportunidad de generar cambio adaptado y aplicado a la realidad sociosanitaria con garantías de cobertura y accesibilidad que pasa por la oportunidad de las enfermeras y su  participación plena.    



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